Archivo de ‘Inclasificables’

Carta

Por Segundo de Chomon | 16 noviembre 2010

Querida Clara:

Tengo aquí sobre el aparador el crisma con la bola de nieve con mecha que me mandaste las últimas navidades, cual bomba de relojería a punto de estallar. Aunque desentone un poco, pues ya han pasado tres meses desde que terminaron las navidades, me pone de muy buen humor dejar las llaves nada más entrar en casa y encontrarme con esos garabatos tan preciosos de Gonzalo. En el trabajo aún se ríen cuando guardo tal o cual regalo de los clientes (algún detallito, cosas sin importancia, no te preocupes) para mi ahijado. Pensamos mucho en él (y en vosotros, obvio) y no te lo vas a creer, pero Laura y yo nos pasamos muchas cenas imaginando los sitios a los que le llevarán sus padrinos este verano cuando vengáis de visita. Aunque todavía es pequeñito tiene que conocer los sitios donde creció su madre, ¿no te parece? De todos modos no te voy a martirizar con planes a seis meses vista.

Yendo pues, un poco más al grano, tengo que confesarte que me sorprendió el interés que mostrabas en tu anterior carta por Tomás. Pensé que todavía resultaba un recuerdo demasiado doloroso después de lo que ocurrió, pero no me había dado cuenta de que han pasado ya nueve años. ¡Nueve años,Clara!. El tiempo pasa de forma atroz. Nueve años y vivir a cinco mil kilómetros de distancia surten un efecto lo suficientemente balsámico para alejar a los fantasmas. A veces yo mismo pienso en marcharme una temporada. Pero ¿de quién huir? Casi todos os habéis marchado de Madrid. Supongo que es mi designio, quedarme aquí, como guardián de la morada, esperando vuestra vuelta algún día.

Respecto a Tomás sigo visitándole regularmente. Cuando digo regularmente, digo dos o tres veces al año. Sigue viviendo en General Lacy, en ese piso que tú conoces tan bien. Sigue estando tan desordenado como antes, pero ya no transpira tanta vida, se ha convertido en una cueva. La verdad que todavía no sé por qué sigo yendo. Cuando hago sonar el telefonillo (3º C, acuérdate), ya advierto la escena que me voy a encontrar. Seguro que me recibirá en bata. Seguro que con un pito en la mano y un libro. Nos sentamos en el sofá y la conversación no arranca hasta que, después de haber escuchado mis divagaciones, mirando hacia la pantalla del televisor apagado, (es decir, no escuchándome, porque creo que la medicación le ha lastrado bastantes cualidades comunicativas además de hincharle la cara) me contesta sin venir a cuento acerca de un poema de Holderling. Como comprenderás nunca hablamos del pasado, y raro es el día que consigo sacar una conversación que no gire entorno a la poesía. Después aspira otra calada y sus ojos se encuentran fijamente con algo. No sé si es la luz que entra por la ventana o la enciclopedia de sánscrito, pero le vuelve a atrapar durante treinta segundos.Parpadea una o dos veces. Es un parpadeo lentísimo, como si cada músculo óptico tuviera que levantar en vilo la mesa del comedor y la televisión, y toda su colección de libros, y después volver a bajarla. Como la situación es incómoda intento soltar alguna broma para oxigenar la habitación y él sonríe complaciente. Estoy seguro que no le ha hecho gracia, pero sonríe.

Sigue siendo un fumador compulsivo, eso no ha cambiado. Se echa uno detrás de otro, sujetando el cigarro con esas manos grandotas de agricultor que parecen morcillas, como las de su padre. Casi hablo más con sus padres que con Tomás. Me cuentan que con ellos está un poco irascible. Comen juntos todos los martes, pero rara es la vez que no se despiden con una bronca casi siempre vinculada a la medicación. En realidad todas las crisis que ha tenido han sido por dejar de medicarse. Sería tan fácil que simplemente la tomara.Podría llevar una vida relativamente normal. Un día me explicó que deja de hacerlo porque no le permite pensar, como si le hubieran enjaulado las ideas. Él nota que están ahí pero no puede acceder a ellas, no puede verbalizarlas.

Como ves, lo que te cuento no es demasiado agradable y estoy seguro de que en estos momentos estás lamentando haberme preguntado, pero tampoco puedo mentirte.

¿Te he contado que de vez en cuando me gusta entristecerme recordando el fulgor de antaño, como cuando nos emborrachábamos con mezcal ‘Los suicidas’ y recitábamos a grito pelado a César Vallejo? Me parece una conducta penosa, pero este aburrido y detestable estanque dorado de la madurez no da para mucho. Ojalá estuvieras aquí.

Mándale un abrazo al soplagaitas de tu marido y dile que no espere ganar una copa del mundo en su puta vida mientras sigáis teniendo ese despojo futbolístico llamado Maradona de entrenador.

Lo mismo para Gonzalo, dile que le quiero y vete explicándole en qué consiste el parque de atracciones.

A ti no te mando nada, hipoteco mis abrazos y mis besos hasta que no te vea pisar el aeropuerto de Barajas.

Un abrazo,
el padrino.

Monologo interior

Por Segundo de Chomon | 16 septiembre 2010

De su boca no ha parado de emanar durante toda la noche, como si de un manantial de aguas fecales se tratase, palabras con aplomo sobre lo que le ha costado hacerse a si mismo. <<Que en esta vida hay que tragar con cosas que a uno no le gustan para obtener a la larga lo que más desea>>. Por supuesto que  no  me sorprende que un chaval de veintipocos hable con suficiencia sobre lo que es el mercado laboral, la vida y su puta madre. Al fin y al cabo hace poco yo expresaba mis ideas con presunta autoridad y madurez, o al menos eso creía yo. Ese tipo de afirmaciones me irritan cada día más (no hay nada que le moleste más a uno que ver su propia conducta reflejada en el otro).

Ahora recuerdo cuando mis amigos miraban con recelo mi estúpida afición de hacer listas sobre todo, al titular con vocación universalista. De aquellos polvos aún mantengo mi cuenta en Filmaffinity que de a poco, consigue resarcir mi afán reduccionista. ¡Pero que quieren que les diga! no hay nada más simplificador y falaz que el propio lenguaje. No lo había pensado pero sí, definitivamente en la afirmación hay mucha más censura que en la negación.

Me he pasado más de media vida buscando un dogma, un evangelio al que seguir. Intentando que mis acciones sean coherentes con mis ideas. No solo es imposible sino que es una estupidez. No tengo que predicar con el ejemplo, no soy el presidente del gobierno. Algunos me diréis que quizás ahora no, pero que cuando tienes un hijo, tienes al menos que aparentar una cierta coherencia, que estas seguro de tus decisiones y posicionamientos. Que un crío debe tener un referente sólido, aunque uno sea el hombre más inseguro y desorientado del mundo. Sois los mismos que habláis de la importancia de la sinceridad y de ir con la verdad por delante.

Ultimamente me está gustando el JB a palo seco con hielos. Me sienta incluso mejor que un Whisky caro. Me gusta que sea una degustación lenta, que se vaya descomponiendo el sabor con el agua derretida de los hielos , que el efluvio alcohólico me atrape suavemente, sin excesos, sin que mi fluidez verbal se vea especialmente resentida. Esta noche gracias a él podré digerir la perorata con más facilidad.

Pandemia, ¡pandemia! de ataques a altos mandatarios en Italia

Por Nihilia | 29 diciembre 2009

Del “catedralazo” de Berlusconi al “penalty” de Ratzinger, los ataques a altos mandatarios se suceden por toda la península itálica. El debate en torno a la seguridad de altas personalidades e Il Cavaliere ha comenzado. ”Nosotros no estamos preocupados”, ha declarado un miembro del equipo de seguridad del Primer Ministro, “en la dieta de Silvio no son raros los souvenirs. Todas las mañanas se desayuna una reproducción de la Torre de Pisa entre carcajadas. A algunos les pone los pelos de punta, pero yo lo encuentro encantador.”

El perfil del atacante parece ser siempre el mismo: personas con problemas psíquicos que eligen a sus víctimas con sorprendente lucidez. El jefe de seguridad del Vaticano se pregunta qué puede estar pasando: “Estamos completamente desconcertados. Normalmente el papa se defiende solo; intervención divina, ya sabes. Tendríais que ver cómo vacila a los nuevos con el tema: los monta en la cabina del papa móvil, se pone a doscientos por hora apuntando a un muro y levanta las manos del volante. Pocos metros antes de estrellarse, el coche se detiene solito, sin que nadie mueva un pelo. Esto nos ha cogido a contrapié.”

Preguntado Dios al respecto, ha declarado: “Yo estaba celebrando el cumpleaños del niño, y Ratzinger lo sabe. Ese día Yo me dedico a buscarle unas sandalias nuevas al chaval, un buen alpiste para el Espíritu Santo… lo típico. Tampoco es el primer año que lo hago, ¿eh? Lo único que tenía que hacer Benedicto era quedarse tranquilo en casita, lejos de cualquier objeto punzante. Pero no. Tenía que montar el pifostio con todos los amiguetes.” Y añade, no sin cierto resquemor: “Pero es que esto no es nuevo. Mira, te pongo un ejemplo: celebran la misa el día de la semana que yo libro, y luego se quejan de que hay maldad en el mundo. ¡Pues que la hagan otro día, cojones!”.

Científicos estadounidenses crean un material invisible

Por Nihilia | 12 agosto 2008

Todo comenzó con una bofetada, una orden de alejamiento y una condena por escándalo público. Muchos años después, el profesor Xian “Abracadabra” Zahan, al frente de un equipo de investigación y desarrollo de la Universidad de Berkeley, California, y con el apoyo financiero del Pentágono, conseguió crear un material capaz de desviar los haces de luz que inciden sobre él, resultando éste invisible para el ojo humano. Adios, problemas de masturbación compulsiva. Bienvenido, Premio Nobel.

Un exultante General Waterparties nos invitaba por vía telefónica a una demostración de las cualidades del nuevo material en las oficinas del mismísmo Pentágono, el edificio de oficinas más eficiente del mundo, poblado por algunas de las mentes más preclaras de la historia, custodio de secretos que harían zozobrar naciones enteras, con unas medidas de seguridad capaces de detectar una lenteja tres meses después de haberla ingerido… 

¡General! ¡Dichosos los ojos que-

¡Alto ahí, hijo! ¡No des un sólo paso más!

¡Leñe! ¿Pero qué pasa aquí?

¡Hemos perdido el material, chico! ¡Podría estar en cualquier parte! ¡Ten mucho cuidado con dónde pisas!

¡Claro, claro! Cómo no. Si lo prefiere, dejamos la entrevista para cuando puedan hacer la demostración.

No, no se preocupe usted por la presentación. De todas formas era de todo menos espectacular, créame.

Yo pensaba que iban a hacer desaparecer un avión, o algo así.

¿Quién se cree que somos, hijo? ¿David Copperfield? Pensábamos poner el material en una urna y dos tipos muy serios y con metralletas al lado, como evidenciando que ahí había algo muy importante.

Bueno, eso todavía pueden hacerlo.

En este momento hay treinta tíos en una sala secreta discutiéndolo. Prosiga con la entrevista como si nada. Caminemos.

Caminemos pues. En el cine y la literatura, el uso más inocuo que se le ha dado a la invisibilidad se lo han dado los pervertidos. ¿En qué lugar les deja eso a uste- CRAC.

¡¡Alto!! ¡¿Qué ha sido eso?!

¿Eso? Nada.

¡Ese crujido!

Yo no he escuchado nada.

¡Sonaba exactamente igual que si hubiese pisado el material!

No, no, no… ja,ja, qué ideas. Cómo iba yo a pisar el mate- CRAC.

¡Otra vez!

Coño…

Hijo, detente inmediatamente. Es como si estuvieses pisando un cheque de treinta millones de dólares.

No, no, mi señor, ¿treinta ha dicho? No, no, qué va. Escuche General, ¿participó usted en la Guerra de Iraq?

¡Por supuesto! Estuve defendiendo a mi patria del horror químico. ¡¿No me vendrás ahora con historias de hippies?!

No, hombre no. Pero esos crujidos van a ser tinitus de la guerra, ¿eh? Por las explosiones. No se me preocupe hombre.

¡Demonios, chico! ¡Puede que tengas razón!

Claro hombre, relájese y acláreme una última cosa. ¿Esto de la invisibilidad tiene algún uso que no sea militar?

Por supuesto, permitirá ingentes avances en óptica…

…que podrán implementarse en satélites para realizar mejores observaciones.

¡Exacto! ¡Esa es la idea! No, a ver, lo que quiero decir es que…

Tranquilo, ya ha dicho suficiente. CRAC. CRAC. ¿Ha visto bailar flamenco alguna vez?

Nunca, hijo, enséñame ese baile primitivo, así me relajaré un poco, que me estoy volviendo loco.

Pues mire, básicamente consiste en taconear con fuerza en el suelo, mire, así. CRAC. CRAC. CRAC.

¡Ole! ¡Ole! ¡Toreador! ¿Es normal que cruja el suelo?

¡Oh, sí! ¡Normalísimo! CRAC. CRAC. ¡Eso es señal de que se está haciendo bien! ¡CRAC! ¡CRAC! ¡CRAC!

Pues siga, siga, qué delicia. ¡Palmas, palmas! ¡Ole! ¡Ole!

Militares. Habrase visto.

Una de Futbol

Por Segundo de Chomon | 15 enero 2008

I

Hace muchos años, cuando el fútbol era un deporte sucio, cuando los presidentes no hacían comidas previas de hermandad, cuando España era primitiva y la gente se ostiaba por seguir los colores, cuando el Bernabeu era un circo donde no había asientos para la clase baja, campeaba por España un peculiar individuo. Carlos Bilardo. Tuvimos ocasión de verle entrenar durante un tiempo a aquel efímero Sevilla de Maradona.

Bien, la secuencia es esta: Diego Armando llega tarde a un cruce con Albístegui, jugador del SuperDepor, y le arrea una patada en la cara partiéndole el tabique nasal. Vemos que se avalanzan varias personas sobre el lugar de la conflictiva jugada, entre ellos un inocente medico del Sevilla. Bilardo que ve como el medico de su equipo por solidaridad, se lanza a ayudar al contrario, se empieza a subir por las paredes.

-¡Domingo, la puta que te parió boludo, en vez de agarrar a Diego, agarras al otro!. ¡Los nuestros son los de rojo no los azules!.

Domingo, el medico, ante este conjunto de improperios, vuelve escaldado al banquillo mientras Bilardo le reprende.

Ah, que carajo te importa el otro! ¡pisálo, pisálo!

Días, e incluso años después, cuando un chavalin en cualquier patio de colegio, en una pachanga intentaba placar al delantero rival, el capitán del equipo le gritaba.

Pisalo, pisalo!

II

Nos encontramos en la semifinal de la Recopa que ganó el Zaragoza en París, contra un Chelsea que ya apuntaba maneras. Estadio de la Romareda. Los hinchas londinenses están bebiendo demasiada cerveza y también hinchando las pelotas a los cuerpos de seguridad del estado. Hacia el minuto 60 del partido la policia empieza a repartir ostiejas a los Holligans. La afición del Zaragoza arenga a los agresores.

-¡Pi-sa-lo, Pi-sa-lo!

Cuando la hinchada rival consigue oir estas palabras, los hijos de la pérfida Albión instantáneamente dejan de pegarse con los antidisturbios, y se ponen a aplaudir a los aficionados del Zaragoza. Imaginense la perplejidad.

Al dia siguiente los tabloides británicos, ensalzan la actitud del graderío maño, ya que cuando los antidisturbios masacraban a los fieles seguidores, una única y pacífica voz se impuso en el estadio: Paz y amor. Paz y amor.

Sin Amor

Por Segundo de Chomon | 13 diciembre 2007

My Bloody Valentine

Lamentando mucho pisar el hilarante post de Nihilia, debo de hacer una actualización. Hace ya casi dos años que dejé de prestarle atención al torrente de noticias, rumores y desmentidos que desencadena cada invierno los carteles de festivales de verano que ahora son tan populares. El año pasado creo que ya se llego a las cotas más degradantes de la cultura del Hype dentro de los grandes festivales. Innumerables bandas británicas que ni siquiera habían sacado un disco, poblaban la mayor parte de estos concentrados. Aquel año fue el que probablemente la cultura indie más cerca estuvo de la dinámica más abiertamente comercial. Y me imagino que las cosas no cambiaran, por lo menos a corto plazo. Por eso saludo con entusiasmo que en el Fib se hayan decidido a confirmar un grupo tan personal como My bloody Valentine. Hace unos minutos me he puesto el Loveless y me ha lanzado de una ostia a mi post adolescencia. Ahora con perspectiva entiendo lo mucho que ha condicionado a la mayor parte de la música de los 90. En estos momentos estoy escuchando Sometimes, y podría pasar por cualquier tema del “Rock Action” de Mogwai o por cualquier tema lisérgico del Super 8. También me hace pensar que The Jesus & Mary Chain podrían haber alcanzado las cotas del Loveless sin no hubieran metido ruidos de martillo, radiales y sierras mecánicas, junto a perfectas melodías Pop. En fin. Se supone que por eso se llamo Noise.