Solbes anuncia un nuevo paquete de medidas para afrontar la crisis

Por Nihilia | 30 julio 2008

Con media hora de retraso, cantando el poropompero y visiblemente bebido, así apareció Pedro Solbes, Vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, a la rueda de prensa “extraordinaria de cagarse” que había convocado tan sólo unas horas antes, para anunciar un nuevo paquete de medidas contra la crisis.

Un Solbes vivaracho y sandunguero aparecía y saludaba a los medios con un jovial “gracias por venir, sois todos unos tipos cojonudos” y pasaba a desgranar las líneas maestras del nuevo plan del Gobierno contra la crisis, una vez colocada la silla en la dirección correcta. “Básicamente, vamos a regular la prostitución” y añadía, entre risas sofocadas, “que es territorio virgen para el Gobierno”. Preguntado sobre la seriedad de la propuesta, el ministro tomaba aire, sonreía a la concurrencia y contestaba ”¡Hip!”.

Según Solbes, la nueva medida aportará tal caudal de nuevos fondos a las arcas del Estado que permitirán “solucionar la crisis, tener superávit a finales de año y hasta comprarnos Portugal para Navidad si queremos”, “panda puteros”, ha añadido guiñando el ojo bueno. El ministro ha anunciado también la realización de una campaña promocional y ha leído varios eslóganes “todavía provisionales” que llevaba apuntados en una servilleta, como “hazlo por tu nación, aflójate el cinturón”, ”si la crisis es un reto, todos a jugar al teto” o “para que salgan las cuentas, todas mirando a Cuenca”. “Sonarán mejor cuando los lea Matías Prats”, se ha disculpado.

Todo va bien

Por Timoteo | 15 mayo 2008

Clic.

Clic.

Cada día amaba más a su esposa. Admirando la dorada cabellera de su nueva secretaria, se fue.

The Wall (We Need Education)

Por Nihilia | 18 octubre 2007

Después de pasear por medio Madrid cargado con un retrete, lanzando vivas a Duchamp, ofreciéndolo ¡por sólo! cinco euros y recibiendo dinero de la gente por contarles toda la historia, que en medio del desenfreno sexual te chupen un dedo puede resultar un gesto poco afortunado.

Y es que a veces las cosas se tuercen. Eso debió pensar el bueno de Tito en su primera incursión en la península, cuando pensaba que iba a probar las mieles godas:

Goda: ¡Anda, qué mono, un canario! ¿Y cómo haces para ir a Canarias?
Tito: ¿?… Pues… voy en avión…
Goda: Claro, porque en barco para saltar el muro chungo, ¿no?

Helo aquí, el muro, en toda su inmensidad, en naranja rodeando las Islas Canarias: