Gnothi tu madre
Por TimoteoQuién sabe dónde se encontrará mi kibbutz del deseo. A pesar de estar encantado de haberme conocido, tengo ganas de perderme una temporada de vista, de rotar el cultivo del amor propio, de abandonarme a los demás, por una vez, y no en mí mismo, de diluirme y flotar ingrávido, separando, por una vez, los pies del suelo, ver más lejos de mis narices que a estas alturas ya huelen, y probar otras orejas y otras bocas, conversaciones o silencios distintos, intentar encontrar el centro en la periferia y no en el corazón.
Empiezo a hartarme de las recomendaciones de Delfos.
Esta entrada fue publicada el Jueves, 17 marzo 2011 a las 2:06. Archivada en Ministerio de lo Interior. Puedes seguir los comentarios desde el RSS 2.0 feed. Puedes dejar un comentario, o hacer trackback desde tu blog.


17 marzo 2011 a las 3:05
Tentado he estado de versificarlo, pero, total, ¿para qué?
1 abril 2011 a las 14:33
intentalo al menos no?
1 abril 2011 a las 14:50
¿Versificarlo? Si lo hice, pero le tengo demasiado respeto a la poesía como para publicar algo con pretensión de serlo.