<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>La Callecita &#187; Ministerio de lo Interior</title>
	<atom:link href="http://lacallecita.es/category/ministerio-de-lo-interior/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://lacallecita.es</link>
	<description>Si te digo que no me acuerdo es que no ha pasado</description>
	<lastBuildDate>Mon, 30 Jan 2012 21:35:37 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=</generator>
		<item>
		<title>El Parque</title>
		<link>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/el-parque/</link>
		<comments>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/el-parque/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 07 Apr 2011 19:27:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Segundo de Chomon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de lo Interior]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lacallecita.es/?p=376</guid>
		<description><![CDATA[1. Miro el reloj y son más de las tres de la mañana. Ya se nos ha hecho tarde otra vez. Otra vez casi sin darme cuenta. A veces el clima y la conversación no acompañan y el tiempo pasa más despacio, pero hoy realmente me lo he pasado bien. El problema es que a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1.</strong></p>
<p>Miro el reloj y son más de las tres de la mañana. Ya se nos ha hecho tarde otra vez. Otra vez casi sin darme cuenta. A veces el clima y la conversación no acompañan y el tiempo pasa más despacio, pero hoy realmente me lo he pasado bien. El problema es que a estas horas difícilmente vamos a encontrar un bar abierto.</p>
<p>Sobre las baldosas de la acera se ha ido diluyendo el agua derretida de la bolsa de hielos dibujando una especie de laberinto inconcluso, lo que me ha recordado que tengo que mear. Así que despacho la conversación con un escueto ahora vuelvo y me acerco a unos setos para orinar. En este mismo lugar, hace años había un banco donde bajábamos a fumar canutos después de clase. Yo me esforzaba por parecer interesante. Inventaba anécdotas y sucesos  ficticios sobre mi vida para aparentar.</p>
<p>Cuando voy borracho encuentro la vegetación extraordinariamente fresca y atractiva. No consigo establecer claramente la conexión, pero de algún modo estos arbustos junto a los efluvios alcohólicos me trasportan a un bosque, a un recuerdo de mi niñez. Puedo visualizarlo, es una noche de verano y apenas tengo cuatro años. Mi madre me ha llevado esa misma tarde al campo, a hacerle compañía a mi padre que durante esa época del año trabaja duramente para sacar  adelante a la familia. Cuando la noche ha invadido de lleno toda la llanura del páramo castellano, mi padre decide que es hora de irse a casa, detiene el tractor y me baja en brazos de la cabina protegiéndome de una caída. Después me dice algo y desaparece por unos instantes. Me quedo solo y observo el manto de plomo fundido que invade la dehesa y más concretamente una encina polvorienta que yace en el centro de la parcela. Mas allá hay unos peñascos que anuncian una depresión del terreno donde comienza una arboleda que se pierde  en el horizonte. Elevo la mirada, el cielo está despejado y descubro una inmensa bóveda de estrellas que no he visto hasta entonces. La oscuridad del bosquecillo se vuelve extraordinariamente atractiva y un impulso irrefrenable me empuja a salir corriendo unos cientos de metros hacia la espesura.  La mano de mi padre aparece como de la nada e interrumpe mi huída con una sonrisa.</p>
<p><strong>2. </strong></p>
<p>Desde este parquecito de barrio de clase media no se ven las estrellas. Hasta en las noches más despejadas la contaminación lumínica puede llegar a hacerte creer que no existe astro en el cielo más allá de la luna y la luz tenue de la estrella polar. Pienso esto mientras vuelvo hacia el grupo de gente que ahora está más disperso. Me doy cuenta que apenas reconozco a nadie, parece que mis amigos se han marchado en el impasse en el que me he ausentado. Decido que es hora de volver a casa y atravieso el parque. Conforme avanzo encuentro a grupitos de adolescentes bebiendo y gritando.</p>
<p>Una extraña sensación entre el pudor y la nostalgia me acecha al observarles: podría ser uno de ellos hace diez años y sin embargo aquí estoy, deambulando un poco ebrio por el mismo parque y en circunstancias similares. Es como cuando te metes con el coche a una ciudad que no conoces: durante un rato crees que sabes donde vas, más o menos juegas a sentirte seguro dejándote llevar por tu sentido de la orientación, por el instinto, hasta que de repente te topas con el mismo semáforo por el que habías pasado media hora antes.</p>
<p>Atravieso la piscina de arena y es extraño porque los dos columpios que hay junto al parque infantil se están moviendo levemente de un lado a otro.  En un principio lo achaco al viento, pero al moverme unos metros me percato de que junto a los columpios hay una muchacha, que mira hacia la parte de arriba de parque infantil. Se han debido de separar voluntariamente del último grupito que me he encontrado en mi trayecto camino. Allí, a unos tres metros de altura, en la cima de la estructura de madera hay un muchacho que le ofrece la mano animándola a subir, pero parece que en un principio ella lo rechaza prudente.  El chico insiste sonriendo y ella al fin accede. Se agarra fuertemente a su mano y trepa temerosa entre los listones de madera hacia la cúpula del parquecito. Justo cuando eleva una pierna para salvar el balcon de la cima, una de sus bailarinas resbala y se precipita de espaldas al vacío.  Todo transcurre en centésimas de segundo, pero cuando mi estómago se contrae ante la inminencia brutal de la caída, el muchacho, en un alarde de agilidad estira su otro brazo y la agarra por la camiseta. El cuerpo de la joven queda suspendido en el aire, asido únicamente a los brazos del chico, que  asegura la sujeción abrazándola por el torso. Ahora los dos cuerpos, ruborizados e inmóviles, se miran durante unos instantes hasta que él acerca sus labios a los de la chica. Es un beso tosco e improvisado, estoy seguro de que es la primera vez que se rozan esos labios. Me fijo en sus piernas, siguen suspendidas en el aire, inertes, como las de un maniquí.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/el-parque/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Gnothi tu madre</title>
		<link>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/gnothi-tu-madre/</link>
		<comments>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/gnothi-tu-madre/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 17 Mar 2011 01:06:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Timoteo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de lo Interior]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lacallecita.es/?p=355</guid>
		<description><![CDATA[Quién sabe dónde se encontrará mi kibbutz del deseo. A pesar de estar encantado de haberme conocido, tengo ganas de perderme una temporada de vista, de rotar el cultivo del amor propio, de abandonarme a los demás, por una vez, y no en mí mismo, de diluirme y flotar ingrávido, separando, por una vez, los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Quién sabe dónde se encontrará mi kibbutz del deseo. A pesar de estar encantado de haberme conocido, tengo ganas de perderme una temporada de vista, de rotar el cultivo del amor propio, de abandonarme a los demás, por una vez, y no en mí mismo, de diluirme y flotar ingrávido, separando, por una vez, los pies del suelo, ver más lejos de mis narices que a estas alturas ya huelen, y probar otras orejas y otras bocas, conversaciones o silencios distintos, intentar  encontrar el centro en la periferia y no en el corazón.</p>
<p>Empiezo a hartarme de las recomendaciones de Delfos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/gnothi-tu-madre/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Carta</title>
		<link>http://lacallecita.es/inclasificables/carta/</link>
		<comments>http://lacallecita.es/inclasificables/carta/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 16 Nov 2010 17:46:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Segundo de Chomon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Inclasificables]]></category>
		<category><![CDATA[Ministerio de lo Interior]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lacallecita.es/?p=314</guid>
		<description><![CDATA[Querida Clara: Tengo aquí sobre el aparador el crisma con la bola de nieve con mecha que me mandaste las últimas navidades, cual bomba de relojería a punto de estallar. Aunque desentone un poco, pues ya han pasado tres meses desde que terminaron las navidades, me pone de muy buen humor dejar las llaves nada [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Querida Clara:</p>
<p>Tengo aquí sobre el aparador el crisma con la bola de nieve con mecha que me mandaste las últimas navidades, cual bomba de relojería a punto de estallar. Aunque desentone un poco, pues ya han pasado tres meses desde que terminaron las navidades, me pone de muy buen humor dejar las llaves nada más entrar en casa y encontrarme con esos garabatos tan preciosos de Gonzalo. En el trabajo aún se ríen cuando guardo tal o cual regalo de los clientes (algún detallito, cosas sin importancia, no te preocupes) para mi ahijado. Pensamos mucho en él (y en vosotros, obvio) y no te lo vas a creer, pero Laura y yo nos pasamos muchas cenas imaginando los sitios a los que le llevarán sus padrinos este verano cuando vengáis de visita. Aunque todavía es pequeñito tiene que conocer los sitios donde creció su madre, ¿no te parece? De todos modos no te voy a martirizar con planes a seis meses vista.</p>
<p>Yendo pues, un poco más al grano, tengo que confesarte que me sorprendió el interés que mostrabas en tu anterior carta por Tomás. Pensé que todavía resultaba un recuerdo demasiado doloroso después de lo que ocurrió, pero no me había dado cuenta de que han pasado ya nueve años. ¡Nueve años,Clara!. El tiempo pasa de forma atroz. Nueve años y vivir a cinco mil kilómetros de distancia surten un efecto lo suficientemente balsámico para alejar a los fantasmas. A veces yo mismo pienso en marcharme una temporada. Pero ¿de quién huir? Casi todos os habéis marchado de Madrid. Supongo que es mi designio, quedarme aquí, como guardián de la morada, esperando vuestra vuelta algún día.</p>
<p>Respecto a Tomás sigo visitándole regularmente. Cuando digo regularmente, digo dos o tres veces al año. Sigue viviendo en General Lacy, en ese piso que tú conoces tan bien. Sigue estando tan desordenado como antes, pero ya no transpira tanta vida, se ha convertido en una cueva. La verdad que todavía no sé por qué sigo yendo. Cuando hago sonar el telefonillo (3º C, acuérdate), ya advierto la escena que me voy a encontrar. Seguro que me recibirá en bata. Seguro que con un pito en la mano y un libro. Nos sentamos en el sofá y la conversación no arranca hasta que, después de haber escuchado mis divagaciones, mirando hacia la pantalla del televisor apagado, (es decir, no escuchándome, porque creo que la medicación le ha lastrado bastantes cualidades comunicativas además de hincharle la cara) me contesta sin venir a cuento acerca de un poema de Holderling. Como comprenderás nunca hablamos del pasado, y raro es el día que consigo sacar una conversación que no gire entorno a la poesía. Después aspira otra calada y sus ojos se encuentran fijamente con algo. No sé si es la luz que entra por la ventana o la enciclopedia de sánscrito, pero le vuelve a atrapar durante treinta segundos.Parpadea una o dos veces. Es un parpadeo lentísimo, como si cada músculo óptico tuviera que levantar en vilo la mesa del comedor y la televisión, y toda su colección de libros, y después volver a bajarla. Como la situación es incómoda intento soltar alguna broma para oxigenar la habitación y él sonríe complaciente. Estoy seguro que no le ha hecho gracia, pero sonríe.</p>
<p>Sigue siendo un fumador compulsivo, eso no ha cambiado. Se echa uno detrás de otro, sujetando el cigarro con esas manos grandotas de agricultor que parecen morcillas, como las de su padre. Casi hablo más con sus padres que con Tomás. Me cuentan que con ellos está un poco irascible. Comen juntos todos los martes, pero rara es la vez que no se despiden con una bronca casi siempre vinculada a la medicación. En realidad todas las crisis que ha tenido han sido por dejar de medicarse. Sería tan fácil que simplemente la tomara.Podría llevar una vida relativamente normal. Un día me explicó que deja de hacerlo porque no le permite pensar, como si le hubieran enjaulado las ideas. Él nota que están ahí pero no puede acceder a ellas, no puede verbalizarlas.</p>
<p>Como ves, lo que te cuento no es demasiado agradable y estoy seguro de que en estos momentos estás lamentando haberme preguntado, pero tampoco puedo mentirte.</p>
<p>¿Te he contado que de vez en cuando me gusta entristecerme recordando el fulgor de antaño, como cuando nos emborrachábamos con mezcal ‘Los suicidas’ y recitábamos a grito pelado a César Vallejo? Me parece una conducta penosa, pero este aburrido y detestable estanque dorado de la madurez no da para mucho. Ojalá estuvieras aquí.</p>
<p>Mándale un abrazo al soplagaitas de tu marido y dile que no espere ganar una copa del mundo en su puta vida mientras sigáis teniendo ese despojo futbolístico llamado Maradona de entrenador.</p>
<p>Lo mismo para Gonzalo, dile que le quiero y vete explicándole en qué consiste el parque de atracciones.
</p>
<p>A ti no te mando nada, hipoteco mis abrazos y mis besos hasta que no te vea pisar el aeropuerto de Barajas.</p>
<p>Un abrazo,<br />
el padrino.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lacallecita.es/inclasificables/carta/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La primera vez</title>
		<link>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/la-primera-vez/</link>
		<comments>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/la-primera-vez/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 12 Nov 2010 10:00:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Timoteo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de lo Interior]]></category>
		<category><![CDATA[Alcohol]]></category>
		<category><![CDATA[Celos]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lacallecita.es/?p=316</guid>
		<description><![CDATA[Voy a servirme otro whisky. Hemos quedado con unos amigos que hacía tiempo que no veíamos. Al salir del trabajo he pasado por el mercado y he comprado un poco en función de lo que había y me iba apeteciendo. Creo que he compuesto un menú decente. He sido el primero en llegar a casa. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Voy a servirme otro whisky.</p>
<p>Hemos quedado con unos amigos que hacía tiempo que no veíamos. Al salir del trabajo he pasado por el mercado y he comprado un poco en función de lo que había y me iba apeteciendo. Creo que he compuesto un menú decente. He sido el primero en llegar a casa. Mientras metía las cosas en la nevera, he recibido un SMS: “llegaré tarde”. Así que tras una ducha me pongo a cocinar. “<em>Good vibrations</em>” de fondo. Debería ser una buena noche: mañana no hay que trabajar y volveremos a ver a Juan y Ana. Pongo el atún a marinar y, mientras tanto, voy pelando las manzanas. Olga todavía no ha llegado. Contaba con su ayuda para preparar la cena. Así no me va a dar tiempo a tenerla lista antes de que lleguen. “<em>Don’t worry baby, everything will turn out alright</em> ” y decido hacerle caso. Pongo las manzanas al fuego y llevo la vajilla al salón. Estoy acabando la masa de las crêpes cuando llaman al telefonillo. Suben Juan y Ana con una botella de vino, sonrientes y conversadores. Retiro todo del fuego, disculpándome por el retraso de Olga, y les ofrezco una cerveza y unas aceitunas para hacer tiempo. A las diez la llamo, pero no coge, así que dejo un mensaje recordándole que tenemos invitados. Veinte minutos después envío un SMS. Sin respuesta. Frío el pescado. Van a dar las once y a todos nos ruge el estómago. Justo cuando saco el último trozo del aceite oigo la puerta. Olga llega hasta la cocina, todavía con el bolso en la mano. Le doy un beso. ¿Dónde estabas? En milésimas de segundo, me responde que si puede coger un trozo, que se muere de hambre. No, se come en la mesa; picotear es para los que preparan la cena. Pretendía decirlo en tono de chanza, pero me ha salido bastante agrio. Saca una bolsa de patatas, llena un bol y me ofrece. Lo rechazo de forma desabrida. Algo huele raro.</p>
<p>Voy a encender otro cigarro.</p>
<p>La siguiente pregunta que me ha venido a la mente es ¿a quién te estás tirando? Afortunadamente, no ha llegado a la boca. Tenemos invitados. Olga pone música en el ordenador, “espero que os guste”. A mí me parece una mierda y lo adjetivo profusamente, con saña. Nos sentamos por fin a la mesa sin que haya dicho una palabra sobre el retraso. Alaba el atún en lo que yo siento como un torpe intento de reconciliación y añade que tengo que enseñarle la receta. Reprimo las ganas de decirle que tendría que haber estado allí para cocinar conmigo. Ese comentario debería venir de los invitados. Durante toda la cena, cada sonrisa, cada brillo en sus ojos es acompañado por el coro cantando “¿con quien?”. Apenas soy capaz de seguir la conversación. Cuando hablan Juan o Ana miro con disimulo a Olga. Cuando ella habla, le clavo mis ojos, pero apenas me dirige la mirada. No puedo intervenir porque no sé de qué coño están hablando. Toda mi atención la dedico a comer y espiarla. Voy con Juan a la cocina a terminar el postre. Me pregunta si todo va bien. Yo me disculpo: es que estoy dejando de fumar. A veces me cambia el humor.</p>
<p>Éste es el último del paquete.</p>
<p>Apenas hay sobremesa. No me extraña. Nuestros invitados se marchan con lo que a mí me parecen los típicos parabienes y reiteraciones de que la próxima debe ser pronto y en su casa. Pues vale. Yo lo que quiero saber es desde cuándo me la está pegando sin que me haya dado cuenta. En cuanto se cierra la puerta, Olga se mete en el baño y sale con el pijama puesto. Está muy cansada y se va a la cama. Debe de haber sido un día muy duro.</p>
<p>Aplasto la colilla contra un cuenco.</p>
<p>Seguro que en realidad estaba con su hermana. O preparándome una sorpresa. En las películas siempre pasa eso.</p>
<p>Miro el fondo del vaso.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/la-primera-vez/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>9</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Monologo interior</title>
		<link>http://lacallecita.es/inclasificables/monologo-interior/</link>
		<comments>http://lacallecita.es/inclasificables/monologo-interior/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 16 Sep 2010 19:09:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Segundo de Chomon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Inclasificables]]></category>
		<category><![CDATA[Ministerio de la Discordia]]></category>
		<category><![CDATA[Ministerio de lo Interior]]></category>
		<category><![CDATA[Filmaffinity]]></category>
		<category><![CDATA[JB]]></category>
		<category><![CDATA[Monologo Interior]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lacallecita.es/?p=290</guid>
		<description><![CDATA[De su boca no ha parado de emanar durante toda la noche, como si de un manantial de aguas fecales se tratase, palabras con aplomo sobre lo que le ha costado hacerse a si mismo. &#60;&#60;Que en esta vida hay que tragar con cosas que a uno no le gustan para obtener a la larga [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De su boca no ha parado de emanar durante toda la noche, como si de un manantial de aguas fecales se tratase, palabras con aplomo sobre lo que le ha costado hacerse a si mismo. &lt;&lt;Que en esta vida hay que tragar con cosas que a uno no le gustan para obtener a la larga lo que más desea&gt;&gt;. Por supuesto que  no  me sorprende que un chaval de veintipocos hable con suficiencia sobre lo que es el mercado laboral, la vida y su puta madre. Al fin y al cabo hace poco yo expresaba mis ideas con presunta autoridad y madurez, o al menos eso creía yo. Ese tipo de afirmaciones me irritan cada día más (no hay nada que le moleste más a uno que ver su propia conducta reflejada en el otro).</p>
<p>Ahora recuerdo cuando mis amigos miraban con recelo mi estúpida afición de hacer listas sobre todo, al titular con vocación universalista. De aquellos polvos aún mantengo mi cuenta en Filmaffinity que de a poco, consigue resarcir mi afán reduccionista. ¡Pero que quieren que les diga! no hay nada más simplificador y falaz que el propio lenguaje. No lo había pensado pero sí, definitivamente en la afirmación hay mucha más censura que en la negación.</p>
<p>Me he pasado más de media vida buscando un dogma, un evangelio al que seguir. Intentando que mis acciones sean coherentes con mis ideas. No solo es imposible sino que es una estupidez. No tengo que predicar con el ejemplo, no soy el presidente del gobierno. Algunos me diréis que quizás ahora no, pero que cuando tienes un hijo, tienes al menos que aparentar una cierta coherencia, que estas seguro de tus decisiones y posicionamientos. Que un crío debe tener un referente sólido, aunque uno sea el hombre más inseguro y desorientado del mundo. Sois los mismos que habláis de la importancia de la sinceridad y de ir con la verdad por delante.</p>
<p>Ultimamente me está gustando el JB a palo seco con hielos. Me sienta incluso mejor que un Whisky caro. Me gusta que sea una degustación lenta, que se vaya descomponiendo el sabor con el agua derretida de los hielos , que el efluvio alcohólico me atrape suavemente, sin excesos, sin que mi fluidez verbal se vea especialmente resentida. Esta noche gracias a él podré digerir la perorata con más facilidad.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lacallecita.es/inclasificables/monologo-interior/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La tierra</title>
		<link>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/la-tierra/</link>
		<comments>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/la-tierra/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 03 Nov 2008 23:19:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Segundo de Chomon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de lo Interior]]></category>
		<category><![CDATA[Autocomplacencia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lacallecita.es/?p=210</guid>
		<description><![CDATA[Cuando sientas deseos de criticar a alguien” -fueron sus palabras- “recuerda que no todo el mundo ha tenido las mismas oportunidades que tú tuviste. (El Gran Gatsby) Desde que entré en la adolescencia el verano ha supuesto siempre por diferentes motivos una buena ocasión para oxigenar mi rutina invernal en el lugar de origen de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><em><strong>Cuando sientas deseos de criticar a alguien” -fueron sus palabras- “recuerda que no todo el mundo ha tenido las mismas oportunidades que tú tuviste.</strong></em></p></blockquote>
<p style="text-align: right;"><em><strong>(El Gran Gatsby)</strong></em></p>
<p class="MsoBodyText">Desde que entré en la adolescencia el verano ha supuesto siempre por diferentes motivos una buena ocasión para oxigenar mi rutina invernal en el lugar de origen de mis padres, un pequeño pueblo de la meseta castellana de apenas cien habitantes. El pueblo está enclavado en la falda de un valle, y se hizo famoso entre los pueblos cercanos por sus cuestas y por los numerosos nacimientos de agua. Esta brota en cada esquina (como la desidia y el rencor), abasteciendo de agua tanto a las casas como a los innumerables pequeños terrenos donde fundamentalmente los jubilados<span> </span>pasan el tiempo durante el año.<span> </span></p>
<p class="MsoBodyText">Se trata de un ecosistema diferente, donde el tiempo pasa más despacio y las gentes hablan de otro modo. Tanto, que cuando llegaba Septiembre y volvías de nuevo a la Gran Ciudad, uno sentía llegar a un lugar desconocido, hostil, donde los amigos del colegio no se parecían ni por asomo a los que habías olvidado ya en Junio, personajes insulsos que carecían de interés alguno hasta bien entrado el mes de Noviembre, en comparación a los amigos de “La Peña”, que dejabas atrás y que no volverías a verlos hasta que el pueblo se hubiera convertido de nuevo, y así cíclicamente a lo largo de mi infancia y adolescencia, en un lugar gris y solitario.</p>
<p class="MsoBodyText">Supongo que por la euforia inicial de visitar un lugar que por el paso del tiempo y la ausencia se había convertido en algo pintoresco y atractivo, y al no tener a corto plazo ningún compromiso importante en Madrid, decidí postergar las vacaciones de verano hasta que el cuerpo me lo pidiera.</p>
<p class="MsoBodyText">Durante aquellos primeros días, paseé, visité los lugares que frecuentaba de niño, hice alguna que otra visita. Revisité los escenarios de la niñez de mis padres,<span> </span>todas las casas derruidas, las fachadas desvencijadas, parecían decir cosas sobre la historia del pueblo, sobre la guerra, sobre los dramas rurales de mis antepasados, sobre el trabajo duro. Me dejé seducir por la vida en el pueblo, por las conversaciones con los ancianos que se sentaban en las escaleras del ayuntamiento todas las mañanas, por las partidas de cartas en el bar y el carajillo, por el huerto de tomates, pepinos, cebollas, repollos y coliflores que me encargó mi difunto tío cuidar diez años atrás, aunque entonces lo despreciara. Un huerto que empecé a sentir muy mío, mucho más que cualquier portátil, colección de vinilos, tocadiscos, camisas o coches que hubiera tenido. Eran mis tomates, mis pepinos, yo los había cuidado y tratado con cariño para que ninguna raíz se secara, para que diera los tomates más grandes del pueblo. Los había visto crecer.</p>
<p class="MsoBodyText">Durante el mes de Agosto había recolectado más tomates que cualquier otro vecino, había ido a un invernadero para comprar las mejores semillas, los mejores abonos, los cuidados más exhaustivos. Pasaba más de 6 horas al día entre los surcos de la parcela. Si podía en un solo verano explotar de aquella forma un terreno durante años yermo, con algo de planificación, en un tiempo llegaría a autoabastecerme e incluso vender una parte para vivir razonablemente durante el año.</p>
<p class="MsoBodyText">Pronto los demás hombres del pueblo se acercaron entusiasmados al huerto, a veces a escondidas, intentando comprender el extraño fenómeno. Una información que no merecían. Habían dejado perecer sus cosechas más preocupados de la televisión o de gastarse los cuartos en putas . Esa semana ya no parecían interesados en invitarme a la partida, ni a tratar en tono paternalista de explicarme como recoger una calabaza. Un día fumigando los primeros tomates de la temporada me encontré que no tenían el tamaño del año anterior. Instantáneamente me percaté de que el nivel del agua en la acequia  que abastecía un torrente de agua cercano disminuía cada vez más, con la consiguiente falta de riego, problema por el cual una cantidad importante de mis plantas habían dejado de dar el rendimiento adecuado. Simplemente había que echar un vistazo al transcurso del riachuelo cincuenta metros antes de la acequia para ver que el caudal disminuía hasta casi desaparecer a la altura del huerto de un familiar<span> </span>lejano. Obviamente el propietario del terreno se había agenciado el abastecimiento dejándome sin el agua suficiente para llenar el depósito.</p>
<p class="MsoBodyText">Intenté avisarle educadamente de que el agua que llevaba el caudal debía ser compartida por todos, que no se trataba de un monopolio donde cada uno podía agenciarse el suministro. Una mirada de áspero resentimiento mientras le comentaba lo sucedido me hizo pensar que mis críticas no serían de antemano bien recibidas, pero la realidad fue mucho peor. Sus argumentos resultaron previsibles, yo no era del pueblo, y si lo era no me había dignado a aparecer en toda mi vida. Azada amenazante en mano me animo a que me largara de su huerto y no volviera a aparecer por allí a robarle agua de su terreno.</p>
<p class="MsoBodyText"><span>Pensé que al fin y al cabo se trataba de un viejo indefenso, que bien podría haberme enzarzado en una discusión, y en el caso de haber llegado a las manos el viejo habría terminado huyendo. Pero agaché la cabeza y resignado me dirigí a mi casa. Durante toda la tarde no paré de pensar en lo sucedido. Era una pataleta irracional de un viejo miserable, pero por otra parte no podía desentenderme de aquella forma de mis tomates, mis pepinos, mis pimientos, mis patatas, mis coliflores, mis repollos&#8230; Los había visto crecer. La irá no hizo más que empaparme durante toda la noche sin dejarme dormir.</span></p>
<p class="MsoBodyText">Una vez me cercioré de que era lo suficiente tarde para que nadie pudiera<span> </span>verme cruzar las calles con aquél artefacto a la espalda (que nunca sabré su nombre y que mi abuelo utilizaba para curar con insecticida los manzanos) me dirigí a la gasolinera que había al salir del pueblo y que todavía permanecía abierta para comprar una garrafa de cinco litros de gasolina. Llené el tanque y durante las siguientes dos horas me dediqué a intoxicar con el combustible los exuberantes tomates y pepinos del viejo cabrón.</p>
<p class="MsoBodyText">A la mañana siguiente podría haberme pasado por el huerto para ver las consecuencias y resarcirme con el disgusto de aquel pobre viejo al ver que la mayor parte de la cosecha de aquél año estaba ya en proceso de putrefacción. Podría haber sucumbido a esa extraña espiral en la que sin darme cuenta había caído.<span> </span>Pero no lo hice. Solo quería salir de aquél lugar y llamar al trabajo para incorporarme a mi rutina diaria en la ciudad. Ni siquiera me pasé por el huerto para despedirme de mis cultivos. Llamé a mi primo para que se volviera a hacer cargo del huerto, si es que medio pueblo no le había prendido fuego todavía, y al caer la tarde ya me alejaba por las cuestas del valle.</p>
<p class="MsoBodyText">La oscuridad se cernía sobre el lugar desde la ventanilla de mi coche. Pensé en aquellos que vieron en otro tiempo la umbría caer sobre esas casas. Pensé en que su visión seguro no variaría ni un ápice a la que yo tenía en aquél momento. Que permanecería invariable, como los monumentos importantes. Que yo me moriría y esas casa seguirían allí. Que en algunos lugares el tiempo no pasa de la misma forma.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/la-tierra/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Iniciación a la lectura</title>
		<link>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/iniciacion-a-la-lectura/</link>
		<comments>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/iniciacion-a-la-lectura/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 14 Dec 2007 15:21:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Timoteo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de lo Interior]]></category>
		<category><![CDATA[Ladrillo]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lacallecita.es/?p=45</guid>
		<description><![CDATA[Hace unos años, cuando ya tenía un libro entre mis manos –un antiguo libro de tapas duras- cuando ya había llegado al nudo, a la parte interesante, tuve que dejarlo temporalmente para centrar mi atención en un encargo del colegio, una novela moderna que nos había mandado leer la profesora de lengua. En el momento [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos años, cuando ya tenía un libro entre mis manos –un antiguo libro de tapas duras- cuando ya había llegado al nudo, a la parte interesante, tuve que dejarlo temporalmente para centrar mi atención en un encargo del colegio, una novela moderna que nos había mandado leer la profesora de lengua.</p>
<p>En el momento en que volví al primero, al libro antiguo de tapas duras encuadernado en cuero, éste me reprendió con acritud:</p>
<p>- Mira, ya me parece mal que te pases el día mirando con deseo cada clásico que se te cruza, que ojees los libros de otros, y soporto que coquetees continuamente con periódicos y revistas, pero que en mitad de nuestra relación te vayas con otra novela es algo inadmisible.</p>
<p>- No es lo que parece. No es lo que estás pensando.</p>
<p>- Claro, y yo soy tonta. ¡Que no fui impresa ayer!</p>
<p>- Es evidente que he estado con otro libro, pero entiéndelo, yo no quería, me obligaron. Yo estoy mucho más a gusto contigo que estás hecha al hombre, a sus gustos y a sus manías. La otra novela, en cambio, acababa de salir de la librería&#8230;</p>
<p>- Así que –cortó  el libro antiguo de tapas duras encuadernado en cuero con el  título en letras doradas- encima te vas con una más joven que yo.</p>
<p>- No. Bueno, sí. No exactamente. ¿Qué importa la época? Aunque si te consuela, tú eres mejor, disfruto mucho más con tu lectura.</p>
<p>- No, no me consuela. Y no soporto que me hayas  sido infiel. Creo que lo mejor será dejarlo por un tiempo.</p>
<p>Era una novela de carácter, desde luego. Sin embargo, yo no estaba dispuesto a prorrogar nuestra relación por más tiempo, así que aquella misma tarde terminé con ella.</p>
<p>Durante la semana siguiente estuve demasiado atareado con los estudios como para leer. Al final cayó en mis manos un libro que había leído no hacía tanto, algo pedante, pero que me había gustado mucho:</p>
<p>- Últimamente te veo un tanto alicaído. Si quieres te puedo presentar una novela, vieja amiga mía, compañera de estante en la librería. Es muy simpática e hilarante. Creo que te subirá el ánimo.</p>
<p>Al día siguiente me encontraba con una edición reciente de una disparatada comedia de Mendoza. El libro estaba a estrenar, inmaculado y, claro, como todos los libros nuevos, se encontraba demasiado rígido y le costaba mantenerse abierto por la página. Es más fácil manejar libros que ya se han leído unas cuantas veces. La ventaja de los libros de biblioteca: están algo manoseados y precisamente eso facilita las cosas. Por no mencionar lo maravilloso de poder elegir entre un extenso catálogo sin compromisos, no como cuando compras un libro y te sientes obligado a leerlo entero aunque no te esté gustando.</p>
<p>- Tengo que confesarte que es mi primera vez- dijo una vocecita aguda.</p>
<p>- ¿Qué?- pregunté algo desconcertado.</p>
<p>- Que nunca antes había sido leída. Siquiera hojeada, como casi todas mis compañeras.</p>
<p>- Oh, no te preocupes, no es  la primera vez que estoy en una situación parecida. Intenta relajarte, que todo irá bien.</p>
<p>- No sé si estaré a la altura.</p>
<p>- Por ahora vas muy bien: tienes un planteamiento original, algo surrealista, y me estoy divirtiendo mucho. Pero intenta dejar de temblar, que me cuesta leer así.</p>
<p>No deja de tener cierto punto saber que nadie ha tocado ese libro antes.</p>
<p>En ocasiones recaigo en novelas que ya he leído. Un encuentro casual, salta el recuerdo de los buenos tiempos compartidos, y me empiezo a preguntar si será como aquella vez, si sentiré lo mismo que hace cinco años, si realmente sería una experiencia tan maravillosa o ahora, más curtido, con más mundo, más vivencias, se convertiría en una lectura del montón. Alguna vez ha pasado. Con otras, en cambio, la comprobación ha supuesto una mejora: los detalles buenos que recordaba seguían allí y además descubrí algunos nuevos, incluso mejores, por los que anteriormente había pasado sin fijarme o sin ser capaz de verlos.</p>
<p>En cualquier caso, no sé cómo lo hago, pero no me duran nada los libros. Aunque puedo pasar algunos días sin literatura, en seguida me gana el mono y acabo leyendo lo primero que encuentro en la estantería. Un par de tardes, alguna noche si la cosa se pone muy interesante, y adiós. Durante el curso todavía aguanto algunas semanas, incluso meses, con el mismo; supongo que porque apenas nos vemos. Pero es que durante las vacaciones, en especial en el verano,  se convierte en un desfile de títulos, sin apenas descompresión entre uno y otro. Todo el día en la playa tirados, sin más compañía que el sol y el murmullo del mar, sin más pertrechos que una toalla y un bote de protector solar, ensayando nuevas posturas con las que evitar que se duerman las extremidades, tan solo interrumpido por algún chapuzón cuando me acaloro demasiado. En esas condiciones extremas puedo llegar a leer cuatro o cinco novelas a la semana.</p>
<p>Ahora mismo, sin embargo, sin saber muy bien cómo ni por qué, me hayo en un laberinto de lecturas cruzadas del que no sé si seré capaz de salir con buen pie: a principios de curso comencé <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Luis_Sampedro"><span style="font-style: italic;">Octubre, octubre</span></a>, tras cuatro capítulos empecé <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_S%C3%A1nchez_Ferlosio"><span style="font-style: italic;">El jarama</span></a>, pero ese mismo día fui a la Fnac y me compré <a href="http://rinzewind.org/archives/2007/02/23/a-long-way-down-nick-hornby/"><span style="font-style: italic;">A Long Way Down</span></a> y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Oscar_Wilde"><span style="font-style: italic;">The Picture of Dorian Gray</span></a>. El primero sucumbió de inmediato, el segundo fue abandonado con sólo unas pocas páginas leídas al reencontrarme con <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nick_Hornby"><span style="font-style: italic;">High Fidelity</span></a> en la estantería de un amigo. Para rematar la faena, por mi santo me regalaron <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Arturo_P%C3%A9rez-Reverte"><span style="font-style: italic;">Un día de cólera</span></a>, con el que estuve dos noches, y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Javier_Mar%C3%ADas"><span style="font-style: italic;">Tu rostro mañana 3. Verano y sombra y adiós</span></a>, que no he llegado a abrir, pues la semana pasada tuve un flechazo con una edición de bolsillo de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_Auster"><span style="font-style: italic;">In the Country of Last Things</span></a>. Cuando acabe con Paul Auster, ¿cuál debería retomar?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/iniciacion-a-la-lectura/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Frío y Dorothy Hale.</title>
		<link>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/el-frio-y-dorothy-hale/</link>
		<comments>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/el-frio-y-dorothy-hale/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 18 Nov 2007 20:50:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Segundo de Chomon</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de lo Interior]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lacallecita.es/?p=36</guid>
		<description><![CDATA[La mujer gorda venía delante arrancando las raíces y mojando el pergamino de los tambores; la mujer gorda que vuelve del revés los pulpos agonizantes. La mujer gorda, enemiga de la luna, corría por las calles y los pisos deshabitados y dejaba por los rincones pequeñas calaveras de paloma y levantaba las furias de los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La mujer gorda venía delante<br />
arrancando las raíces y mojando el pergamino de los tambores;<br />
la mujer gorda<br />
que vuelve del revés los pulpos agonizantes.<br />
La mujer gorda, enemiga de la luna,<br />
corría por las calles y los pisos deshabitados<br />
y dejaba por los rincones pequeñas calaveras de paloma<br />
y levantaba las furias de los banquetes de los siglos últimos<br />
y llamaba al demonio del pan por las colinas del cielo barrido<br />
y filtraba un ansia de luz en las circulaciones subterráneas.<br />
Son los cementerios, lo sé, son los cementerios<br />
y el dolor de las cocinas enterradas bajo la arena,<br />
son los muertos, los faisanes y las manzanas de otra hora<br />
los que nos empujan en la garganta.</p>
<p><span style="font-style: italic;">Poeta en Nueva York</span> ( Federico Garcia Lorca)</p>
<p><span style="font-weight: bold;">I.</span> Y el frío de la ciudad llegó con contundencia, como se fue. Esta vez parece que fue anteayer, por eso la sensación que te cala los huesos es trágicamente familiar.</p>
<div style="text-align: justify;">Ahora me gustaría preguntarle a Nacho Vegas si es esta la sensación imperecedera que le acompaña u otra. O en realidad no la conoce y es un disfraz publicitario que corrobora la extraña sensación que tengo, esa que esta convencida de que sus ventas masivas se deben a la razonada compasión que suscita. Su fragilidad.</p>
<p>Bien, acordamos que la felicidad es un estado pretérito e increíblemente volátil.  Pero no nieguen que existen  periodos, habitualmente fluctuantes, inexistentes para los necios o para los ignorantes de corazón y de cabeza, en los que todo a tu alrededor, si no es bonito, posee una cierta armonía imperfecta, una estabilidad. Quizás fue mi relativamente triste infancia, o mi adolescencia inacabada, que en uno de esos periodos de felicidad pensé que si, que alomejor la vida era así y me había mal acostumbrado. Pero la <span style="font-style: italic;">señora gorda</span> volvió hace poco. Y la <span style="font-style: italic;">señora gorda</span> no es tristeza ni desesperanza. Ni soledad, ni caída al vacío, ni todo lo contrario. Solo es frío.</p>
</div>
<p><span style="font-weight: bold;">II.</span> Este extracto de Lorca me hizo pensar en un cuadro de Frida Kahlo que había olvidado.Me ha recordado al Nueva York de los años 30, ese que conoció el poeta. De crisis bursátiles y sueños truncados. No deja de ser curioso que un lugar tan grisáceo significara esperanza y futuro para los tripulantes hacinados en aquellos transatlánticos procedentes de Europa que cruzaban el Río Hudson.</p>
<p><img src="http://lacallecita.es/wp-content/uploads/suicide_of_dorothy_hale.jpg" alt="Suicido de Dorothy Hale" /></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/el-frio-y-dorothy-hale/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La fiesta nacional</title>
		<link>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/la-fiesta-nacional/</link>
		<comments>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/la-fiesta-nacional/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 11 Oct 2007 12:41:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Timoteo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de lo Interior]]></category>
		<category><![CDATA[Brassens]]></category>
		<category><![CDATA[Español]]></category>
		<category><![CDATA[Fiesta Nacional]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lacallecita.es/?p=25</guid>
		<description><![CDATA[Ha pedido Mariano Rajoy que mañana doce de octubre realicemos un gesto que muestre lo que guardamos en nuestro corazón. Yo, como buen seguidor de Brassens a través de Paco Ibáñez, pienso quedarme en la cama durmiendo hasta tarde, hasta que haya terminado el desfile y cesado el ruido de los cazas. Cuando la fiesta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ha <a href="http://es.youtube.com/watch?v=JB6d1cLgGcc">pedido Mariano Rajoy</a> que mañana doce de octubre realicemos un gesto que muestre lo que guardamos en nuestro corazón. Yo, como buen seguidor de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Georges_Brassens">Brassens</a> a través de <a href="ed2k://%7Cfile%7CPaco%20Iba%C3%B1ez%20En%20El%20Olympia%202Cd%20%281969%29.zip%7C119867053%7CF68BD2587FD034E99C5595380E43EDCE%7C/">Paco Ibáñez</a>, pienso quedarme en la cama durmiendo hasta tarde, hasta que haya terminado el desfile y cesado el ruido de los cazas.</p>
<blockquote><p>Cuando la fiesta nacional<br />
yo me quedo en la cama igual<br />
que la música militar<br />
nunca me supo levantar.</p></blockquote>
<p>Y aprovechando que además es el <a href="http://www.thinkegg.com/events/section.asp?id=22">día mundial del huevo</a>, prepararé una españolísima tortilla de patatas. Tras tamaño esfuerzo es muy posible que tenga que volver a la cama.</p>
<p>¿Hay algo más español que no trabajar, comer tarde y echarse la siesta?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/la-fiesta-nacional/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Canciones del Verano (2)</title>
		<link>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/canciones-del-verano-2/</link>
		<comments>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/canciones-del-verano-2/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 03 Sep 2007 21:42:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nihilia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ministerio de lo Interior]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lacallecita.es/?p=13</guid>
		<description><![CDATA[Como muestra de exuberante originalidad y desbocada creatividad, he aquí una segunda entrega de “Canciones del Verano”. Puede escucharse en el mismo blog canción a canción o descargarlo directamente. Si no queréis escucharlo tan sólo tenéis que apagar el ordenador, despejar el salón por si acaso, recitar los tres primeros párrafos del Necronomicón (si no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como muestra de exuberante originalidad y desbocada creatividad, he aquí una segunda entrega de “Canciones del Verano”. Puede escucharse en el mismo blog canción a canción o <a href="http://www.megaupload.com/es/?d=H20Y77N7">descargarlo</a> directamente.</p>
<p>Si no queréis escucharlo tan sólo tenéis que apagar el ordenador, despejar el salón por si acaso, recitar los tres primeros párrafos del Necronomicón (si no disponéis de un ejemplar podéis haceros con uno sacrificando una cabra desde el interior de un círculo cabalístico, sosteniendo un cuchillo con la sangre de una virgen en una mano y la verga de un caballero templario en la otra, se recomienda dar propina al emisario del averno), sobrevivir a la explosión y después repetir, saltando a la pata coja, obí, obá, ay cada día te quiero más. ¿Con qué pierna saltasteis? Lo siento, era la otra.</p>
<p><strong><span style="color: #990000;">Coconut Records <em>“West Coast”</em></span></strong>: el verano son sus mañanas. Te levantas con ínfulas de funcionario, te dejas en el primer lugar que encuentras y le das uso a la mano del mando a distancia, que al final del verano se te ha quedará como la de un playmobil. Ya subirá alguien con el periódico. Y con el pan. Alguien encenderá el ordenador. Te has hecho una promesa y eres el último al que defraudarías: “Hoy me la voy a tocar, pero bien.”</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="300" height="80" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://media.imeem.com/m/sjEMtwlqrl/aus=false/" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="300" height="80" src="http://media.imeem.com/m/sjEMtwlqrl/aus=false/" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p><strong><span style="color: #990000;">Andrew Bird <em>“Fake Palindromes”</em></span></strong>: violines desatados, un bajo trotoncete, una guitarra que se deja ver lo necesario y una voz dibujando formas sobre el conjunto. Lo único que siento es no haberlo descubierto antes.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="300" height="80" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://media.imeem.com/m/4WNEI_Snp6/aus=false/" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="300" height="80" src="http://media.imeem.com/m/4WNEI_Snp6/aus=false/" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p><strong><span style="color: #990000;">British Sea Power <em>“Remember Me”</em></span></strong>: Nunca se sabe si se alcanzará la cima del éxito o se quedará uno en la falda, pero en el fondo sólo se trata de esto: remember me.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="300" height="80" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://media.imeem.com/m/kY7z9Tcqu5/aus=false/" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="300" height="80" src="http://media.imeem.com/m/kY7z9Tcqu5/aus=false/" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #990000;">Los Planetas <em>“Deseando Una Cosa”</em></span></strong>:</span> Porque un buen día Timoteo yo nos pusimos flamencos y nos plantamos en el Sonorama. Porque por el camino nos abdujeron y aparecimos sin saber cómo al otro lado del Duero. Porque convertimos en tradición dormir en el coche, pese a que, éste año sí, llevásemos la tienda de campaña. Sin embargo, nada como el año pasado. Se formó vaho en las ventanas del coche mientras dormíamos, a lo Titanic, y nos hubiésemos convertimos en la atracción del parking del Sonorama de no ser por que Timoteo, harto de lidiar con el volante, se entretuvo asustando a todo curioso que se acercaba a mirar, emergiendo de su asiento cual Nosferatu en estado de privación de sueño. Gracias al vaho cuando querían darse cuenta, ya lo tenían encima.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="300" height="80" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://media.imeem.com/m/vfFjgUB73N/aus=false/" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="300" height="80" src="http://media.imeem.com/m/vfFjgUB73N/aus=false/" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p><a href="http://nihilia.imeem.com/photo/sDaVfjV1mq/"><img title="click to comment" src="http://media.imeem.com/p/sDaVfjV1mq.jpg" alt="click to comment" /></a><br />
<span style="font-size:85%;">Timoteo saludando cordialmente a un asistente al Sonorama.</span></p>
<p><strong><span style="color: #990000;">Desert Sessions Vol. 9 &amp; 10 <em>“I Wanna Make It With Chu”</em></span></strong>: Las “Desert Sessions” son, básicamente, un sarao que monta de vez en cuando Josh Homme, líder de Queens Of The Stone Age en un tal Rancho de la Luna en Joshua Tree (California) con el objetivo de que el desierto y otras fuentes de inspiración trascendental, mayormente drogaína, den lugar a nuevas composiciones. Con sólo leer el título (¡ese “chu”!) o escuchar ese estribillo en falsete uno se imagina el ambiente de jarana reinante en las sesiones, Mark Lanegan acaparando el bourbon, Brant Bjork los cigarritos kármicos, Nick Oliveri corriendo en pelotas por el desierto, Josh Homme intentando que PJ Harvey meta la mano en su bolsillo… suficiente para reclamarle a Segundo de Chomón unas “Pajar Sessions Vol. 1” en Villajuárez (Argecilla). Total, a algunos ya nos han visto correteando a lo Nick Oliveri por su pueblo.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="300" height="80" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://media.imeem.com/m/0UAAIllkH9/aus=false/" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="300" height="80" src="http://media.imeem.com/m/0UAAIllkH9/aus=false/" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p>¿Que por qué elijo esta versión en lugar de la que han grabado para el nuevo disco de Queens Of The Stone Age? Porque en ésta la que quiere hacérmelo es PJ Harvey, no hay color.</p>
<p><strong><span style="color: #990000;">David Vandervelde <em>“Jacket”</em></span></strong>: Mientras salgan canciones como esta por mí, ningún problema con que vuelva el glam. Ahora, si vuelven las boas de plumas a lo Marc Bolan, tengo que empezar a maquillarme, a ponerme mallas y hombreras dignas de Vegeta yo me bajo, me oyen, ¡yo me bajo!</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="300" height="80" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://media.imeem.com/m/Z9zzS-TDCo/aus=false/" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="300" height="80" src="http://media.imeem.com/m/Z9zzS-TDCo/aus=false/" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p><a href="http://nihilia.imeem.com/photo/064qHpOF0N/"><img title="click to comment" src="http://media.imeem.com/p/064qHpOF0N.jpg" alt="click to comment" /></a><br />
<span style="font-size:85%;">Entre bambalinas, Vegeta y Loco Mía hablaban de sus modistos favoritos. Sabíamos que eran de otro planeta.</span></p>
<p><strong><span style="color: #990000;">Feist <em>“One Two Three Four”</em></span></strong>: Uno, dos, tres y cuatro. Chan Marshall (Cat Power), Joanna Newsom, Feist y Neko Case. Vaya póquer de reinas. Me imagino recorriendo un bosque con Segundo de Chomón y Timoteo, pertrechados con un banjo. Una insinuante melodía se abre paso entre los ruidos propios del bosque: <em>“You and me and the devil makes three, don´t need no other loving baby, go to sleep you little baby…”</em> Aparecemos sin saber cómo en un río en el que estas cuatro zagalas andan lavando su ropa interior, frotándola contra las rocas de la orilla, moviéndose rítmicamente. Su ropa húmeda se adhiere a sus cuerpos, su pelo mojado acaricia sus largos cuellos. Nos ven. Se acercan a nosotros contoneantes, tentadoras, peligrosas, y comienzan a susurrarnos su melodía mesmerizadora al oído, apretando su cuerpo contra el nuestro, dejándonos sentir sus formas, la calidez de su aliento. ¡Oh, brother!, caigo en la cuenta, ¡me pido también la que sobra! El banjo, ni lo olemos.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="300" height="80" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://media.imeem.com/m/KM7hKddqG7/aus=false/" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="300" height="80" src="http://media.imeem.com/m/KM7hKddqG7/aus=false/" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p><strong><span style="color: #990000;">José González <em>“Killing For Love”</em></span></strong>: me desarma este hombre. Cómo suena esa guitarra, cómo se saca de la manga canciones pop redondas con los mínimos recursos y esa voz, cuánta falta me va a hacer esa voz en invierno.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="300" height="80" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://media.imeem.com/m/uvBRQJKZ5r/aus=false/" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="300" height="80" src="http://media.imeem.com/m/uvBRQJKZ5r/aus=false/" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p><strong><span style="color: #990000;">Maps <em>“To The Sky”</em></span></strong>: lo de la música contemporánea es tal ensalada de géneros, subgéneros, etiquetas hiperbólicas y referencias exhibicionistas que ya no sé ni lo que escucho. ¿Shoegazing? ¿Dream Pop? ¿Indietrónica? ¿My Bloody Valentine? ¿Dreamvalenpop shoetrónico?</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="300" height="80" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://media.imeem.com/m/TTG8cR8ypU/aus=false/" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="300" height="80" src="http://media.imeem.com/m/TTG8cR8ypU/aus=false/" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p><strong><span style="color: #990000;">Digitalism <em>“Zdarlight &amp; I Want I Want”</em></span></strong>: nada que decir. Pongan los graves a tope, suban el volumen como si desconociesen el concepto de civismo y dancen, malditos, dancen.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="300" height="80" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://media.imeem.com/m/pmQbiaZpVL/aus=false/" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="300" height="80" src="http://media.imeem.com/m/pmQbiaZpVL/aus=false/" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p><strong><span style="color: #990000;">Devendra Banhart <em>“Seahorse”</em></span></strong>: para rematar, la última marcianada de Devendra Banhart, un medley, una maravilla de ocho minutos que saca el tipo como single, con un par. Ahora, viendo el videoclip hay algo que me preocupa. ¿Les exige Devendra dejarse a todos barba? ¿Asistimos a los primeros pasos de la secta de “La Barba del Tercer Mes”? ¿Y cómo consiguen mantenerlas tan lustrosas? ¿Y si arriba arrecia abajo amaina? Si me cuentan sus secretos prometo contarles los míos.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="300" height="80" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="wmode" value="transparent" /><param name="src" value="http://media.imeem.com/m/BUHAL4CdZg/aus=false/" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="300" height="80" src="http://media.imeem.com/m/BUHAL4CdZg/aus=false/" wmode="transparent"></embed></object></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lacallecita.es/ministerio-de-lo-interior/canciones-del-verano-2/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

