Fauna playera (I)
Por TimoteoEn la playa de Minigauss -en honor al célebre matemático (el desgraciado hizo de todo) y ciertas similitudes fonéticas y, por qué no, a una película de la talla de Austin Powers-, al igual que en otras, la verdad, es habitual encontrar grupos de mochileros perrofláuticos: entre el comeflores tradicional y el jipipollas, con ropa de mercadillo, tendencia al nudismo, greñudos, rastudos, poco amigos de la depilación, porreros y con perro de raza imposible de determinar, generalmente una versión venida a menos del Patada. Dicho perro es libre de vagar por la playa a sus anchas, cómo vas a cohartar su libertad, si sólo quiere jugar, vaya, se ha sacudido el agua sobre ti, paz, hermano, cómo vamos a atarlo al pobre, qué travieso, hakuna matata, cuánto lamento que haya meado en tu mochila.
Si al menos las mujeres van desnudas, puede hacerse algo más soportable, acercándose casi hasta agradable. Desgracidamente, este año parece que sólo ellos son partidarios del moreno integral, mientras que muchas de ellas (demasiadas) no siguen los sabios pasos de sus compañeros y no pasan de un más que visto top-less. Estaría harto de ver tetas si no se hubiera demostrado científicamente que es imposible.
Qué bien se queda uno después de un comentario machista.
Etiquetas: Playa
Esta entrada fue publicada
el Martes, 15 julio 2008 a las 3:30. Archivada en Ministerio del Escarnio Público.
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1 agosto 2008 a las 3:52
[...] playa de Minigauss, a falta de otros servicios como chiringuito, duchas o alquiler de hidropedales, cuenta con su [...]