La tierra

Por Segundo de Chomon | 4 Noviembre 2008

Cuando sientas deseos de criticar a alguien” -fueron sus palabras- “recuerda que no todo el mundo ha tenido las mismas oportunidades que tú tuviste.

(El Gran Gatsby)

Desde que entré en la adolescencia el verano ha supuesto siempre por diferentes motivos una buena ocasión para oxigenar mi rutina invernal en el lugar de origen de mis padres, un pequeño pueblo de la meseta castellana de apenas cien habitantes. El pueblo está enclavado en la falda de un valle, y se hizo famoso entre los pueblos cercanos por sus cuestas y por los numerosos nacimientos de agua. Esta brota en cada esquina (como la desidia y el rencor), abasteciendo de agua tanto a las casas como a los innumerables pequeños terrenos donde fundamentalmente los jubilados pasan el tiempo durante el año.

Se trata de un ecosistema diferente, donde el tiempo pasa más despacio y las gentes hablan de otro modo. Tanto, que cuando llegaba Septiembre y volvías de nuevo a la Gran Ciudad, uno sentía llegar a un lugar desconocido, hostil, donde los amigos del colegio no se parecían ni por asomo a los que habías olvidado ya en Junio, personajes insulsos que carecían de interés alguno hasta bien entrado el mes de Noviembre, en comparación a los amigos de “La Peña”, que dejabas atrás y que no volverías a verlos hasta que el pueblo se hubiera convertido de nuevo, y así cíclicamente a lo largo de mi infancia y adolescencia, en un lugar gris y solitario.

Supongo que por la euforia inicial de visitar un lugar que por el paso del tiempo y la ausencia se había convertido en algo pintoresco y atractivo, y al no tener a corto plazo ningún compromiso importante en Madrid, decidí postergar las vacaciones de verano hasta que el cuerpo me lo pidiera.

Durante aquellos primeros días, paseé, visité los lugares que frecuentaba de niño, hice alguna que otra visita. Revisité los escenarios de la niñez de mis padres, todas las casas derruidas, las fachadas desvencijadas, parecían decir cosas sobre la historia del pueblo, sobre la guerra, sobre los dramas rurales de mis antepasados, sobre el trabajo duro. Me dejé seducir por la vida en el pueblo, por las conversaciones con los ancianos que se sentaban en las escaleras del ayuntamiento todas las mañanas, por las partidas de cartas en el bar y el carajillo, por el huerto de tomates, pepinos, cebollas, repollos y coliflores que me encargó mi difunto tío cuidar diez años atrás, aunque entonces lo despreciara. Un huerto que empecé a sentir muy mío, mucho más que cualquier portátil, colección de vinilos, tocadiscos, camisas o coches que hubiera tenido. Eran mis tomates, mis pepinos, yo los había cuidado y tratado con cariño para que ninguna raíz se secara, para que diera los tomates más grandes del pueblo. Los había visto crecer.

Durante el mes de Agosto había recolectado más tomates que cualquier otro vecino, había ido a un invernadero para comprar las mejores semillas, los mejores abonos, los cuidados más exhaustivos. Pasaba más de 6 horas al día entre los surcos de la parcela. Si podía en un solo verano explotar de aquella forma un terreno durante años yermo, con algo de planificación, en un tiempo llegaría a autoabastecerme e incluso vender una parte para vivir razonablemente durante el año.

Pronto los demás hombres del pueblo se acercaron entusiasmados al huerto, a veces a escondidas, intentando comprender el extraño fenómeno. Una información que no merecían. Habían dejado perecer sus cosechas más preocupados de la televisión o de gastarse los cuartos en putas . Esa semana ya no parecían interesados en invitarme a la partida, ni a tratar en tono paternalista de explicarme como recoger una calabaza. Un día fumigando los primeros tomates de la temporada me encontré que no tenían el tamaño del año anterior. Instantáneamente me percaté de que el nivel del agua en la acequia  que abastecía un torrente de agua cercano disminuía cada vez más, con la consiguiente falta de riego, problema por el cual una cantidad importante de mis plantas habían dejado de dar el rendimiento adecuado. Simplemente había que echar un vistazo al transcurso del riachuelo cincuenta metros antes de la acequia para ver que el caudal disminuía hasta casi desaparecer a la altura del huerto de un familiar lejano. Obviamente el propietario del terreno se había agenciado el abastecimiento dejándome sin el agua suficiente para llenar el depósito.

Intenté avisarle educadamente de que el agua que llevaba el caudal debía ser compartida por todos, que no se trataba de un monopolio donde cada uno podía agenciarse el suministro. Una mirada de áspero resentimiento mientras le comentaba lo sucedido me hizo pensar que mis críticas no serían de antemano bien recibidas, pero la realidad fue mucho peor. Sus argumentos resultaron previsibles, yo no era del pueblo, y si lo era no me había dignado a aparecer en toda mi vida. Azada amenazante en mano me animo a que me largara de su huerto y no volviera a aparecer por allí a robarle agua de su terreno.

Pensé que al fin y al cabo se trataba de un viejo indefenso, que bien podría haberme enzarzado en una discusión, y en el caso de haber llegado a las manos el viejo habría terminado huyendo. Pero agaché la cabeza y resignado me dirigí a mi casa. Durante toda la tarde no paré de pensar en lo sucedido. Era una pataleta irracional de un viejo miserable, pero por otra parte no podía desentenderme de aquella forma de mis tomates, mis pepinos, mis pimientos, mis patatas, mis coliflores, mis repollos… Los había visto crecer. La irá no hizo más que empaparme durante toda la noche sin dejarme dormir.

Una vez me cercioré de que era lo suficiente tarde para que nadie pudiera verme cruzar las calles con aquél artefacto a la espalda (que nunca sabré su nombre y que mi abuelo utilizaba para curar con insecticida los manzanos) me dirigí a la gasolinera que había al salir del pueblo y que todavía permanecía abierta para comprar una garrafa de cinco litros de gasolina. Llené el tanque y durante las siguientes dos horas me dediqué a intoxicar con el combustible los exuberantes tomates y pepinos del viejo cabrón.

A la mañana siguiente podría haberme pasado por el huerto para ver las consecuencias y resarcirme con el disgusto de aquel pobre viejo al ver que la mayor parte de la cosecha de aquél año estaba ya en proceso de putrefacción. Podría haber sucumbido a esa extraña espiral en la que sin darme cuenta había caído. Pero no lo hice. Solo quería salir de aquél lugar y llamar al trabajo para incorporarme a mi rutina diaria en la ciudad. Ni siquiera me pasé por el huerto para despedirme de mis cultivos. Llamé a mi primo para que se volviera a hacer cargo del huerto, si es que medio pueblo no le había prendido fuego todavía, y al caer la tarde ya me alejaba por las cuestas del valle.

La oscuridad se cernía sobre el lugar desde la ventanilla de mi coche. Pensé en aquellos que vieron en otro tiempo la umbría caer sobre esas casas. Pensé en que su visión seguro no variaría ni un ápice a la que yo tenía en aquél momento. Que permanecería invariable, como los monumentos importantes. Que yo me moriría y esas casa seguirían allí. Que en algunos lugares el tiempo no pasa de la misma forma.

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El Jefe de todo Esto

Por Segundo de Chomon | 17 Abril 2008
Juro que este será el último comentario vertido por mi parte al respecto del término “indie” y su manida controversia.

Leyendo por el foro de una página de prensa musical que generalmente apuesta por la música más al margen de la tónica dominante de la industria discográfica, por propuestas arriesgadas, creativas, diferentes y que suelo visitar eventualmente encuentro un post titulado: VIRGINIA LO MAS INDIE QUE HA PASADO POR OT .

Varios de los comentarios al respecto del post versan de las cualidades de la cantante, suscribiendo sus cualidades vocales, físicas, y sexuales.Tambien lo argumenta con que a versionado a Radiohead, iconos históricos de la música independiente. Esto es lo que realmente menos me interesa.

Operación Triunfo es un formato televisivo destinado al público masivo con un target de espectadores muy amplio, cuanto más mejor. Esto se equipara a la ideología económica de una televisión privada. Su estatus de empresa le obliga a la búsqueda del máximo beneficio. Creo que todos estamos de acuerdo en que en televisión se emiten los contenidos que son respaldados por las empresas económicas que subvencionan el canal. Doy por válido que el termino “indie” deriva de independencia ó independiente. Extraigo de la Real Academia.

Independiente

1.Adj. Que no tiene dependencia, que no depende de otro.

2.Adj. Autónomo.

3.Adj.. Dicho de una persona: Que sostiene sus derechos u opiniones sin admitir intervención ajena.

4.Adv. m. Con independencia. Independiente de eso.

El mismo autor del Post enlaza una dirección donde se pueden ver vídeo resúmenes de galas, fichas artísticas y elementos de merchandising. La propia academia crea unos estereotipos humanos que delimitan la naturaleza de los participantes en el concurso. Son, para decirlo de otro modo, la voz de su amo. Interaccionan con el público pero la plataforma es el concurso. El concurso domina sus vidas. Pongo en duda entonces su independencia creativa.

Ahora bien, si Rosa de España se lanzara a la creación de su nuevo Long Play, controlara el proceso de producción, fuera soberana de todo lo que suene dentro del CD, es decir si Rosa de España hiciera lo que le saliese del ojete en ese momento a pesar de sugerencias de productores musicales, asesores de imagen y demás y encima de eso coíncide con los gustos musicales de los directivos de las radiofórmulas ¿Seria “indie”?. Para mi, si. Lo que en cualquier sentido es una gilipollez inservible porque en ningún caso va a garantizar calidad dentro de unos parámetros colectivos, que es la pretensión que persigue la realidad mediática “indie”. Esa y el concepto de exclusión cultural.

Alguien dentro del Post comentaba que la verdaderamente “indie” era una muchacha que espontáneamente destrozó una canción de Shakira. Yo estaría de acuerdo si la persona en cuestión desafinara deliberadamente, lo que sinceramente no creo.

Juro que huiré como de la pólvora de todo aquel que presuma de galones de “indie”, que se autodenomine “indie”, o que me garantice que el solo escucha música “indie”.

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Guía para el radio oyente contemporáneo

Por Segundo de Chomon | 8 Abril 2008

torre de radio

Si algún medio de comunicación además de las fotonovelas a sufrido una regresión mediática de enormes proporciones desde sus comienzos a sido La Radio. Atrás quedaron los gloriosos días de “El consultorio de Elena Francis”, o las efervescentes retrasmisiones futbolísticas con reminiscencias caudillistas de Matías Prats, cuando el transistor era el rey de la casa hasta la llegada de ese aborto sociológico llamado televisor, al que amo y odio en proporciones parecidas.

Sin quererlo el radio-oyente con el paso del tiempo se ha convertido en una minoría dentro de la sociedad de consumo mediático. Un animal en peligro de extinción. En frecuentes conversaciones con amigos consumidores enardecidos de contenidos mediaticos, aproximadamente 1 de cada 10 versan al respecto de programas radiofónicos.

En los últimos tiempos, por situaciones coyunturales por la mayoría de vosotros conocidas, me he visto obligado al consumo intensivo del medio radiofónico, ahuyentando el tedio durante mi jornada laboral. Y he de decir que por un momento, tuve la sensación estúpida de pertenecer a un publico minoritario que exigía un tratamiento informativo peculiar para digerir los contenidos. Cuando llegaba a casa por las noches, la televisión me resultaba algo insípida, falta de imaginación, aunque sobrada de recursos.
Es sorprendente percibir el estancamiento de un medio como la televisión en España, a pesar de las posibilidades tecnológicas y creativas que posee con respecto a la Radio. Cada vez tengo más claro porque el tiempo resulta más fluido en Radio que en Televisión. Gracias a la relegación a un segundo plano del medio con respecto a la tele, grandes profesionales del periodismo se han cobijado en las hondas, al margen del gran publico, y sorprendentemente los directivos les han respaldado. Se les ha dado tiempo para madurar un producto, para hacerlo asequible e interesante, para mostrar contenidos no corrompidos por las leyes del mercado.

Mierda también hay, y mucha. Pero infinitamente inferior a la que podemos encontrar en TV.
Es relevante tambien la paradoja que muestra que en realidad todos los periodistas lideres de opinión se han hecho grandes en la radio.

Me esforzaré por mostrarles una lista de programas radiofónicos, de un medio tristemente denostado. Espero que por lo menos se animen a escuchar algo.

LA VENTANA- Dirigido por Gemma Nierga podría entrar en las coordenadas de un Magazine de sobremesa. Esto en principio ya sería motivo suficiente para dejar de interesarme, pero la calidad de los contenidos, el tratamiento desenfadado pero analítico, y sobre todo la superlativa presencia de la presentadora, con la que para mi, es la entonación más persuasiva de las ondas hacen de este programa que dura desde las 4 hasta las 7 de la tarde, un refugio-pasatiempo que poner de fondo mientras uno plancha, prepara la cena, merienda, juega al Pro Evolution o intenta echarse la siesta. Una vez al día abandonará momentáneamente su actividad para centrarse en alguna entrevista o debate interesante.

Lo Mejor : Los debates entre Santiago Carrillo y Herrero de Miñon. La Tertulia Latinoamericana, Las salidas de madre de Juan José Millas, y el Trumancapotismo de Boris Izaguirre

Lo Peor: La tertulia de los politicuchos (aburrida y soez hasta matar), algunas entrevistas a personajes presuntamente glamurosos, el compadreo progre y los interminables cortes publicitarios.

Frecuencia: 105.4 (FM-Madrid) 810 (AM)

SIGLO 21

Cuando la mañana informativa se pone cansina y Fedeguico me empieza a dar dolor de cabeza siempre aparece este completo escaparate musical para encauzar el día. Tomás Fernando Flores conduce un programa de 10 a 12 de la mañana donde suele tocar la mayoría de los palos musicales del momento dentro de la música al margen de la industria más Underground. Probablemente la paleta sonora que maneja sea tan amplia que a veces desconcierta, pero precisamente para eso está la radio musical, para descubrirte cosas. Si me apetece escuchar algún grupo preferido me lo meto en el Ipod y me lo escucho. A mi desde luego me alegra los viajes matutinos hacia Aranjuez. Radio 3 en este sentido se ha convertido en una alternativa necesaria a la podredumbre musical que se emite en 40 Principales, Cadena Dial, Radio 100, Europa FM o Top Radio. Para establecer una analogía tramposa la emisora viene a ser lo que es La 2 en la televisión generalista.

Lo mejor : EL BUZÓN DE VOZ (las letras mayúsculas lo son por algo), La heterodoxia del presentador y equipo que elige los temas. Que crean tendencia, es decir que son los primeros en pinchar temas que poco después se convertirán en fenómenos de masas. Que siempre machacan el único tema del disco de moda que no te gusta y al final le acabas pillando el tranquillo.

Lo Peor : Que a veces se pasan con el rollo experimental y se ponen cada truño que incluso acaba produciéndote migrañas. Demasiada presencia de electrónica. (Esto ya es gusto personal)

Frecuencia: 93.2 ó 95.8 (FM-Madrid)

LA MAÑANA

El último, y probablemente mayor fenómeno radiofónico de los últimos tiempos. Es muy posible que sea el único programa que la mitad de su audiencia la compongan sus propios detractores. No caeré en la grosería de desprestigiarlo. Todos los días de 6:00 a 12:00 de la mañana Federico Jiménez Losantos se monta en la burra y se lía a cortar cabezas a sablazos. Por higiene moral e ideológica yo lo escucho un día sí y otro no. Asumo que años atrás equivocadamente le insulte y le acusé con topicazos al estilo: Falangista, Kamikaze, Malprofesional y Descerebrado. Con el tiempo me ha empezado a parecer entrañable y e asimilado su funcionalidad en el espectro ideológico. Sigue siendo un falangista de espíritu pero hay que aceptar que una proporción importante de los españoles tambien lo es, es necesario un portavoz de estas características. Hoy en día hay que encuadrarlo en un estatus de líder mediático carismático, hijo de puta como el solo, inteligente y excelente orador. Posee una retranca humorística castellana que comprendo muy bien (es de un pueblo de Teruel con muchas semejanzas al lugar de donde proviene mi familia.) y ha sabido labrarse una audiencia fiel aunque peligrosamente fundamentalista.

Lo Mejor: La personalidad arrolladora que ha imprimido al programa. La vertiente humorística de sus análisis solo aptos para desprejuiciados. La tribuna de la segunda hora, droga dura sin cortar. El frenillo.

Lo Peor: La cuadrilla de correveidiles sirvientes de la peor calaña que le escoltan, empezando por Pedro Jota e Ignació Villa “alias” el monaguillo siniestro de Elm Street. Las teorías históricas revisionistas que ciertamente huelen a podrido. Federico Jiménez Losantos.

Frecuencia: 100.7 (FM-Madrid) 999 (AM)

EL LARGUERO

Mítico espacio de deportes de la Cadena Ser, conducido por el peor periodista entre los grandes capos de la radio española. Maniqueo y corporativista hasta la médula, en ocasiones llega a dar vergüenza ajena el garrulismo con el que analiza los sucesos deportivos. Azote de la Real Federación Española de Futbol, se erige como el espacio de análisis posterior a la jornada deportiva.
José Ramón de la Morena conduce el espacio de 12 a 1:30 de la noche los días de diario, donde fracasa intentando otorgarle al programa un halo de profesionalidad. No hace demasiados favores al tópico radiofónico que asegura que deportes está repleto de subrogados de otras secciones. A pesar de esto, es un espacio que llega a entretener, que cuenta con personajes realmente pintorescos y que es perfecto para dormirse escuchándolo.

Lo Mejor: Manolete. Relaño. Los Sanedrines del Madrid. Las ostias entre Paco González y Manolo Lama. Sebastian Álvaro y su espacio dedicado al alpinismo.

Lo Peor: El presentador y su amiguismo. El 50% de las secciones.

Frecuencia: 105.4 (FM-Madrid) 810 (AM)

HORA 25

Es el espacio radiofónico más propenso a perder oyentes por la competencia directa con el prime time de la televisión. Todas las noches de 8 a 12 de la noche abordan la actualidad política del país desde su vertiente más lúcida. Carlos Llamas creo durante años un perfil muy característico del espacio. Fue un reducto necesario e independiente. Cuando en las redacciones se perfilaban los últimos artículos, en Hora 25 se desglosaba la actualidad desde un periodismo de altura, de nubes de tabaco y un dedito de Whiskey, inmejorable para la duermevela, para los incansables trabajadores nocturnos. Aquella voz correosa como una cuerda de la ropa se apagó el año pasado, y llego Angels Barceló para renovarlo generacionalmente. Ahora las noches son más ecológicas y ordenadas, pero bajo mi punto de vista es el programa radiofónico mejor dirigido y el que analiza la realidad política de forma más brillante.

Lo mejor: Angels Barceló. Brunet. El Dietario de Ramoneda.

Lo peor: Carlos Mendo. Carlos Carnicero. Fernando Delgado.

Frecuencia: 105.4 (FM-Madrid) 810 (AM)

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Muere Rafael Azcona

Por Segundo de Chomon | 25 Marzo 2008

He intentado buscar símiles históricos para intentar describir la envergadura de la figura de Rafael Azcona en otras cinematografías pero no la encuentro. Cuando el cine español de debatía entre comedietas insulsas del régimen y épica folclórica de tonadilleras, Rafael Azcona ya escribía al nivel de la mayor parte de los neorealistas italianos. Ferreti de hecho le requirió para guionizar su película más famosa, El Cochecito. Pero quizás el valor más importante que trasciende del personaje es la de aquella persona que sacó de las tinieblas a la figura del guionista. Azcona no fue tentado por las mieles de ese oficio tan presuntuoso que es el de director de cine. No se extralimitó por eso su carrera es ejemplar. De las veces que yo le pude oír siempre tuve la sensación de estar ante alguien tan extremadamente modesto que sus palabras adquirían un sentido cotidiano, como si no existiera el filtro del televisor o de la radio. Como si estuviéramos en un parque conversando con el.

Esta entrevista tiene un extraño sabor epitáfico, pero creo que un retrato muy fidedigno del personaje. Descanse en Paz.

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Mitos Populares Propios (1 de 3)

Por Segundo de Chomon | 24 Marzo 2008

Eran mediados de Agosto en las fiestas de un pueblo próximo. El último verano que pasé en las fiestas del pequeño pueblo natal de mis padres. Estábamos en la plaza de toros ya de madrugada, y se comenzó a escuchar un griterío calle arriba. Poco después apareció una silueta de un hombre montado en un carrito del Carrefour que bajaba la calle sin control hacia el ruedo donde nos encontrábamos nosotros bebiendo. En cuanto las ruedas hicieron contacto con la arena de la plaza el ocupante salió varios metros disparado. Al instante, se levantó y con los ojos enrojecidos y en un dialecto extraño nos pidió que le echáramos otro mini de Dyc con naranja.

Cuando terminó la fiesta volvíamos al pueblo en el coche de un amigo, estaba amaneciendo y como todos dormían atrás, quite el Cd de los Chichos, metí otro en Mp3 que había grabado poco antes de salir de Madrid unas semanas antes. Estaba bastante cansado de escuchar de nuevo el último disco de Manta Ray y salté varios discos sin recordar que carajo había metido. Inmediatamente empezó a sonar un bajo tan contundente como el del Doolittle, que había descubierto poco antes, pero entendiendo lo que decían. Y parecían decir lo que yo estaba sintiendo en ese momento de mi vida. La canción se llamaba Mi hermano carnal.

Yo conocía al tipo del carrito. Era un amigo de mi prima. Mi prima y la mayor parte de su generación ya hace tiempo que no visitaban el pueblo en verano. Me intento explicar que lo de aquel día no era algo excepcional. Ya hacia unos meses que se había dejado llevar por el camino del exceso. Todo tenía una explicación. Su novia de toda la vida hacía 2 años que lo había dejado. Tiempo suficiente para haberlo superado, le conteste. A veces las cosas no se superan nunca, me repuso. El tipo durante esos dos años, me siguió contando, mantuvo la esperanza un tanto adolescente de volver con ella hasta que un día de navidades, en el bar, alguien comentó que su antigua novia de toda la vida estaba embarazada. De otro hombre por supuesto.

Cuando subíamos la cuesta del pueblo en aquel amanecer de verano, yo volvía de un viaje sideral con Surfin Bichos. Al día siguiente por la tarde subimos a echar un partido de frontón. Probablemente es lo que más hecho de menos de esas tardes de verano. Eso y los botellines de después con la parroquia. Aquel día entre esa parroquia estaba el amigo de mi prima. Todavía borracho desde la noche anterior apuraba un anís mientras nos insultaba. Obviamente la multitud le perdonó el descuido e ignoraban los improperios.

Hace unos días me enteré que mi prima pasaba cerca de mi casa en sus paseos diurnos. El médico le ha obligado a recorrer cinco Kilómetros diarios andando, además de no fumar, escuchar música y hacer toda la vida normal que pueda. Ahora es ella la que está embarazada y aproveché para acompañarla en su paseo por el Parque de las Naciones. Entre ecografías en tres dimensiones, pijamas para bebes y cunas del Ikea recordamos parte de la historia de su amigo. Parecía reacia a hablar del tema y yo algo maleducado insistí más de lo debido. Benito se mató, Jorge, ya hace unos meses, creí que te habías enterado. Fue esté Otoño, volvía al pueblo en el coche y se salió de la carretera. Cayó a un canal y se ahogó, dijo con frialdad.

De la conversación no recuerdo mucho más. Le prometí que le regalaría una copia de un cortometraje que había hecho, y me pidió que le pasara algunos discos, que le apetecía escuchar algo nuevo, que se fiaba de mi criterio. Seleccionando algunos discos encontré la discografía de Surfin Bichos. Recordé la madrugada en que los descubrí y puse Hermanos Carnales, su gran obra. El disco sonó lento, cadencioso, me sorprendí canturreando cada una de las letras, incluso le encontré un cierto atractivo a los alaridos desinflados de Fernando Alfaro, algo que en el pasado me hizo odiarlos. De repente sonaron cuatro acordes de una nana y después una letra bellísima que hablaba del Otoño, me asusté y lo corté. No recordaba haberla escuchado nunca. Alguien muy parecido al protagonista de la historia de mi prima, con el mismo tono de voz, contaba la misma jodida historia en la canción. Apagué el reproductor y me bajé a ver la tele contrariado. Al día siguiente volví a poner el disco, esperé paciente a que sonara de nuevo la canción, pero no sonó. Volví a poner cada una de las canciones del disco, me bajé las reediciones a ver si el día anterior había escuchado un bonus track o algo parecido, pero la canción seguía sin aparecer. No se trataba de una confusión, recuerdo muy bien la letra, pero esa canción no estaba en el disco. Quizás la confundí con otra de las canciones. De todos modos si la escuchan en algún lugar, en algún momento, no duden en avisar. Yo todavía la estoy buscando.

Aqui os dejo con pecholobo Fernando Alfaro

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10 Razones para ver Life on Mars

Por Segundo de Chomon | 20 Marzo 2008

1. Un divertimento al margen del bombazo sociológico de las grandes series véase Lost, Heroes, y por lo tanto una forma diferente de entender la lógica comercial de las series de televisión. Avisemos que está producida por la BBCy al tener una duración de 8 episodios por temporada no nos someten salvo diminutas excepciones al cansino trámite de comer episodios de relleno.

2. Una nueva forma de acercarse a la sociedad británica. Se trata de una ventana al estallido de la cultura popular a través de una estructura narrativa de cine Noir. Yo al menos encuentro novedoso que se repitan iconos populares como el Glam Rock, el coche de Starsky y Hutch, la cultura futbolística del país en una trama con unos elementos de genero siempre muy definidos.

3. Muy recomendable para introducirse en el lisérgico y maravilloso mundo de David Bowie. A quien no le guste el duque blanco quizás debería abstenerse. Su música conforma por motivos más que obvios una parte muy importante de la serie. Se han debido de dejar bastante pasta en derechos porque suenan todos los éxitos. Más allá de David Bowie, la banda sonora es brillante, nos transporta instantaniamente a otra epoca.

4. La absorvente y delicada belleza de la inspectora Cartwrite. ¿Se han fijado en los ojos de esta muchacha?

Liz White

5. Pinceladas de humor punzantes y muy ingeniosas. Aparentemente la serie está construida a través de unos sucesos puramente dramáticos pero el contrapunto cómico esta colocado estratégicamente para poder acercarnos a la historia desde la perspectiva del entretenimiento

6. El hecho de que la serie haya despertado en mi ciertas preguntas existenciales con respecto a mi persona me hace pensar que la serie llega a encerrarte en un estado catárquico donde te enfrentas a ciertos miedos que no deberías tener. Este punto puede resultar algo exagerado pero les aseguro que me afectó.

7. Pocas series utilizan la ingente cantidad de exteriores para rodar la serie. Este hecho nos permite descubrir capítulo a capítulo cada uno de los más recónditos lugares de la ciudad de Manchester (tomar en cuenta la importancia que le dan al hecho que se desarrolle en esa ciudad ). Una bonita postal que se aleja de aquella ciudad Post-industrial, grisácea y repleta de compositores suicidas que nos entregó 24 hours Party People.

8. Sam Tyler. Uno de los personajes más completos de los últimos tiempos. No recuerdo haber empatizado tanto con un ente de ficción desde los tiempos del Jack decadente enganchado a los tranquilizantes de la finale de Lost de la 3ª temporada.

9. Por el impresionante ejercicio de realización. Esa banda sonora sonaría impostada sin los giros de camara imposibles, sin los planos secuencia interminables, sin los contraluces aterradores de los sueños de Sam, sin la perfecta cohesión y utilización del atrezzo como elemento activo en la trama argumental.

10. El retrato generacional. Inevitablemente he incorporado a mi depósito cognitivo determinados paisajes, costumbres, melodías y camisas estampadas de una época. A partir de ahora cuando escuche un disco de T Rex, cuando vea en los resumenes de futbol europeo partidos del Manchester United, cuando quiera imaginarme los setenta en el Reino Unido habré tomado como referencias veraces muchas imágenes de Life on Mars.

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