Archivo de ‘Ministerio de la Discordia’

Pandemia, ¡pandemia! de ataques a altos mandatarios en Italia

Por Nihilia | 29 Diciembre 2009

Del “catedralazo” de Berlusconi al “penalty” de Ratzinger, los ataques a altos mandatarios se suceden por toda la península itálica. El debate en torno a la seguridad de altas personalidades e Il Cavaliere ha comenzado. ”Nosotros no estamos preocupados”, ha declarado un miembro del equipo de seguridad del Primer Ministro, “en la dieta de Silvio no son raros los souvenirs. Todas las mañanas se desayuna una reproducción de la Torre de Pisa entre carcajadas. A algunos les pone los pelos de punta, pero yo lo encuentro encantador.”

El perfil del atacante parece ser siempre el mismo: personas con problemas psíquicos que eligen a sus víctimas con sorprendente lucidez. El jefe de seguridad del Vaticano se pregunta qué puede estar pasando: “Estamos completamente desconcertados. Normalmente el papa se defiende solo; intervención divina, ya sabes. Tendríais que ver cómo vacila a los nuevos con el tema: los monta en la cabina del papa móvil, se pone a doscientos por hora apuntando a un muro y levanta las manos del volante. Pocos metros antes de estrellarse, el coche se detiene solito, sin que nadie mueva un pelo. Esto nos ha cogido a contrapié.”

Preguntado Dios al respecto, ha declarado: “Yo estaba celebrando el cumpleaños del niño, y Ratzinger lo sabe. Ese día Yo me dedico a buscarle unas sandalias nuevas al chaval, un buen alpiste para el Espíritu Santo… lo típico. Tampoco es el primer año que lo hago, ¿eh? Lo único que tenía que hacer Benedicto era quedarse tranquilo en casita, lejos de cualquier objeto punzante. Pero no. Tenía que montar el pifostio con todos los amiguetes.” Y añade, no sin cierto resquemor: “Pero es que esto no es nuevo. Mira, te pongo un ejemplo: celebran la misa el día de la semana que yo libro, y luego se quejan de que hay maldad en el mundo. ¡Pues que la hagan otro día, cojones!”.

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Coelho revisitado

Por Timoteo | 20 Agosto 2008

I

Los guerreros de la luz no tienen miedo a tener miedo, ni a ser cobardes. Los guerreros de la luz nunca corren, porque creen que es de cobardes. Los guerreros de la luz se visten por los pies y empiezan la casa por el tejado. Los guerreros de la luz siempre miran a los ojos, aunque sólo cuando no son vistos. Los guerreros de la luz no esperan nada de la vida porque ya lo tienen todo: nada. Los guerreros de la luz comenzaron su viaje sin nada en los bolsillos y con unas sandalias de dedo.

Todo guerrero de la luz se encontró en algún momento a oscuras sin cerillas y al tropezar con un mueble dijo ¡ay! Todo guerrero de la luz soñó que no era un guerrero de la luz y se despertó con la boca seca. Todo guerrero de la luz habla consigo mismo, se ama a sí mismo, no se soporta a sí mismo y acaba esta fatigosa dualidad autolesionándose con cucharas mientras la familia cuchichea a sus espaldas que no le aguantan una más, que a la próxima le ponen la camisa de fuerza. Todo guerrero de la luz puede llenar páginas y páginas diciendo la primera gilipollez que le cruza la cabeza y, siempre y cuando el sujeto sea un guerrero de la luz, creerá que le queda un rollo trascendental.

II

Hay una bonita parábola, muy poética y nada obvia, que paso a exponer a continuación, en cuanto acabe esta innecesaria frase de introducción. Espera, que me ha quedado un poco corta. A ver si ahora.

Siglo XIV a. C. (que los chinos son una cultura milenaria de narices). Está Xiau Psé andando descalzo por un camino pedregoso cuando se cruza con una apuesta joven que calza unas Chiruca. La joven se para a contemplar el renqueante avanzar de Xiau Psé mientras piensa para sus adentros “Estos santurrones cada día están peor; éste ya está como las cabras”. Pero cuando pasa a su lado ve que lleva los pies sangrando y se apiada de él, “Abuelo, ¿no quiere que le preste aunque sea unas chanclas?” A lo que el anciano sabio responde “Más respeto, niña, que yo no soy tu abuelo”.

Meses más tarde, cuando Xiau Psé consigue llegar gateando al pueblo que distaba media legua, el médico que le amputa las piernas intenta darle conversación por encima del estruendo de la oxidada sierra sin afilar. “Buen hombre, ¿cómo cojones ha conseguido moverse con la gangrena por encima de la rodilla?”, pero el sabio, que debe andar cerca del Nirvana, calla.

“Debería estar muerto”, insiste el médico. Entonces se da cuenta de que la mano con la que sujeta el cuerpo para que no se le mueva está puesta en el cuello y la retira mientras silba, rehuyendo la mirada de su joven asistente. Gesto inútil, pues en realidad el joven asistente hace mucho que cerró los ojos para que no le entraran astillas de hueso y está mareado con el nauseabundo olor. Xiau Psé, entre agónicos jadeos, consigue balbucir su ya clásica sentencia “Desgraciao, casi me ahogas”.

El médico decide seguir como si nada, consciente de que en una situación traumática los recuerdos pueden confundirse, “¿Qué necesidad había de venir descalzo por ese pedregal?”. Pregunta ante la que Xiau Psé enrojece y durante unos tensos segundos quedan en un silencio sólo interrumpido por el raca-raca de la sierra, las arcadas del joven asistente y los gritos de la madre que acaba de volver de la compra y grita “¡Pero qué mierda es esto? ¡Desde cuándo juegas a ser médico? ¡Y encima lías a tu hermano de tres años! Pues yo no pienso limpiar la sangre”.

Cuando ha conseguido solucionar el enredo, el supuesto médico sigue teniendo curiosidad y vuelve a la carga, “¿Cómo es que vino así? Por favor, tengo que saberlo”. Para esta vez Xiau Psé, con su legendaria sabiduría, ya ha ideado una explicación con la que ocultar que salió a mear una noche, se perdió y es demasiado orgulloso para pedir ayuda, y contesta “Impaciente Pad Au-an, un hombre tiene que hacer las cosas a su manera, pues es la única en la que conseguirá la felicidad; no importa lo que cueste ni lo que digan los demás; la felicidad es lo más grande desde que inventamos la pólvora dentro de dos mil años; por no hablar de las frases separadas con un inexplicable punto y coma”.

III

Lo que quería dar a entender, sutilmente, con la anécdota anterior, antes de que me liara con la historia gore y un par de tonterías que tuve que añadir para completar las palabras que tengo asignadas y por las que, aunque resulte difícil de comprender, me pagan, lo que quería dar a entender, repito, que en ocasiones me despisto un poco, no sé por qué, si es por escrito y puedo repasar el texto para retomar el hilo… ¡el hilo! Sí, decía que quería dar a entender que a veces hay que hacer las cosas a tu propia manera, porque nadie va a hacerlo por ti y, ya puestos, mejor hacerlo como quieras, ¿no?

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Científicos estadounidenses crean un material invisible

Por Nihilia | 12 Agosto 2008

Todo comenzó con una bofetada, una orden de alejamiento y una condena por escándalo público. Muchos años después, el profesor Xian “Abracadabra” Zahan, al frente de un equipo de investigación y desarrollo de la Universidad de Berkeley, California, y con el apoyo financiero del Pentágono, conseguió crear un material capaz de desviar los haces de luz que inciden sobre él, resultando éste invisible para el ojo humano. Adios, problemas de masturbación compulsiva. Bienvenido, Premio Nobel.

Un exultante General Waterparties nos invitaba por vía telefónica a una demostración de las cualidades del nuevo material en las oficinas del mismísmo Pentágono, el edificio de oficinas más eficiente del mundo, poblado por algunas de las mentes más preclaras de la historia, custodio de secretos que harían zozobrar naciones enteras, con unas medidas de seguridad capaces de detectar una lenteja tres meses después de haberla ingerido… 

¡General! ¡Dichosos los ojos que-

¡Alto ahí, hijo! ¡No des un sólo paso más!

¡Leñe! ¿Pero qué pasa aquí?

¡Hemos perdido el material, chico! ¡Podría estar en cualquier parte! ¡Ten mucho cuidado con dónde pisas!

¡Claro, claro! Cómo no. Si lo prefiere, dejamos la entrevista para cuando puedan hacer la demostración.

No, no se preocupe usted por la presentación. De todas formas era de todo menos espectacular, créame.

Yo pensaba que iban a hacer desaparecer un avión, o algo así.

¿Quién se cree que somos, hijo? ¿David Copperfield? Pensábamos poner el material en una urna y dos tipos muy serios y con metralletas al lado, como evidenciando que ahí había algo muy importante.

Bueno, eso todavía pueden hacerlo.

En este momento hay treinta tíos en una sala secreta discutiéndolo. Prosiga con la entrevista como si nada. Caminemos.

Caminemos pues. En el cine y la literatura, el uso más inocuo que se le ha dado a la invisibilidad se lo han dado los pervertidos. ¿En qué lugar les deja eso a uste- CRAC.

¡¡Alto!! ¡¿Qué ha sido eso?!

¿Eso? Nada.

¡Ese crujido!

Yo no he escuchado nada.

¡Sonaba exactamente igual que si hubiese pisado el material!

No, no, no… ja,ja, qué ideas. Cómo iba yo a pisar el mate- CRAC.

¡Otra vez!

Coño…

Hijo, detente inmediatamente. Es como si estuvieses pisando un cheque de treinta millones de dólares.

No, no, mi señor, ¿treinta ha dicho? No, no, qué va. Escuche General, ¿participó usted en la Guerra de Iraq?

¡Por supuesto! Estuve defendiendo a mi patria del horror químico. ¡¿No me vendrás ahora con historias de hippies?!

No, hombre no. Pero esos crujidos van a ser tinitus de la guerra, ¿eh? Por las explosiones. No se me preocupe hombre.

¡Demonios, chico! ¡Puede que tengas razón!

Claro hombre, relájese y acláreme una última cosa. ¿Esto de la invisibilidad tiene algún uso que no sea militar?

Por supuesto, permitirá ingentes avances en óptica…

…que podrán implementarse en satélites para realizar mejores observaciones.

¡Exacto! ¡Esa es la idea! No, a ver, lo que quiero decir es que…

Tranquilo, ya ha dicho suficiente. CRAC. CRAC. ¿Ha visto bailar flamenco alguna vez?

Nunca, hijo, enséñame ese baile primitivo, así me relajaré un poco, que me estoy volviendo loco.

Pues mire, básicamente consiste en taconear con fuerza en el suelo, mire, así. CRAC. CRAC. CRAC.

¡Ole! ¡Ole! ¡Toreador! ¿Es normal que cruja el suelo?

¡Oh, sí! ¡Normalísimo! CRAC. CRAC. ¡Eso es señal de que se está haciendo bien! ¡CRAC! ¡CRAC! ¡CRAC!

Pues siga, siga, qué delicia. ¡Palmas, palmas! ¡Ole! ¡Ole!

Militares. Habrase visto.

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Entrevista desde el fin del mundo

Por Nihilia | 8 Agosto 2008

Al final, y nunca mejor dicho, sucedió. Las últimas palabras de la humanidad fueron “¿el sitio de este tornillo es el suelo?” y después, el silencio. De acuerdo, quizás hubiera unos instantes de dolor atroz entre lo uno y lo otro, pero nada realmente importante, una vez que la humanidad entera ha quedado reducida a pura energía vagando en el vacío.

Para nuestra sorpresa, las consciencias de los seres humanos “sobrevivieron” a la catástrofe, si es que tal término puede aplicarse al estado de existencia en el que ahora nos encontramos. Siempre que el término “ahora” pueda ser aplicado en este espacio inerte en el que vagamos. Si el término “espacio” pudiese… Ustedes ya me entienden. Para disipar éstas y otras dudas, hemos conseguido realizar una entrevista con el máximo responsable del LHC, que pueden ustedes leer antes incluso de que se haya realizado aunque, desde luego, no gracias a lo “acertado” de las teorías de cierto alemán desquiciado. Ahora la palabra “Einstein” se utiliza como sinónimo de zumbado.

Buenos di… buenas tar… ¡Saludos! Bueno, al final, ¿qué fue? ¿Un agujero negro, un “strangelet”, el decaimiento del protón o el vacío cuántico?

Hans.

¿Hans?

Sí, Hans, el becario. Se le olvidó llevarse una.

¿Tenían ustedes un becario haciendo los cálculos de seguridad? ¿Creían que, recién salido de la Universidad, estaría preparado?

Hombre, algo sospechamos cuando le vimos contar con los dedos, pero como era sobrino del presidente, pues ya sabe usted como son estas cosas.

Pues se van a poner contentos el resto cuando lo descubran.

¿Y qué van a hacer? ¿Hacerle el vacío? Ja, ja, ja, ja…

¿Se está usted haciendo el gracioso?

Ehm… no.

No están ustedes en posición de de hacer muchos chascarrillos.

Lo entiendo…

Saben ustedes los científicos que son el colectivo más odiado de toda esta… todo este… cosa.

No se crea, los historiadores están encantados, dicen que ya creían que se iban a perder el final de la película.

Pues al final ha resultado ser una de las malas, de esas con científicos locos jugando a ser Dios y cargándose todo el mundo en el proceso.

Es verdad, al final las películas de serie B resultaron ser la única aportación relevante de la cultura para el ser humano. Si tan sólo hubiésemos sido un poco más frikis…

Supongo que ya no tiene importancia.

No, supongo que no.

Gilipollas.

¿Perdón?

Nada, que no me podía quedar sin llamárselo.

No pasa nada, muchos de nosotros ya lo estamos confundiendo con nuestro nombre.

Eso está bien. Bueno, y ¿tienen ustedes algún dato sobre dónde estamos?

En realidad la noción de ahora no sería demasiado correcta, ni tampoco la de “donde”.

No me repita información que eso ya lo he dicho yo antes.

De acuerdo, pues son las “nunca” y estamos atrapados en “nada”.

Creo que voy a partirle la cara.

No pretendía vacilarle, quería decir no nos encontramos en ningún…

Prepárese que voy.

Lo que intento expli- oinch.

Qué a gusto se queda uno.

Ezo no eda nezezadio.

Qué sabran ustedes los científicos lo que es necesario. Bueno, para ir terminando, ¿alguna idea sobre cómo pasar el resto de la eternidad?

 Zí, en dealidad zí. Unoz cuantoz de miz codegaz y yo mizmo eztamoz elabodando un pdoyezto que noz pedmitidá avediguad la eztruztura ezazta de ezte univedzo y…

No siga, por favor.

¡Pedo zi ez muy intedezante! Mide, mide, zi ze obzedva la auzenzia de colizionez entde padtículaz de etza peculiadidaz pdotocózmica…

Le pido que se calle y deje de escupirme.

¡Zi me deja ezplicadme lo encontdadá apazionande! Ze zupone que la auzenzia de dimenzionez de ezte univedzo…

Nada. Que no cambiaremos nunca. 

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El LHC y la teoría del ¡Zacatrás!

Por Nihilia | 6 Agosto 2008

Por cuestiones legales que no viene al caso relatar, he de comenzar esta entrada desmintiendo los rumores de que los chicos de La Hora Chanante vayan a destruir éste o cualquier otro universo en un futuro próximo. Según sus abogados, si en un breve plazo de tiempo el mundo se acabase, la responsabilidad recaería única y exclusivamente sobre los científicos a cargo del Gran Colisionador de Hadrones. Llamadme desconfiado, pero nombre para destruir el universo no le falta, no.

A estas alturas ya todo el mundo debe saber qué es el LHC. Un acelerador y colisionador de partículas fundamentales que recreará las condiciones del Big Bang y que, según algunos científicos, puede confirmar la Teoría del ¡Zacatrás!. El cumplimiento de la Teoría del ¡Zacatrás! implicaría la total destrucción de nuestro planeta, o del universo entero, los científicos no ven la necesidad de ponerse de acuerdo en este punto, y supondría la constatación de dos grandes postulados:

1. El universo es finito.

2.Y el ser humano gilipollas.

Es el precio por saber qué es la masa, amigos.

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LHC y… ¡el fin del mundo!

Por Nihilia | 6 Agosto 2008

Bueno, vamos a ver. La cosa está como sigue: en un par de días igual se acaba el mundo. Así como suena. ¡Zacatrás! A tomar por culo a zurrir mierdas con un látigo. Es una posibilidad. Los culpables: La Hora Chanante. Tenía que ser España. Cómo no. A ver quién más se iba a cargar el universo si no. ¡Maniáticos! ¡Lo habéis destruído todo!

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