LHC y… ¡el fin del mundo!

Por Nihilia | 6 agosto 2008

Bueno, vamos a ver. La cosa está como sigue: en un par de días igual se acaba el mundo. Así como suena. ¡Zacatrás! A tomar por culo a zurrir mierdas con un látigo. Es una posibilidad. Los culpables: La Hora Chanante. Tenía que ser España. Cómo no. A ver quién más se iba a cargar el universo si no. ¡Maniáticos! ¡Lo habéis destruído todo!

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Solbes anuncia un nuevo paquete de medidas para afrontar la crisis

Por Nihilia | 30 julio 2008

Con media hora de retraso, cantando el poropompero y visiblemente bebido, así apareció Pedro Solbes, Vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, a la rueda de prensa “extraordinaria de cagarse” que había convocado tan sólo unas horas antes, para anunciar un nuevo paquete de medidas contra la crisis.

Un Solbes vivaracho y sandunguero aparecía y saludaba a los medios con un jovial “gracias por venir, sois todos unos tipos cojonudos” y pasaba a desgranar las líneas maestras del nuevo plan del Gobierno contra la crisis, una vez colocada la silla en la dirección correcta. “Básicamente, vamos a regular la prostitución” y añadía, entre risas sofocadas, “que es territorio virgen para el Gobierno”. Preguntado sobre la seriedad de la propuesta, el ministro tomaba aire, sonreía a la concurrencia y contestaba ”¡Hip!”.

Según Solbes, la nueva medida aportará tal caudal de nuevos fondos a las arcas del Estado que permitirán “solucionar la crisis, tener superávit a finales de año y hasta comprarnos Portugal para Navidad si queremos”, “panda puteros”, ha añadido guiñando el ojo bueno. El ministro ha anunciado también la realización de una campaña promocional y ha leído varios eslóganes “todavía provisionales” que llevaba apuntados en una servilleta, como “hazlo por tu nación, aflójate el cinturón”, ”si la crisis es un reto, todos a jugar al teto” o “para que salgan las cuentas, todas mirando a Cuenca”. “Sonarán mejor cuando los lea Matías Prats”, se ha disculpado.

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Festivales, ronda 1. Saturday Night Fiber.

Por Nihilia | 26 julio 2008

La guerra de los festivales viene a ser como un cuarto oscuro, todo el mundo intenta dar por culo al que tiene al lado. Primero, el FIB anunció sus fechas entre acusaciones a la productora rival, Sinnamon, de haber inflado tanto los precios de contratación de artistas que no iban a poder sentarse en meses. Se acabaron el “buenrollismo” “indie” y el “aquí estamos todos en el mismo barco”. Cuando se empiezan a mover presupuestos de casi diez millones de euros los “apasionados de la música” se convierten en empresarios y, como es normal, empiezan a actuar como tales. Total, que Sinnamon plantó su Summercase en las mismas fechas que su inmediato competidor, el FIB, por no coincidir con otros festivales europeos. Claro. No fuesen a robarle grupos los festivales europeos que pagan la mitad, ni fuesen a robarle público otros festivales europeos con gran afluencia de público extranjero como… el FIB. En realidad, lo que Sinnamon quería hacer es tan viejo como el mear y echarle un vistazo furtivo al de al lado: querían ver quién la tenía más grande.

Parece que la jugada no sentó nada bien allá por el levante, así que los promotores del FIB mandaron una delegación a Madrid con el sano objetivo de montar un festivalillo con unos cuantos grupos y, de paso, arañarle algunos asistentes al Summercase. Y allí nos plantamos Segundo de Chomón y yo, en el “Saturday Night Fiber” (SNF). El testículo del FIB.

Había bastante morbo con las cifras de asistencia al SNF. Se rumoreaba que, de un recinto con capacidad para diez mil personas, apenas habían conseguido vender dos mil y el hecho de que, a escasos días de su celebración, decidiesen rebajar el precio de las entradas a la mitad no hacía más que confirmar los rumores. Eso, y enfurecer a los compradores “leales”. ¡Dos por uno! Ya en la entrada, pudimos ver un conato de violencia en la única cola reservada para los que nos habíamos acogido a la oferta, que era infinitamente más larga que el resto. Literalmente, infinitamente más larga, en el resto de colas no había ni una sola persona. Eso explica también el conato de violencia.

Ya dentro del recinto, la primera impresión fue de que, si nos lo proponíamos, podíamos llegar a conocer a todos los asistentes sin demasiados problemas. La impresión se fué diluyendo poco a poco hasta que se alcanzó el pico de asistencia durante el concierto de Morrisey, al cual debieron acudir unas cinco mil personas, así a ojo de buen cubero. La organización hablaría después de nueve mil asistentes, momentos antes de empezar a reirse como maníacos y proclamar la llegada del Anticristo. Habría que empezar a pensar en pagarle a los del Manifestómetro la entrada de los festivales, seguro que ellos estaban encantados.

Pero bueno, vamos con la música que era lo que nos llevaba allí al fin y al cabo. Podría decirse que abrimos boca con Babyshambles, y que ellos andaban encima del escenario en las mismas, bostezando como animales en un zoo. Se notaba que estaban guardándose las mejores piruetas para ocasiones más propicias, allí no hubo ni buen sonido, ni actitud, ni provocación ni nada de nada. Por no haber, no hubo ni pose. Es lo que tiene salir constantemente en los medios de comunicación, que después darlo todo ante mil y pico tios, pues como que no.

Ya fuese por tener la sensación de que esa iba a ser la tónica del festival, ya por el influjo de Pete Doherty, salimos Segundo y yo a presentar nuestros respetos a don Jack Daniel´s hasta el concierto de Morrisey. Todo un dandy, el señor Morrisey. Dió un concierto de lo más entretenido, bastante más movido y contundente de lo que yo me podía imaginar, se entregó al público y supo mostrarse “encantadoramente inglés” durante toda la actuación. Al final, acabó descamisado ante la ovación general del público. Buen concierto.

Sin embargo, para muchos de nosotros el plato fuerte aún estaba por llegar: My Bloody Valentine. Estar a unos minutos de ver a la banda que probablemente llevó más lejos que nadie los postulados del shoegazing, y poder comprobar cuánto hay de verdad y cuánto de mito en esas teorías que hablan de “saturación de los sentidos” y experiencias cercanas al trance durante sus conciertos era una situación dulce, muy dulce. Y lo fue más aún cuando vimos acercarse en bloque los ¡ocho! amplificadores que usaría Kevin Shields para su guitarra. Alguno no pudo evitarlo y retrocedió un par de pasos, amedrentado con lo que se nos echaba encima. Al resto se nos dibujó una sonrisa de pura felicidad en la cara.

Este grupo es diferente. Por momentos dio la impresión de que se moviesen en un paradigma musical aparte. Se subieron al escenario entre medias sonrisas, se miraron brevemente entre ellos y descargaron un “Only Shallow” tan envolvente como el plastificado pero con toda la contundencia del directo. La voz etérea de Bilinda Butcher quedó sepultada en algún lugar entre la avalancha de vatios de Kevin Shields, pero casi que daba igual. El no tener una melodía de voz a la que asirse reforzaba la sensación de estar perdido en un mar de sonido, de estar flotando en decibelios. Las canciones estallaban sobre el escenario y se recomponían pedazo a pedazo en la cabeza en diez, cien, mil melodías diferentes, reales y sugeridas, tan evanescentes que se disolvían en cuanto que se intentaba aferrarse a ellas. La única opción posible era abandonarse.

La actuación continuó sin que la intensidad decayese en un sólo momento (enorme “Soon”) hasta la traca final con una salvaje “Realise” que, como no podía ser de otra forma, alargaron hasta que pareció que el escenario iba a despegar. Aquello pudo durar cinco, diez, quince o venite minutos, una rápida encuesta a pie de pista confirmó que cada uno tenía su propia versión al respecto. Al final, My Bloody Valentine habían conseguido disolver el tiempo después de veinte años.

Salí en tal estado de euforia que arrastré a Segundo a terminarnos el Jack Daniel´s. En ese momento me hubiese bebido medio Tennessee, hubiese besado a media Francia y hubiese bailado con media Ibiza. Que estaba en éxtasis, vaya, que My Bloody Valentine me habían sentado como una droga. Así que, en estado de hiperactividad total, nos refrescamos un poco el gaznate y llegamos al fin de fiesta de Hot Chip, que estaban moviendo con bastante éxito a todo el recinto. Luego llegó Mika, que montó un carnaval en el escenario de lo más delirante y que abrió y cerró (!?) con la misma canción. Hay que reconocer que lo dimos todo con Mika, eso sí, pero si alguien tenía la culpa de nuestro estado de total felicidad fueron, ni más ni menos, que My Bloody Valentine. Otra dimensión.

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Un nuevo transeúnte

Por Nihilia | 21 julio 2008

En casa tenemos un nuevo inquilino. Tiene ocho años, pesa unos treinta kilos, apenas levanta medio metro del suelo y ni se lo debo a un preservativo defectuoso ni me he comprado un enano. Un señor dobermann que tengo ahora correteando por casa, olisqueando las esquinas e intentando meter el hocico en la comida al menor descuido. Con las orejas y el rabo recortados, y color negro y fuego para más señas, que son colores así como muy viriles.

“Abanlupo del Condado de Jusil” se llama el jodío chucho; excentricidades de los dueños de los padres, que eran algo así como los “brangelina” del mundo perruno. Para ellos, que el nombre del perro empezase por la letra “a” y que se hiciese referencia al “Condado de Jusil” (un adosado) era innegociable. Para nosotros era seguirles el rollo o quedarnos sin perro, así que elegimos un nombre y decidimos maquearlo hasta que no nos diera demasiada vergüenza decirlo en voz alta. Igual nos quedamos a mitad de camino. Al final se quedó con “Lupo”, y ya casi no le vacilamos con el rollo del condado. Sólo cuando llueve, que el mamón se pone digno y no hay forma de sacarle de casa.

Si hay algo que llama la atención del perro es que sólo tenga un huevo y su desbocada vitalidad. Por ese orden. Bueno, eso y que tenga tantos pezones en el lomo como tiene, aún siendo macho. Al principio pensaba que era hermafrodita. Pero volviendo a lo brioso de su carácter, como guía de la manada intento proyectar una imagen de líder impredecible. El perro nunca sabe en qué momento saltaré sobre él e intentaré morderle el cuello, o le cantaré la “Bohemian Rhapsody”, que siempre le sorprende muchísimo, o empezaremos a perseguirnos alrededor de la mesa del salón, pero parece que nunca es suficiente. Después de un buen rato de juego, el perro sigue dando vueltas sobre sí mismo de contento mientras que yo intento dejar los pulmones quietos donde están. Aunque siempre se le puede coger desprevenido. En la siesta baja la guardia.

Lupo con su cara de \

No todo es juego y desenfreno en su vida. También cultiva varias excentricidades. Por ejemplo, tiene la costumbre de caminar tranquilamente hasta la terraza nada más despertarse, echar un par de vistazos, como comprobando que todo sigue en su sitio, y ponerse a ladrarle al barrio. En general. Al barrio. Cada mañana le ladra cuatro veces, ni una más ni una menos, y luego se vuelve al sofá, se hace un ovillo y se pone a dormir otra vez. Es el primer perro que veo que se cree un gallo.

También fuma. Este perro fuma, desde pequeño, desde que le salieron los dientes. Colilla que ve, colilla que intenta comerse. Todavía nos acordamos del día que se comió “accidentalmente” una colilla de un porro. Madre mía qué cabezazos contra los muebles. Y, por alguna razón, odia a las hormigas. Si vemos un hormiguero, primero escarba en el agujero para enfurecerlas, después espera pacientemente a que salgan unas cuantas y entonces, con total indiferencia, casi con elegancia, se da la vuelta y se caga sobre el agujero con precisión de cirujano. Reconozco que esas no las recojo. Simplemente, no es mi guerra.

Un perro también tiene sus enemigos. En el caso de éste su bestia negra, su archienemigo, su némesis, son las puertas. No puede con ellas, hay que reconocer que le superan en astucia. Cuando oscurece es incapaz de diferenciar una puerta abierta de una cerrada. Así que tú estás tumbado tranquilamente en tu sofá, embriagado con la lectura de la “Cuádruple Raíz del Principio de Razón Suficiente” de Schopenhauer, cuando te interrumpe un golpe sordo. Tump. Vas a la fuente del sonido y ahí está él frente a una puerta cerrada, con cara de perplejidad, intentando explicarse la situación. Y cómo no vas a quererle.

Y eso que amores no le faltan. Ya por contarlo todo, tuvo una novia. Un amor de verano. En realidad un ligue de una noche más bien, que no llegó ni a “follamiga”. Para entender la historia hay que decir que este perro produce una fascinación especial en los gitanos. No me lo explico, no se por qué, pero cada vez que uno lo ve, viene corriendo con la cara iluminada y me pregunta a) si es mío o b) si es un dobermann. Y nunca se salen del guión. Nunca. Bueno, pues un día puso sus ojos en él un gitano que cuidaba una obra cerca de casa de mi padre, y le preguntó a) si era suyo, b) si era un dobermann y c) si lo quería cruzar con su perra. Mi padre pensó a) joder que perra más rara, b) si le digo que vale, pero que con condón no va a colar y dijo c) pos venga, pos fale. Sí, la novia de Lupo no era lo que se dice una reina de la belleza. Era más bien el resultado de décadas de cruces descontrolados en un poblado. Nunca llegué a ver el resultado del cruce, pero estoy seguro de que debió ser algo así.

Me dejo en el tintero cómo acabó el perro en mis manos. Tiene que ver con oscuros ritos arcanos y una chacha rebotada, pero esa es otra historia, y debe ser contada en otra parte. O si no, mira, da igual, ya la pondré por aquí algún día.

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Nuevo comunicado de E.T.A.

Por Nihilia | 3 junio 2008

Euskadi Ta Askatasuna, organización socialista revolucionaria vasca para la liberación nacional, a.k.a. E.T.A., quiere poner en conocimiento del gobierno español que una de sus nubes anda inundándonos el país y echándonos a perder todos los arsenales, y que así no hay manera.

Considerando los años de actividad de la organización en territorio español, por los que nunca ha pedido retribución alguna, gracias a los cuales ha llegado a formar parte del patrimonio español como una tradición más, Euskadi Ta Askatasuna ha decidido que hay que ser coherentes, así que o nos dejan independizarnos, o nos indemnizan por las pérdidas, una de dos.

Dejamos una línea de teléfono libre, llamen cuando quieran, no se preocupen por las horas.

GORA EUSKAL HERRIA ASKATUTA! GORA EUSKAL HERRIA SOZIALISTA! JO TA KE INDEPENDENTZIA LORTU ARTE!

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Duelo de titanes

Por Nihilia | 28 mayo 2008

Esta pintada me tiene fascinado. Total, que llega un tipo, probablemente con nocturnidad y una merluza que no se tenía en pie, y decide que va a mearse en un par de reglas de convivencia, vomitándoles una pintada racista a unos pobres vecinos en su fachada, pero que eso no excusa para no respetar escrupulosamente las reglas de ortografía. Claro, qué van a pensar los vecinos de él si no.

Después llega otro,  y se pone a tachar la segunda parte del mensaje, para invitarle a reflexionar si de verdad cree que hay relación entre ambas frases, si no cree que el mundo visto desde varios ángulos es más rico, más completo, más bello. El caso es que va perdiendo fuelle, nota que cada vez tacha letras con menos entusiasmo, y piensa que debe haber una forma más rápida de terminar con todo esto. Escribe: ”jilipolla”.

Y tan contentos. Moratalaz, pero qué grande eres

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