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	<title>La Callecita &#187; Ministerio de Anécdotas</title>
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	<description>Si te digo que no me acuerdo es que no ha pasado</description>
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		<title>Festivales, ronda 1. Saturday Night Fiber.</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Jul 2008 22:40:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nihilia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de Anécdotas]]></category>
		<category><![CDATA[Ministerio de la Discordia]]></category>
		<category><![CDATA[Festivales]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Saturday Night Fiber]]></category>

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		<description><![CDATA[La guerra de los festivales viene a ser como un cuarto oscuro, todo el mundo intenta dar por culo al que tiene al lado. Primero, el FIB anunció sus fechas entre acusaciones a la productora rival, Sinnamon, de haber inflado tanto los precios de contratación de artistas que no iban a poder sentarse en meses. Se acabaron [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La guerra de los festivales viene a ser como un cuarto oscuro, todo el mundo intenta dar por culo al que tiene al lado. Primero, el FIB anunció sus fechas entre acusaciones a la productora rival, Sinnamon, de haber inflado tanto los precios de contratación de artistas que no iban a poder sentarse en meses. Se acabaron el &#8220;buenrollismo&#8221; &#8220;indie&#8221; y el &#8220;aquí estamos todos en el mismo barco&#8221;. Cuando se empiezan a mover presupuestos de casi diez millones de euros los &#8220;apasionados de la música&#8221; se convierten en empresarios y, como es normal, empiezan a actuar como tales. Total, que Sinnamon plantó su Summercase en las mismas fechas que su inmediato competidor, el FIB, por no coincidir con otros festivales europeos. Claro. No fuesen a robarle grupos los festivales europeos que pagan la mitad, ni fuesen a robarle público otros festivales europeos con gran afluencia de público extranjero como&#8230; el FIB. En realidad, lo que Sinnamon quería hacer es tan viejo como el mear y echarle un vistazo furtivo al de al lado: querían ver quién la tenía más grande.</p>
<p>Parece que la jugada no sentó nada bien allá por el levante, así que los promotores del FIB mandaron una delegación a Madrid con el sano objetivo de montar un festivalillo con unos cuantos grupos y, de paso, arañarle algunos asistentes al Summercase. Y allí nos plantamos Segundo de Chomón y yo, en el &#8220;Saturday Night Fiber&#8221; (SNF). El testículo del FIB.</p>
<p>Había bastante morbo con las cifras de asistencia al SNF. Se rumoreaba que, de un recinto con capacidad para diez mil personas, apenas habían conseguido vender dos mil y el hecho de que, a escasos días de su celebración, decidiesen rebajar el precio de las entradas a la mitad no hacía más que confirmar los rumores. Eso, y enfurecer a los compradores &#8220;leales&#8221;. ¡Dos por uno! Ya en la entrada, pudimos ver un conato de violencia en la única cola reservada para los que nos habíamos acogido a la oferta, que era infinitamente más larga que el resto. Literalmente, infinitamente más larga, en el resto de colas no había ni una sola persona. Eso explica también el conato de violencia.</p>
<p>Ya dentro del recinto, la primera impresión fue de que, si nos lo proponíamos, podíamos llegar a conocer a todos los asistentes sin demasiados problemas. La impresión se fué diluyendo poco a poco hasta que se alcanzó el pico de asistencia durante el concierto de Morrisey, al cual debieron acudir unas cinco mil personas, así <a href="http://www.hipersonica.com/2008/07/21-guerra-de-cifras-los-festivales-son-como-las-manifestaciones">a ojo de buen cubero</a>. La organización hablaría después de nueve mil asistentes, momentos antes de empezar a reirse como maníacos y proclamar la llegada del Anticristo. Habría que empezar a pensar en pagarle a los del <a href="http://manifestometro.blogspot.com/">Manifestómetro</a> la entrada de los festivales, seguro que ellos estaban encantados.</p>
<p>Pero bueno, vamos con la música que era lo que nos llevaba allí al fin y al cabo. Podría decirse que abrimos boca con Babyshambles, y que ellos andaban encima del escenario en las mismas, bostezando como animales en un zoo. Se notaba que estaban guardándose las mejores piruetas para ocasiones más propicias, allí no hubo ni buen sonido, ni actitud, ni provocación ni nada de nada. Por no haber, no hubo ni pose. Es lo que tiene salir constantemente en los medios de comunicación, que después darlo todo ante mil y pico tios, pues como que no.</p>
<p>Ya fuese por tener la sensación de que esa iba a ser la tónica del festival, ya por el influjo de Pete Doherty, salimos Segundo y yo a presentar nuestros respetos a don Jack Daniel´s hasta el concierto de Morrisey. Todo un dandy, el señor Morrisey. Dió un concierto de lo más entretenido, bastante más movido y contundente de lo que yo me podía imaginar, se entregó al público y supo mostrarse &#8220;encantadoramente inglés&#8221; durante toda la actuación. Al final, acabó descamisado ante la ovación general del público. Buen concierto.</p>
<p>Sin embargo, para muchos de nosotros el plato fuerte aún estaba por llegar: My Bloody Valentine. Estar a unos minutos de ver a la banda que probablemente llevó más lejos que nadie los postulados del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Shoegazing">shoegazing</a>, y poder comprobar cuánto hay de verdad y cuánto de mito en esas teorías que hablan de &#8220;saturación de los sentidos&#8221; y experiencias cercanas al trance durante sus conciertos era una situación dulce, muy dulce. Y lo fue más aún cuando vimos acercarse en bloque los ¡ocho! amplificadores que usaría Kevin Shields para su guitarra. Alguno no pudo evitarlo y retrocedió un par de pasos, amedrentado con lo que se nos echaba encima. Al resto se nos dibujó una sonrisa de pura felicidad en la cara.</p>
<p>Este grupo es diferente. Por momentos dio la impresión de que se moviesen en un paradigma musical aparte. Se subieron al escenario entre medias sonrisas, se miraron brevemente entre ellos y descargaron un <a href="http://www.youtube.com/watch?v=GB8nCE2EoIw">&#8220;Only Shallow&#8221;</a> tan envolvente como el plastificado pero con toda la contundencia del directo. La voz etérea de Bilinda Butcher quedó sepultada en algún lugar entre la avalancha de vatios de Kevin Shields, pero casi que daba igual. El no tener una melodía de voz a la que asirse reforzaba la sensación de estar perdido en un mar de sonido, de estar flotando en decibelios. Las canciones estallaban sobre el escenario y se recomponían pedazo a pedazo en la cabeza en diez, cien, mil melodías diferentes, reales y sugeridas, tan evanescentes que se disolvían en cuanto que se intentaba aferrarse a ellas. La única opción posible era abandonarse.</p>
<p>La actuación continuó sin que la intensidad decayese en un sólo momento (enorme <a href="http://www.youtube.com/watch?v=lDcUmLJtz6Y&amp;NR=1">&#8220;Soon&#8221;</a>) hasta la traca final con una salvaje <a href="http://www.youtube.com/watch?v=njqRt7PH-5I&amp;feature=related">&#8220;Realise&#8221;</a> que, como no podía ser de otra forma, alargaron hasta que pareció que el escenario iba a despegar. Aquello pudo durar cinco, diez, quince o venite minutos, una rápida encuesta a pie de pista confirmó que cada uno tenía su propia versión al respecto. Al final, My Bloody Valentine habían conseguido disolver el tiempo después de veinte años.</p>
<p>Salí en tal estado de euforia que arrastré a Segundo a terminarnos el Jack Daniel´s. En ese momento me hubiese bebido medio Tennessee, hubiese besado a media Francia y hubiese bailado con media Ibiza. Que estaba en éxtasis, vaya, que My Bloody Valentine me habían sentado como una droga. Así que, en estado de hiperactividad total, nos refrescamos un poco el gaznate y llegamos al fin de fiesta de Hot Chip, que estaban moviendo con bastante éxito a todo el recinto. Luego llegó Mika, que montó un carnaval en el escenario de lo más delirante y que abrió y cerró (!?) con la misma canción. Hay que reconocer que lo dimos todo con Mika, eso sí, pero si alguien tenía la culpa de nuestro estado de total felicidad fueron, ni más ni menos, que My Bloody Valentine. Otra dimensión.</p>
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		<title>Un nuevo transeúnte</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Jul 2008 11:26:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nihilia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de Anécdotas]]></category>
		<category><![CDATA[Mascotas]]></category>
		<category><![CDATA[Perros]]></category>

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		<description><![CDATA[En casa tenemos un nuevo inquilino. Tiene ocho años, pesa unos treinta kilos, apenas levanta medio metro del suelo y ni se lo debo a un preservativo defectuoso ni me he comprado un enano. Un señor dobermann que tengo ahora correteando por casa, olisqueando las esquinas e intentando meter el hocico en la comida al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://lacallecita.es/wp-content/uploads/dramatic-lupo1.jpg"></a>En casa tenemos un nuevo inquilino. Tiene ocho años, pesa unos treinta kilos, apenas levanta medio metro del suelo y ni se lo debo a un preservativo defectuoso ni me he comprado un enano. Un señor dobermann que tengo ahora correteando por casa, olisqueando las esquinas e intentando meter el hocico en la comida al menor descuido. Con las orejas y el rabo recortados, y color negro y fuego para más señas, que son colores así como muy viriles.</p>
<p>&#8220;Abanlupo del Condado de Jusil” se llama el jodío chucho; excentricidades de los dueños de los padres, que eran algo así como los <a href="http://brangelinaenespanol.blogspot.com/">“brangelina”</a> del mundo perruno. Para ellos, que el nombre del perro empezase por la letra “a” y que se hiciese referencia al “Condado de Jusil” (un adosado) era innegociable. Para nosotros era seguirles el rollo o quedarnos sin perro, así que elegimos un nombre y decidimos maquearlo hasta que no nos diera demasiada vergüenza decirlo en voz alta. Igual nos quedamos a mitad de camino. Al final se quedó con “Lupo”, y ya casi no le vacilamos con el rollo del condado. Sólo cuando llueve, que el mamón se pone digno y no hay forma de sacarle de casa.</p>
<p>Si hay algo que llama la atención del perro es que sólo tenga un huevo y su desbocada vitalidad. Por ese orden. Bueno, eso y que tenga tantos pezones en el lomo como tiene, aún siendo macho. Al principio pensaba que era hermafrodita. Pero volviendo a lo brioso de su carácter, como guía de la manada intento proyectar una imagen de líder impredecible. El perro nunca sabe en qué momento saltaré sobre él e intentaré morderle el cuello, o le cantaré la “Bohemian Rhapsody&#8221;, que siempre le sorprende muchísimo, o empezaremos a perseguirnos alrededor de la mesa del salón, pero parece que nunca es suficiente. Después de un buen rato de juego, el perro sigue dando vueltas sobre sí mismo de contento mientras que yo intento dejar los pulmones quietos donde están. Aunque siempre se le puede coger desprevenido. En la siesta baja la guardia.</p>
<p><img class="aligncenter size-medium wp-image-110" title="Dramatic Lupo" src="http://lacallecita.es/wp-content/uploads/dramatic-lupo1-300x225.jpg" alt="Lupo con su cara de \" width="300" height="225" /></p>
<p>No todo es juego y desenfreno en su vida. También cultiva varias excentricidades. Por ejemplo, tiene la costumbre de caminar tranquilamente hasta la terraza nada más despertarse, echar un par de vistazos, como comprobando que todo sigue en su sitio, y ponerse a ladrarle al barrio. En general. Al barrio. Cada mañana le ladra cuatro veces, ni una más ni una menos, y luego se vuelve al sofá, se hace un ovillo y se pone a dormir otra vez. Es el primer perro que veo que se cree un gallo.</p>
<p>También fuma. Este perro fuma, desde pequeño, desde que le salieron los dientes. Colilla que ve, colilla que intenta comerse. Todavía nos acordamos del día que se comió &#8220;accidentalmente&#8221; una colilla de un porro. Madre mía qué cabezazos contra los muebles. Y, por alguna razón, odia a las hormigas. Si vemos un hormiguero, primero escarba en el agujero para enfurecerlas, después espera pacientemente a que salgan unas cuantas y entonces, con total indiferencia, casi con elegancia, se da la vuelta y se caga sobre el agujero con precisión de cirujano. Reconozco que esas no las recojo. Simplemente, no es mi guerra.</p>
<p>Un perro también tiene sus enemigos. En el caso de éste su bestia negra, su archienemigo, su némesis, son las puertas. No puede con ellas, hay que reconocer que le superan en astucia. Cuando oscurece es incapaz de diferenciar una puerta abierta de una cerrada. Así que tú estás tumbado tranquilamente en tu sofá, embriagado con la lectura de la “Cuádruple Raíz del Principio de Razón Suficiente” de Schopenhauer, cuando te interrumpe un golpe sordo. Tump. Vas a la fuente del sonido y ahí está él frente a una puerta cerrada, con cara de perplejidad, intentando explicarse la situación. Y cómo no vas a quererle.</p>
<p>Y eso que amores no le faltan. Ya por contarlo todo, tuvo una novia. Un amor de verano. En realidad un ligue de una noche más bien, que no llegó ni a “follamiga”. Para entender la historia hay que decir que este perro produce una fascinación especial en los gitanos. No me lo explico, no se por qué, pero cada vez que uno lo ve, viene corriendo con la cara iluminada y me pregunta a) si es mío o b) si es un dobermann. Y nunca se salen del guión. Nunca. Bueno, pues un día puso sus ojos en él un gitano que cuidaba una obra cerca de casa de mi padre, y le preguntó a) si era suyo, b) si era un dobermann y c) si lo quería cruzar con su perra. Mi padre pensó a) joder que perra más rara, b) si le digo que vale, pero que con condón no va a colar y dijo c) pos venga, pos fale. Sí, la novia de Lupo no era lo que se dice una reina de la belleza. Era más bien el resultado de décadas de cruces descontrolados en un poblado. Nunca llegué a ver el resultado del cruce, pero estoy seguro de que debió ser algo así.<br />
<a href="http://lacallecita.es/wp-content/uploads/logo3.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-112" title="logo3" src="http://lacallecita.es/wp-content/uploads/logo3-300x278.jpg" alt="" width="300" height="278" /></a></p>
<p>Me dejo en el tintero cómo acabó el perro en mis manos. Tiene que ver con oscuros ritos arcanos y una chacha rebotada, pero esa es otra historia, y debe ser contada en otra parte. O si no, mira, da igual, ya la pondré por aquí algún día.</p>
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		<title>La bebida, qué mala es</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Jun 2008 19:12:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Timoteo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de Anécdotas]]></category>
		<category><![CDATA[Alcohol]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>

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		<description><![CDATA[Como ya le sucediera a Nihilia, otro de los miembros de este Gobierno Tricefálico Vitalicio fue sorprendido en pleno acto de servicio hace cosa de un año y la Comunidad Autónoma de Madrid emprendió acciones contra él. No, no fui visto en un parque con el culo al aire, sino degustando un escocés. No, no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como ya <a title="Mis problemas con la justicia (y 1, espero)" href="http://lacallecita.es/ministerio-de-anecdotas/mis-problemas-con-la-justicia-y-1-espero/">le sucediera a Nihilia</a>, otro de los miembros de este <a title="Constitución" href="http://lacallecita.es/constitucion/">Gobierno Tricefálico Vitalicio</a> fue sorprendido en pleno acto de servicio hace cosa de un año y la Comunidad Autónoma de Madrid emprendió acciones contra él. No, no fui visto en un parque con el culo al aire, sino degustando un escocés. No, no haciendo guarreridas con un señor de aquellas lluviosas tierras. No, tampoco, probándome una falda plisada de tela a cuadros. Bebiendo <a title="Sí, los borrachos de la RAE dicen güisqui" href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=g%C3%BCisqui">güisqui</a>, leñe, que os lo tengo que explicar todo.</p>
<p>El caso es que fui condenado a &#8220;la prestación en beneficio de la comunidad consistente en la asistencia a una Jornada Formativa en Materia de Prevención de Drogodependencias&#8221; (sic, por supuesto, que para eso va entre comillas) y ya me ha tocado cumplir mi sanción. Poco puedo añadir al brillante análisis de <a title="Nihilia en La Callecita" href="http://lacallecita.es/author/nihilia">Nihilia</a>, en especial en lo referente a la fauna (y flora, en ciertos casos) allí presente, pero mi voluntad irrefrenable de explorar los límites de la escritura me empuja a intentarlo. Vamos allá. En otro párrafo.</p>
<p>Tras enseñar el documento de identidad al amable guardia (privado) de recepción, los asistentes esperamos a que otro guardia (privado) nos escoltara en pequeños grupos al ascensor que llevaba ¡al primer piso! Alístate en la legión, decían. Verás mundo, decían. Todo para acabar haciendo de ascensorista de un grupo de alcohólicos. Arriba nos recibió la mujer que nos daría la charla y nos hizo pasar a un aula presidida por la bandera española y una foto del rey que nos miraba a todos con gesto reprobatorio. O a lo mejor era el suyo habitual, con tamaña capacidad gestual en ocasiones me pierdo. Una vez estuvimos todos, empezó a pasar lista, haciéndonos a todos y cada uno de nosotros ir a la tarima a firmarle nuestro autógrafo. Sí, a pesar de haber sido identificados a la entrada y haber sido custodiados en todo momento por al menos un guardia (privado).</p>
<p>Al cabo de un cuarto de hora dedicado a tan magna tarea, puso el archiconocido vídeo informativo, que no es mucho más que el habitual folleto con música de fondo. Pero tal cual: por la pantalla desfilan imágenes de un folleto mientras un viril narrador te lo lee sobre una base chunga de Eminem. ¡Envidia, <a title="Cine-colonoscopia" href="http://vicisitudysordidez.blogspot.com/2008/05/cine-colonoscopia-cmo-ser-fan-de-jean.html">Godard</a>! Ofreció el DVD a la salida &#8220;para quien le pueda interesar&#8221; y pensé en cogerlo para ofrecerlo en YouTube. Afortunadamente, me rehice a tiempo: el que quiera ver esa obra maestra tendrá que beber por las calles hasta que un policía le dé el alto. Así de sufrida es la vida. Para la historia del audiovisual queda el momento en el que la voz enuncia &#8220;el botellón&#8221; y aparece un joven que no alcanza la treintena con la cara tiznada, gorro de lana y guantes con los dedos cortados alzando la mano desde el suelo. Qué simbolismo. Qué caracterización. Ni en <em>La pared</em>, oigan.</p>
<p>Por supuesto, también nos ofrecen sorprendentes afirmaciones. Verbigracia: &#8220;la respuesta de las autoridades [frente al consumo de alcohol] no es represiva, sino de preocupación&#8221;; &#8220;el alcohol es un alimento: falso&#8221; (aunque no dicen nada sobre el resto de la bebida alcohólica); &#8220;si observamos un grupo que bebe, veremos que el volumen de la conversación va aumentando&#8221; (¡un estudio que lo demuestre, por favor!); &#8220;un problema derivado del alcoholismo es el económico, pues el alcohol es caro&#8221; (pues bajadlo de precio, hombre); &#8220;ante la falta de servicios públicos, la gente se ve obligada a usar la calle como urinario y <em>vomitorio</em> (<a title="¿vomitorio?" href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=vomitorio">sic</a>)&#8221; (y aun así, se niegan rotundamente a poner servicios públicos como en el resto de capitales europeas). Todo ello intercalado con un maravilloso &#8220;Chat Botellón&#8221;, brillante idea con la que unos profesionales del doblaje declamaban los argumentos de los jóvenes con una intensidad shakesperiana. Espeluznantes los “¡jo, machos!, los “¡qué chungo, troncos!” y los “¡mola mazo, tíos!” interpretados calavera en mano. Uf, esta última parte me ha quedado especialmente bien. Esto se escribe solo.</p>
<p>Para rematar, el vídeo nos lista una serie de soluciones para acabar con esa lacra social que es el alcoholismo, entre las que destaca &#8220;romper la relación alcohol/diversión/amistad&#8221;. Yo me imagino a un señor sembrando cizaña entre los amigos alcoholizados o escupiéndote en el ojo para que no te diviertas cuando vas borracho.</p>
<p>En cuanto empezaron los créditos la buena mujer quitó el vídeo (qué poco respeto para los profesionales que tanta ilusión han puesto en él) y comenzó a relatarnos el procedimiento de sanción administrativa para aquellos que consuman alcohol en la vía pública. Lo cual, una vez te han sancionado, resulta muy útil. Además nos ilustró con la ley 5/2002 que regula todo el tinglado, justificada, mientras intentaba aguantarse la risa, en impedir el acceso de los menores de edad al alcohol. También por los problemas de convivencia causados y por el <em>arraigo que hay en la sociedad</em> (?!).</p>
<p>Pero todavía, antes de firmar por segunda vez (¿pero a dónde rayos vamos a irnos sin que nos vean?) y obtener el certificado de asistencia, quedaba un pequeño guiño: &#8220;[los destinatarios de la ley son] <a href="http://noticias.juridicas.com/base_datos/CCAA/ma-l5-2002.tp.html#a3">todos los españoles residentes o transeúntes</a> (&#8230;)&#8221;. Transeúntes, nos tienen vigilados.</p>
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		<title>Duelo de titanes</title>
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		<pubDate>Wed, 28 May 2008 17:55:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nihilia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de Anécdotas]]></category>
		<category><![CDATA[Inmigración]]></category>
		<category><![CDATA[Moratalaz]]></category>
		<category><![CDATA[Pintadas]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta pintada me tiene fascinado. Total, que llega un tipo, probablemente con nocturnidad y una merluza que no se tenía en pie, y decide que va a mearse en un par de reglas de convivencia, vomitándoles una pintada racista a unos pobres vecinos en su fachada, pero que eso no excusa para no respetar escrupulosamente las reglas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://lacallecita.es/wp-content/uploads/imagen0101.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-99" title="pintada" src="http://lacallecita.es/wp-content/uploads/imagen0101-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><a href="http://lacallecita.es/wp-content/uploads/imagen010.jpg"></a></p>
<p>Esta pintada me tiene fascinado. Total, que llega un tipo, probablemente con nocturnidad y una merluza que no se tenía en pie, y decide que va a mearse en un par de reglas de convivencia, vomitándoles una pintada racista a unos pobres vecinos en su fachada, pero que eso no excusa para no respetar escrupulosamente las reglas de ortografía. Claro, qué van a pensar los vecinos de él si no.</p>
<p>Después llega otro,  y se pone a tachar la segunda parte del mensaje, para invitarle a reflexionar si de verdad cree que hay relación entre ambas frases, si no cree que el mundo visto desde varios ángulos es más rico, más completo, más bello. El caso es que va perdiendo fuelle, nota que cada vez tacha letras con menos entusiasmo, y piensa que debe haber una forma más rápida de terminar con todo esto. Escribe: &#8221;jilipolla&#8221;.</p>
<p>Y tan contentos. Moratalaz, pero qué grande eres</p>
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		<title>Pásate esa sangre</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Apr 2008 17:25:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nihilia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de Anécdotas]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Sangre]]></category>

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		<description><![CDATA[Segundo de Chomón lo anunció a grito pelado: -¡Tenemos la sangre! ¡Viene de camino! Esas dos frases deberían aparecer en el manual sobre “cómo hacer feliz a un aspirante a cineasta”, capítulo “mitos y fetiches”. Ya podíamos llevar dos días trasteando con la cámara, tropezándonos con los cables del sonido, asándonos con los focos o [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Segundo de Chomón lo anunció a grito pelado:</p>
<p>-¡Tenemos la sangre! ¡Viene de camino!</p>
<p>Esas dos frases deberían aparecer en el manual sobre “cómo hacer feliz a un aspirante a cineasta”, capítulo “mitos y fetiches”. Ya podíamos llevar dos días trasteando con la cámara, tropezándonos con los cables del sonido, asándonos con los focos o peleándonos con la <a href="http://www.abelcine.com/store/product.php?productid=10963&amp;cat=352&amp;page=1">Dolly</a> que hasta ese momento no sentimos que aquello que estábamos haciendo podía ser cine. Adiós, tomate Orlando, ándale manito, vaya usted con Dios. El primer rodaje con sangre de verdad, de pega, pero de verdad. Moola.</p>
<p>Mientras esperábamos era muy difícil no dejar volar la imaginación, la sangre justifica por sí misma planos enteros, secuencias enteras, historias, películas, demonios, ¡géneros enteros! Fuera los remilgos, las coartadas intelectuales bien lejos, en ese momento yo quisiese haberle dedicado una oda a la sangre.</p>
<p>El protagonista sería un Testigo de Jehová que ha sido mordido por un vampiro, y no por uno cualquiera, sino por un vampiro ¡con casino! ¡Y con furcias! Asistiríamos a los primeros tentempiés de Genaro, nuestro hombre de fe, consistentes en exuberantes damiselas que una vez mordidas pasarían a formar parte del ejército del vampiro, compuesto únicamente por despampanantes putones. En un momento dado podría barajarse que el don vampírico aumentase un par de tallas de busto, por aportar algo nuevo al género.</p>
<p>Sin embargo, los antiguos compañeros de Genaro, viéndole disfrutar de la vida más de lo habitual, decidirían tomar cartas en el asunto y presentarse en el casino armados hasta los dientes, pese a que en principio no puedan ni oler las armas, y entonces empezaría de verdad lo bueno. El objetivo sería llegar a utilizar unos dos o tres camiones cisterna de sangre de pega por cada metro de celuloide, o su equivalente en digital, en una orgía de miembros cercenados, tripas voladoras y herejías varias. ¿Un musical? ¿Y por qué no un musical?</p>
<p>En esas andaba yo cuando llegó la sangre. Un paquetito que contenía tanta magia del cine como las pistolas cogidas de medio lado, los sables de luz o los trajes de mafioso. Nos abalanzamos sobre él con tantas ganas que parecíamos caníbales que hubiesen encontrado un explorador después de tres días de larga caminata, y nos las vimos con el envoltorio de la sangre. ¡¿Ositos de peluche?!</p>
<p>Hace falta ser sádico.</p>
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		<title>El libro de libros</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Mar 2008 23:17:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nihilia</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Ministerio del Escarnio Público]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Universidad]]></category>

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		<description><![CDATA[De cuando en cuando profesores y alumnos se enzarzan en pulsos absurdos sin saberse muy bien cómo. La historia comenzó a eso de las nueve de la mañana, en mitad de una clase de Producción Cinematográfica. Los alumnos se permitían dar pequeñas cabezadas mientras el profesor velaba por su sueño con una cháchara átona e [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De cuando en cuando profesores y alumnos se enzarzan en pulsos absurdos sin saberse muy bien cómo. La historia comenzó a eso de las nueve de la mañana, en mitad de una clase de Producción Cinematográfica. Los alumnos se permitían dar pequeñas cabezadas mientras el profesor velaba por su sueño con una cháchara átona e insistente; al fin y al cabo era temprano para todos. La clase discurría con toda normalidad hasta que, de pronto, el arrullo de sus palabras cesó y la gente se despertó sobresaltada en medio de un estallido de silencio, encontrándose frente a frente con la mirada interrogante del profesor. Confusos y adormecidos, los alumnos no entendían por qué el profesor los miraba tan fija e insistentemente desde su estrado, no llegaban a comprender qué se requería de ellos.</p>
<p>Algunos intentaron desparecer tras las espaldas de sus compañeros, otros improvisaban fingiendo buscar algo en los apuntes, pero la mirada del profesor empezaba a quemarles a todos y allí nadie comprendía nada. De un momento a otro, el profesor clamó que cómo podíamos no saber la respuesta, cuando estaba claramente indicada en un libro que debíamos leernos para dentro de tres meses. Desamparados, buscando aún una pregunta, todo el mundo le dejó seguir hablando, así que su disgusto se convirtió en rabia, su rabia en frustración y la frustración en cólera, hasta que acabó desembocando en un examen para la siguiente semana del libro de marras.</p>
<p>Pues bien, la siguiente semana se presentaron cinco a clase. El profesor balbució que se le habían olvidado las preguntas y aplazó el examen para la próxima semana. Y la próxima semana se presentaron dos. Dos a cero.</p>
<p>Sin embargo, los planetas se habían alineado de parte del profesor. Si aplazaba el examen una última vez los alumnos se encontrarían con la semana santa, y ya no habría forma de posponer la lectura del libro; nos había dado un periodo de tiempo razonable para leerlo, algo maquiavélico, una jugada maestra. Nos tenía bien cogidos por los huevos, sí.</p>
<p>El libro en cuestión era “El Productor Cinematográfico” de José G. Jacoste. Es uno de esos libros que podrían venderse con el apelativo de “manual”, puesto que está escrito con la misma calidad literaria que las instrucciones de una cámara digital o un robot de cocina. Como muchas especies, que tratan de avisar a los posibles comensales de su toxicidad con colores llamativos y chillones, el color naranja de las tapas es un aviso para incautos: ladrillo, y de los gordos.</p>
<p>Formalmente es un ensayo vanguardista de primer orden, en el que toda concesión a una lectura fluida se ha esfumado a favor de la corrección terminológica, a pesar de que sean términos que en principio no tendrían por qué ser excluyentes. Es de agradecer que el autor haya decidido llevar sus planteamientos hasta límites experimentales, consiguiendo deleitarnos con frases de hasta once renglones que sólo pueden explicarse desde el prisma de la superación personal.</p>
<p>Otro rasgo novedoso de autoría es el del narrador único en plural. El aludir constantemente a un “nosotros” cuando se supone que hay un único autor nos hace imaginarnos al profesor Jacoste sentado en la oscuridad frente a una Olivetti bebiendo de un vaso de bourbon, rumiando los sinsabores de una vida dedicada a la producción y consultándole a Napoleón su opinión sobre los últimos párrafos.</p>
<p>En cuanto al contenido, el libro abre con la afirmación de que el cine es un medio de comunicación. Sólo después de habernos maravillado con sus dotes de fino observador se permite el autor pasar a los siguientes párrafos. El libro, qué digo el libro, la obra de arte continúa entre menciones a lo apuntado dos líneas más arriba e introducciones a las dos posteriores, consiguiendo el ritmo de lectura adecuado para que el lector compruebe las virtudes voladoras del formato.</p>
<p>Por si fuera poco esta cumbre de la literatura didáctica contiene una inmensa capacidad de evocación y es capaz de devolvernos, verbigracia, a una época en la que el videocasete dominaba el mundo y “<a href="http://www.elpais.com/articulo/internet/Toshiba/confirma/abandona/HD/DVD/liderazgo/Sony/elpeputec/20080219elpepunet_3/Tes">el DVD se convertirá, en un futuro próximo, en el soporte exclusivo</a>”. Pero es que además es una obra con recorrido, que envejecerá con dignidad, como los buenos vinos, y en pocos años las partes dedicadas al tratamiento del negativo de las películas pasarán a arrancarnos lágrimas de nostalgia. Mención especial merece la parte dedicada a Inter¿qué? En definitiva, se nota el mimo con el que han preparado esta concienzuda “segunda versión revisada”, de 2004.</p>
<p>Para ser justo con el libro diré que en realidad el autor fue nominado a los Premios Goya como mejor ayudante de producción en 1988, así que entiende un rato del tema, pero es una lástima que haya plasmado todo su conocimiento de una forma tan fría y desesperantemente formal. Con la cantidad de anécdotas que le hubiesen servido para ilustrar su libro y se las ha guardado todas, a pesar de que él más que nadie debe saber que todo entra mejor con una buena historia. Si le ven, invítenle a unas cervezas y tírenle de la lengua pero, por Dios, aléjense de su libro. Para una tercera edición yo sugeriría que se vendiese escrito a boli y sujeto por un clip, porque esto no es un libro, son apuntes.</p>
<p><em>El 26 de Marzo de 2008 el profesor de Producción Cinematográfica, apodado en ciertos círculos Milhouse, consiguió por fin realizar su examen sobre el libro “El Productor Cinematográfico”. Concurrieron al examen un cuarenta por ciento de los matriculados, y de las cuatro preguntas que hizo, sólo media requería haber leído el libro. A día de hoy, aún no se sabe si el examen era evaluable o no pero, por los comentarios de los alumnos a la salida, más les vale que no. Más nos vale. Joder. El profesor le había dado la vuelta al marcador.</em></p>
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		<title>Perdiendo el juicio I 1/2</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Feb 2008 20:38:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nihilia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de Anécdotas]]></category>
		<category><![CDATA[Jurado Popular]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay situaciones de las que uno no puede salir bien librado. Lo sabía Noé, cuando no le quedaron más cojones que subirse los dos leones al Arca, lo supo John cuando le confesaron que era un Kennedy, debió preverlo José Luís Moreno mientras perpetraba Matrimoniadas… y yo lo supe cuando me seleccionaron como jurado popular. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay situaciones de las que uno no puede salir bien librado. Lo sabía Noé, cuando no le quedaron más cojones que subirse los dos leones al Arca, lo supo John cuando le confesaron que era un Kennedy, debió preverlo José Luís Moreno mientras perpetraba Matrimoniadas… y yo lo supe cuando me seleccionaron como jurado popular.</p>
<p>Mi primera visita a la Audiencia Provincial había resultado todo un fiasco. Uno de los testigos había avisado de que no podría declarar a tiempo, y el juez había decidido retrasarlo todo y concederle un par de meses más para llegar, yo creo que en venganza, por si algún implicado no había podido deshacerse de él a tiempo. Me dejaron muy claro que no por ello me había librado, que se habían quedado con mi cara. Tuviese yo razón o no, el caso es que a los dos meses recibí un telegrama en el que se me informaba de que el juicio había sido suspendido (glups), y se me emplazaba a participar en un nuevo proceso, previsto para enero de 2007.</p>
<p>El único problema era que en mi universo andábamos ya por diciembre. Hubiese podido reclamar, sí, la razón me asistía, pero me había levantado yo filósofo esa mañana, y pensé que pocas veces la razón derrota al poder, así que, por no joderme el aforismo, tuve que buscarme otra vía. Toqué “dónde vas Alfonso XII, dónde vas triste de ti” con las teclas del teléfono y esperé a que me respondiesen:</p>
<p><em>-¡Hombre, Nihilia! ¡Qué tal, hombre!</em><br />
-Bueno, Doc, un poco apurado macho, necesito que me dejes el Delorean…<br />
<em>-¿El Delorean? ¿¡Es que ya no te acuerdas de la última vez!?</em><br />
-Bueno, sí hombre, ejem…claro, cómo olvidarlo… ¿Quién iba a pensar que algo tan inocente causaría tanto estrago…?<br />
<em>-Desde luego, los habitantes de la Atlántida no… </em><br />
-Admite que esos cimientos eran una chapuza…<br />
<em>-¿Es que no has aprendido la lección?</em><br />
-Los atlántidos aprendieron la lección…<br />
<em>-¡Nihilia!</em><br />
-¡Vale, vale, de acuerdo, no volverá a pasar!<br />
<em>-Me voy a arrepentir… venga, para cuándo necesitas el Delorean.</em><br />
-Hombre, pues ya que puedes viajar en el tiempo, para hace un par de minutos.<br />
<em>-Lo siento, ya sabes que sólo puedo dejártelo a partir del momento en que me lo has pedido.</em><br />
-Siempre con miedo a las paradojas temporales, que el universo es más duro de lo que parece, Doc…<br />
<em>-En el fondo del mar hay una civilización que no piensa lo mismo.</em><br />
-Joder, vale, pues tráemelo en un segundo entonces.<br />
<em>-Venga, ¿ya estoy allí?</em><br />
-Si, ya has llegado. ¿Te quieres decir algo?<br />
-Déjame, un momento&#8230; ¿Estás más gordo no?<br />
-Tu puta madre.<br />
-Una santa señora es lo que era. Oye…<br />
<em>-Dime, precioso…</em><br />
-Qué tal, tío bueno.<br />
<em>-Muy bien, bombón.</em><br />
-Bombón tú, que eres el regalo de Dios a las mujeres de este mundo…<br />
-Bueno, chicos… yo os voy dejando, ¿eh? Vuelvo en nada…</p>
<p>Dudando seriamente de que genialidad y cordura sean conceptos compatibles, monté en el Delorean, grité por la ventanilla “¡Farruquito!”, y la calle se despejó como si una pandilla de cuatreros hubiese llegado para apropiarse de todo el oro del pueblo. Este es un avance que se aplicará como estándar en todo claxon a partir de 2010, pero esa es otra historia y hay gente que prefiere no saber cuándo se cansará San Pedro de su última pareja de mus.</p>
<p>Por aquello de no tener ni idea de cómo arrancar un coche, me puse a pisar pedales y pulsar botones al tuntún, hasta que el Delorean comprendió que le iba la salud en ponerse en marcha y arrancamos rumbo a 2007, dejando un par de estelas de fuego que, en sí mismas, eran toda una oda a los ochenta.</p>
<p>Viajar en el tiempo no tiene mucho misterio, contrariamente a lo que se pueda pensar. Quizás se pasa un poco mal cuando el universo se pliega sobre sí mismo, y todos los huesos se comprimen bajo el peso de millones de universos, quedando uno reducido a una partícula de agonía, en un instante de dolor infinito sin tiempo ni medida, pero por lo demás es una experiencia bastante anodina. Bastante parecido a recibir un balonazo en los huevos, diría yo.</p>
<p>Finalmente aparqué en 2007. Mi primera percepción al enfrentarme a sus primitivos habitantes fue que, en 2007, la gente era rara. Todavía se empeñaban en construir en cualquier solar que cogiesen desprevenido, sin ser conscientes de que la gran burbuja que nos ha mantenido todo este tiempo estaba a punto de estallar en mil pedazos. Pero ya hablaremos otro día del meteorito que ha tomado la Tierra por diana, y al que el diminutivo no hace la menor justicia. De momento que no les quite el sueño el tema de los tipos de interés ni otras zarandajas por el estilo.</p>
<p>Entré en la Audiencia Provincial y me dirigí directamente a la Oficina del Jurado donde, para mi sorpresa, el más sobrio de todos los funcionarios estaba ocupado intentando rascarse las piernas de la funcionaria de al lado, que decía el hombre que le picaban. Lo consideré un interlocutor válido:</p>
<p>-Hola, disculpe, venía porque me han citado como jurado popular y creo que ha habido un error, a ver si podemos salir del paso…<br />
-Jijiji… pasopasopasopasopa…jamónjamónjamónjamonja…</p>
<p>Todo borracho pasa por su fase dadaísta. Es una constante universal que proporciona momentos memorables y ante la cual no podemos más que quitarnos el sombrero, pero que reduce considerablemente la eficiencia del interfecto en tareas que no impliquen la rebelión en contra de toda forma de coherencia, por lo que la comunicación, en términos convencionales, queda excluida. Miré por el resto de la sala y mi vista se topó con una barriga que debía contener dos adultos bien formados, en el extranjero, y pregunté a su propietario:</p>
<p>-Ho… hola… veamos… ¿Cuántos dedos ve usted aquí?<br />
-¡Fresss!<br />
-Lo doy por bueno. ¿Usted se ocupa de seleccionar los jurados?<br />
-¡Fji! ¿Saaaapes que febgo una bieta de du edaf?<br />
-No hace falta que me acaricie la cara, seguro que es un hermosura, pero oiga, céntrese…<br />
-Oy me fjubilo, ¿no quiers un a cojpita para celeblajlo?<br />
-Bueno, desde luego hay poco que hacer hasta que se le pase la castaña, pero no se si debería… debería… <span style="font-size:85%;">debería…</span> <span style="font-size:78%;">debería…</span></p>
<p>(…)</p>
<p>Desperté en el suelo de la Oficina del Jurado, vestido, por decir algo, con una toga y un incómodo dolor de cabeza que me impedía recordar la noche anterior en un formato más moderno que la fotonovela… recordaba haber pegado varias circulares en los calabozos, informando de que se había reinstaurado la pena de muerte… y por lo visto había vuelto a dar una conferencia sobre <a href="http://www.elsentidodelavida.net/montar-en-globo">montar en globo</a>, la tercera o la cuarta ya… tengo el record en doce bocas abiertas… mientras dejaba que el lector completase el chiste con vete a saber qué barbaridades, pude ver como el jubilado se subía en una de las ventanas y se detenía a considerar con qué parte debería caer para salpicar lo máximo posible:</p>
<p>-¿¡Pero hombre, qué hace usted!?<br />
-¡Déjame! ¡Todo lo que me dijiste ayer era verdad! ¡Nada merece la pena!</p>
<p>Pues parece que ayer hablé de más cosas. Sintiéndome como una cuchilla de afeitar, me agarré metafóricamente los machos, porque de haberlo hecho literalmente hubiese podido ser malinterpretado, y entré al trapo:</p>
<p>-¡Todo borracho pasa por una fase dadaísta! ¡Es una constante universal que…!<br />
-¿¡Pero de qué cojones hablas!? ¡No quiero ser un jubilado! ¡Me sentiré como un mueble!<br />
-¡Piénselo bien! ¡Es usted funcionario! ¡Nada cambiará!<br />
-Hombre, visto así…<br />
-¿Y no querrá que…?<br />
-¿Si?<br />
-¿…su pensión se la queden…?<br />
-¿¿Si??<br />
-¡Los políticos!<br />
-¡Jamás! ¡Panda de usureros, no pondréis vuestras manos en mis ahorros! ¡Quiero vivir! ¡¡Quiero vivir!!</p>
<p>Por fin quedó todo claro. Si no hubiese viajado en el tiempo y llevado hasta el límite a este hombre, para después evitar que imitase a la manzana de Newton, probablemente hubiese intentado hacerse unas tostadas en la bañera en total soledad, sin posibilidad de salvación. Entonces lo supe:</p>
<p>-Necesito que hagas una cosa por mí.<br />
-Lo que quieras, cualquier cosa.<br />
-Inscríbeme como jurado popular.<br />
-¿¿Eso quieres?? ¿¿Estás seguro??<br />
-Sí&#8230; Supongo que hay situaciones de las que no se puede salir bien librado.</p>
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		<title>Perdiendo el juicio II</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Jan 2008 19:03:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nihilia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de Anécdotas]]></category>
		<category><![CDATA[Jurado Popular]]></category>
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		<description><![CDATA[Siempre me ha caído mejor la libertad que la justicia. Tranquilos, no estoy intentando ser profundo, es simplemente que no me cae bien la Justicia, yendo por el mundo con un espadón como su brazo de largo y esa venda tapándola los ojos. Siempre me he quedado con ganas de preguntarla dónde coño está la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Siempre me ha caído mejor la libertad que la justicia. Tranquilos, no estoy intentando ser profundo, es simplemente que no me cae bien la Justicia, yendo por el mundo con un espadón como su brazo de largo y esa venda tapándola los ojos. Siempre me he quedado con ganas de preguntarla dónde coño está la piñata y por qué necesita tanto tiempo para endiñarle. La libertad, sin embargo, siempre va enseñando un pecho. Algunas podrían aprender. En fin, que todo este rollo sin sentido era para introducir la crónica de mi tercera visita a los juzgados de la Audiencia Provincial (ya les contaré la segunda, ya), en calidad de jurado popular. El día que me sentí piñata.</p>
<p>En realidad, el día fue tan excitante como hacer cábalas sobre la generación espontánea de pelusa en el ombligo. De acuerdo, quizás no es la mejor forma de comenzar un post, previniendo al lector (obsérvese el singular) de que lo que viene a continuación es la crónica de un día yermo como el desierto, pero nobleza obliga. De todas formas, creo que podría empeorarlo: los adjetivos “lúcido” y “observador” me describían tan bien como &#8220;recatada&#8221; a Isabel II. Había dormido dos horas y perdido el resto del tiempo y las córneas frente al ordenador, intentando rescatar del naufragio un corto con más fugas que la cárcel de “Evasión o Victoria”. De autoría propia, sí, aingh. Y por si aún no se han convencido de que seguir leyendo esto no les va a reportar ningún beneficio y que no les ayuda ni a ustedes ni a mí, les prevengo que escribo este post en ese mismo estado de somnolencia.</p>
<p>En fin, me imagino que las personas con un mínimo de decencia y sentido común habrán abandonado hace ya un rato el post, así que sólo quedamos los buenos. Ahora puedo decírselo. En la callecita tenemos planes precisos para dominar el mundo. Muahahaha. Todo está preparado, estén alerta, en cualquier momento les haremos una señal y desencadenaremos el caos y la destrucción. Muahahaha. No se corten, ríanse ustedes también como maníacos, que relaja una barbaridad. Si alguien les mira raro, quédense con su cara, que ya tendrá noticias suyas. Entonces si que tendrá razones para mirarles mal. Por el momento, hagan como si no hubiese dicho nada, silben distraídamente para disimular y prosigamos.</p>
<p>El caso es que había perdido el mapa que me enviaron (disimulen, coño, disimulen) para llegar a los juzgados y decidí ir a pelo, al fin y al cabo ya había ido una vez y siempre he pensado que tengo dotes de sherpa, así que me bajé en la estación de Metro que me dio la gana y fui a mi aire. El resultado fue que, al bajarme en una estación diferente a la que recomendaba el mapa, en vez de dar siete giros para llegar, conseguí llegar en tan sólo uno. A derechas, sí, pero no se me acostumbren. Un aplauso para el topógrafo de la Audiencia Provincial. GPS le apodan, los cabrones.</p>
<p>Lo dicho, que pese a la oposición institucional llegué a los juzgados. Al principio la cosa prometía. Tras pasar el arco de seguridad fui a subirme al ascensor y me encontré dentro una tía que llevaba una silla. Pensé “no recordaba que el ascensor fuera tan lento”, o lo mismo lo dije en alto (como aquella vez que a Tito se le escapó un “¡mmmm! tetitas…” al lado de una desconcertada viajera del Metro), porque mientras ascendíamos dijo:</p>
<p>-Este ascensor es lentísimo.<br />
-Al menos tú vas cómoda.</p>
<p>Mirada de odio intenso. Cortinilla de estrella.</p>
<p>Cuando bajé del ascensor había una mujer esperando para conducirme a una sala de espera. Yo accedí, pero no sin antes fijarme que en el directorio anunciaban una prometedora “sala de togas”, que finalmente no pude visitar. Ya les decía que el día fue un auténtico tostón. No diré que la sala de espera cumplió con su cometido hasta que la mitad de los asistentes cayeron dormidos, no diré que la mujer que tenía al lado no paró de dedicarme su desayuno en forma de proyecciones de gas fétido, no diré que, entre veinticinco personas, no había ni una sola jamona con la que alegrarse la vista, simplemente diré que treinta euros no compensan, señores, no compensan. De vez en cuando aparecía una funcionaria para decirnos que lo mismo se llegaba a un acuerdo y nos íbamos de rositas. Mentalmente la respondía con un sonoro “los cojones”, pero al final resultó que sí, que tras tres tristes tigres… horas, habían llegado a un acuerdo y nos podíamos marchar. Sin embargo, en medio de la estampida generalizada, apareció otra funcionaria y nos dijo que la fiscal quería hablar con nosotros. Justo en ese momento empezaron a pitarle los oídos a la madre de la fiscal.</p>
<p>Nos hicieron entrar a, atención, la “sala número A” (“A” escrito a rotulador y pegado con celo en un papel), para que la fiscal nos informase de que habían llegado a un acuerdo y que nos podíamos ir. “Gracias”, añadió como principal novedad. Justo en ese momento empezaron a pitarle los oídos a la fiscal.</p>
<p>Nos condujeron de nuevo a la sala de espera y nos fueron llamando en grupos de cinco para aflojarnos los treinta lereles. Finalmente, nos devolvervieron la libertad. Según salía de los juzgados me encontré de frente con un cartel que rezaba “Metro a 300 metros”. Me dije, “no puede ser que el puto GPS no lo haya visto, seguro que la han puesto hace dos días”, y me fui a comprobar si la estación era nueva.</p>
<p>No, no lo era.</p>
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		<item>
		<title>Mal de alturas</title>
		<link>http://lacallecita.es/ministerio-de-anecdotas/mal-de-alturas/</link>
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		<pubDate>Fri, 25 Jan 2008 13:14:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nihilia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de Anécdotas]]></category>
		<category><![CDATA[Aviación]]></category>
		<category><![CDATA[Ladrillo]]></category>

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		<description><![CDATA[VUELO EI592 TRAYECTO MADRID – NUEVA YORK HORA GMT + 01:00: 11: 11 “Señores pasajeros, les habla el capitán. Gracias por escoger nuestra compañía para volar. En breves momentos iniciaremos el despegue rumbo a Nueva York. Que disfruten del [CRICK]” El capitán se quedó perplejo, mirando el comunicador en su mano. Era la primera vez [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #990000;">VUELO EI592<br />
TRAYECTO MADRID – NUEVA YORK<br />
HORA GMT + 01:00: 11: 11</span></p>
<p><em><strong>“Señores pasajeros, les habla el capitán. Gracias por escoger nuestra compañía para volar. En breves momentos iniciaremos el despegue rumbo a Nueva York. Que disfruten del [CRICK]”</strong></em><br />
<em></em><br />
El capitán se quedó perplejo, mirando el comunicador en su mano. Era la primera vez que fallaba.<br />
-…vuelo.</p>
<p>Estaba de un excelente humor esa mañana, el cielo estaba tan despejado como el escote de sus azafatas, se había acordado de quitarse la alianza antes de subir al avión y tenía los machos llenos de <em>amor</em>, así que miró a su copiloto y se encogió de hombros. Se caló la gorra de piloto con la visera a un lado, “gangsta style”, y despegó canturreando un mambo.</p>
<p>Cuando hubo puesto el avión en ruta dejó que el piloto automático hiciese el trabajo sucio, subió los pies encima del panel de mando y se relajó mirando cómo engullía nubes el avión, mientras repasaba mentalmente la lista de cócteles del servicio de catering. De pronto, un piloto se encendió y comenzó a parpadear.</p>
<p>Un pitido de alarma invadió toda la cabina y su copiloto y él intercambiaron una mirada de pavor. El capitán fijó su mirada en el piloto intermitente y reaccionó como cualquier primate reacciona ante un piloto de emergencia que se enciende y se apaga: puso cara de no haber pensado nada en toda su vida y procedió a darle golpecitos con la punta del dedo índice.</p>
<p>Mientras que una parte de su cerebro se ofendía con una lucecita por el poco caso que le estaba haciendo, otra estaba trabajando duro para interpretarla (no sin antes hacer que descendiesen los niveles de testosterona, por capullo) hasta que consiguió mandar un luminoso con letras rojas bien gordas al centro de decisiones: FUEGO EN COLA. Para entendernos, el “fuego en cola” es algo así como un 9`5 en el hostiómetro, no a mucha distancia del tubo del avión partido por la mitad. Los centros del habla hicieron del terror, poesía:</p>
<p>-¡Coño! ¡Coño! ¡Coño!<br />
-Me silban los oídos – apareció una azafata insinuándose.<br />
-¡Que no! ¡Que no! ¡Fuego en cola! ¡Fuego en cola!<br />
-De eso me encargo yo, papito…<br />
-¡Que no, joder! ¡Que hay fuego en la cola del avión! ¡Que vayas a mirar cagando leches!</p>
<p>La azafata salió cagándose en todo el santoral. El capitán sacó una foto de su esposa y sus dos hijos de la cartera y la acarició con ternura. Miró a sus dos niños, y pensó que probablemente recibirían una buena indemnización, y podrían estudiar en colegios caros e ir a buenas universidades. Pensó que quizás el mayor podría seguir sus pasos, y sintió una mezcla de orgullo y melancolía imaginándose a su hijo con un altavoz, abriéndose paso entre una horda de viajeros suplicantes, arengando al resto de pilotos a mantener la huelga un puente más. Después miró a su mujer. Tantos años y seguía reconociendo la misma mirada que lo cautivó cuando se conocieron. Lamentó haberla sido tan infiel. Las azafatas eran una conquista irrenunciable, demasiado tentadoras, demasiado… qué coño, no iba a traicionarse a sí mismo en sus últimos momentos, que le quitasen lo bailao.</p>
<p>- Capitán… &#8211; entró la azafata acompañada de un pasajero. Falsa alarma, capitán. Era este pasajero, que estaba fumando en los servicios de cola.<br />
- ¿Cómo? – el capitán se levantó a duras penas de su asiento, con las piernas bailándole el calypso y calzoncillos blanco nuclear en la mente. Intentó recuperar la compostura. Caballero, ¿sabe usted que no está permitido fumar en el avión?<br />
- Sí, bueno, oiga, era sólo un cilindrito, este maldito vicio que…<br />
- Caballero… ¿Sabe usted que esto puede costarle una dura sanción por parte de la compañía?<br />
- ¿Una sanción? ¡Qué persecución! ¡Nos tienen enfilaos! ¿Por qué no nos ponen ya un brazalete con una estrella de David?<br />
- ¿Pero qué coño dice usted?<br />
- ¡O envenenan un cigarro de cada cien y acabamos antes! ¡¡Son ustedes unos talibanes del tabaco!!<br />
- ¡¿Pero qué cojones dice usted?!<br />
- ¡Todo el mundo con las manos en alto! –apareció un tipo encañonándolos a todos con una pistola.<br />
- ¡Aaaargh! ¡No volveré a fumar, lo prometo!<br />
- ¿¡Pero qué…!?¡¿Y usted quién coño es?! –bramó el piloto mientras el pasajero y la azafata se abrazaban aterrados.<br />
- ¡Policía de Estados Unidos! ¿¡Quién ha dicho talibán!?<br />
- ¡¡Pero me cago en mi estampa!! ¡¡Llevaros a estos memos de aquí!! ¡¡Y me atáis a ese al asiento!! ¡¡Y como vuelva a fumar viaja en la bodega!! ¡¡En la puta bodega!!</p>
<p>Mientras el copiloto y la azafata intentaban sacar al pasajero y al policía de paisano de la cabina, el capitán cogió el comunicador y, completamente enajenado, habló para los pasajeros:</p>
<p><strong><em>“Se[CRICK]res pa[CRICK]jeros, les recordamos que en este vuelo [CRICK] está permitido [CRICK]ar. Coo [CRICK CRICK CRICK] pulación [CRICK CRICK CRICK CRICK] con el resto de pasajeros. Tengan muy buenos días [CRICK].”</em></strong><br />
<strong><em></em></strong><br />
<span style="color: #990000;">VUELO EI592<br />
TRAYECTO MADRID – NUEVA YORK</span><br />
<span style="color: #990000;">HORA GMT + 01:00: 13: 31</span></p>
<p>El capitán había conseguido relajarse después de todo, y había recuperado su optimismo habitual. Se relajaba recreándose en imágenes lúbricas de azafatas mientras se hacía trampas al solitario. El copiloto se había puesto sus gafas ahumadas, señal inequívoca de que estaba debatiéndose entre la vigilia y la inconsciencia, así que el capitán buscó con la mirada algún objeto con el que producir un estruendo ensordecedor. Sincronicidad lo llaman. El pitido de alarma los hizo saltar de su asiento. Comprobaron aturdidos el origen del problema: se había encendido de nuevo el piloto de “fuego en cola”. El copiloto se hundió en su asiento, aún adormilado:</p>
<p>-Ese idiota habrá vuelto loco al detector de humos. Ve a echar un vistazo, anda.<br />
-Ejem… Díselo a mi gorra. Oh, vaya, dice que yo soy el capitán, que vayas tú.</p>
<p>Se produjo un silencio incómodo. Respondieron al unísono:</p>
<p>-Azafatas.<br />
-Las llamas tú –se adelantó el capitán.<br />
-Llamas t… Las llamo yo, vaya problema –dijo el copiloto con evidente rencor, se le daban mal este tipo de juegos de respuesta rápida. En el colegio nunca le llegaban los porros.</p>
<p>El copiloto abandonó la cabina entre gruñidos. El capitán se quedó con la mirada perdida, pendiente del pitido de alarma. Dos avisos en un mismo vuelo, ¿cuántas posibilidades había de que eso ocurriese? Pocas, aunque dependiendo de cada compañía, claro. Comenzó a recordar que durante la anterior alarma, mientras pensaba que iba a morir, pudo arrepentirse de haber sido infiel a su mujer y no lo hizo. ¿Acaso eso lo convertía, entonces, en una mala persona? Sí, sin duda. Pensaba que no debía ponerle los cuernos a su mujer, pero aún así no se arrepentía. Se quedó en blanco un momento. Era la primera vez que se veía a sí mismo como una mala persona. Un momento. ¿El altímetro marcaba un ligero descenso? No, era su imaginación. No, marcaba un ligero descenso. Siempre había pensado que tendría tiempo para redimirse, para resarcir el mal que había hecho. Los niveles estaban en sus parámetros normales, aunque oscilaban algo más de lo normal. ¿No estaría cediendo al pánico? Pero, ¿y si no quedaba ya tiempo? ¿Y si no pusiese dar marcha atrás? ¿No parpadeaba cada vez más deprisa el piloto de alarma? Entonces, él, ¿no tenía ya solución? ¿No podría morir en paz consigo mismo? ¿La velocidad se mantenía constante? ¿Había vuelto a descender el altímetro? ¿Su último pensamiento sería un lamento? Todavía no podía morir. Justo ahora no. Tarde, pero se había dado cuenta. No quería morir. No podía. No…</p>
<p>-Hola, lo siento, soy yo otra vez… -apareció el pasajero fumador con la cabeza gacha y una colilla a medio apagar en las manos.<br />
-¡¿Pero qué…?! ¡¡Me cago en mi raza!!<br />
-Es este maldito tabaquismo que…<br />
-¡¿¡Pero tú me quieres matar de un infarto o qué!?!¡¡Al puto océano vas!! ¡¿Me entiendes?!¡¡¡Al puto océano!!!<br />
-No, ¿eh?, yo… con mojarme los cilindritos…<br />
-¡¡¡¡Me lo cargo!!!!¡¡¡¡Yo a este me lo cargo!!!!¡¡¡¡La pistola de bengalas que me lo cargo!!!</p>
<p>Mientras que en las pantallas del avión Meg Ryan tenía un e-mail y cundía el pesimismo entre el pasaje, de la cabina salían unos berridos infrahumanos:</p>
<p>¡¡¡Que estoy muy loco!!!¡¡¡¡Que estoy muy loco hostias!!!!</p>
<p><span style="color: #990000;">VUELO EI592<br />
TRAYECTO MADRID – NUEVA YORK</span><br />
<span style="color: #990000;">HORA GMT + 01:00: 15: 51</span></p>
<p>Hay varios grados de mala hostia. Está el primer grado, reconocible porque el individuo en cuestión responde con monosílabos ante cualquier interpelación. Está el segundo, en el que el energúmeno padece un ataque de verborrea y arremete irreflexivamente contra cualquier ser u objeto querido a su alcance. Está el tercer grado, en el que el espécimen se queda quieto, muy quieto, tan quieto que su cuerpo comienza a temblar, esperando la más mínima excusa para descargar su furia homicida. El cuarto grado está poco documentado. El quinto es experimental. El capitán se encontraba desde hacía dos horas en el sexto grado: con los ojos inyectados en sangre, respirando con dificultad y enseñándole los colmillos a su copiloto, que se había refugiado detrás del sillón. Cuando el piloto de “fuego en cola” volvió a encenderse, el pobre hombre se encomendó a Cristo, Angel, y su buen hacer con los leones.</p>
<p>El capitán le graznó que le diese su comunicador para hablar con las azafatas. El copiloto se lo acercó hasta una distancia prudencial y retiró rápidamente la mano. Con la voz más dulce y sosegada que ser humano ha entonado sin recurrir a barbitúricos, el capitán entonó:</p>
<p>-Niñas, preciosas, decidme. ¿Veis algún indicio de fuego en cola?<br />
-¿Ca… capitán? ¿Está usted bien?<br />
-No os preocupéis por mí y limitaros a contestarme. ¿Veis humo en el pasillo?<br />
-…no, no, no hay humo.<br />
-¿Gente chillando, corriendo por los pasillos aterrorizada o arrancándose el pelo a tirones?<br />
-…no, no.<br />
-Muy bien, niñas. Muchas gracias. Protocolo de emergencia.</p>
<p>Estaba fumándose su cilindrito de después de comer. Exhalaba el humo a grandes bocanadas e intentaba perfeccionar sus círculos de humo. Cuando la puerta se abrió de sopetón, sólo alcanzó a ver a cuatro personas con máscaras de gas y trajes ignífugos que lo apuntaban con varios extintores. Un segundo después estaba flotando en un universo blanco e inmaculado, vagando en la inmensidad, sintiéndose como si hubiese vuelto al vientre de su madre y, conmovido, pensó que la experiencia bien merecía que le regalase al capitán una caja de puros.</p>
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		<title>Sin razón alguna, me niego a titular este post</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Dec 2007 18:59:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nihilia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de Anécdotas]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>

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		<description><![CDATA[Venía yo pensando en aquello del Twitter, Enrique&#8230; Dance y la excursión de niños pijos con la que acababa de cruzarme en el Metro (¿Veis niños? Así viaja la gente que no tiene chófer.), cuando me he acordado de un estultao que apareció por casa una noche de guateque. Era el acompañante de la chica [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Venía yo pensando en aquello del <a href="http://twitter.com/">Twitter</a>, <a href="http://elteleoperador.blogspot.com/2007/11/fuckowski-entrevita-enrique-dance.html">Enrique</a>&#8230; <a href="http://www.despacho101.com/press/edance">Dance</a> y la excursión de niños pijos con la que acababa de cruzarme en el Metro (¿Veis niños? Así viaja la gente que no tiene chófer.), cuando me he acordado de un estultao que apareció por casa una noche de guateque. Era el acompañante de la chica con la que quería retozar por aquel entonces, y era un monstruo de las <a href="http://www.despacho101.com/press/twitstupideces-10">twittipolleces</a>. Entre todas las píldoras de ingenio, agudeza y audacia intelectual que despilfarró durante TODA LA PUTA NOCHE, una pasará a la historia:</p>
<p>&#8220;Si las naranjas se llaman naranjas, ¿por qué los limones no se llaman amarillos?&#8221;</p>
<p>Maldita sea, y ahí estaba ella, desperdiciando su preciosa risa en los rebuznos de aquel infraser. Pronto se redimiría ella, a mis ojos, porque tenía la demencial costumbre de poner la música en el coche a todo trapo y, en cada semáforo en rojo, saltar del coche y ponerse a interpretar la danza de la lluvia a su alrededor. Ni que decir tiene que acepté emocionado participar en tal astracanada. Los malos tragos hacen que los buenos sean aún mejores.</p>
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