Todo va bien

Por Timoteo | 15 mayo 2008

Clic.

Clic.

Cada día amaba más a su esposa. Admirando la dorada cabellera de su nueva secretaria, se fue.

Mermelada de frambuesa y osos panda, diálogo platónico

Por Timoteo | 8 enero 2008

- Oh maestro, he visto que en todas las listas de los mejores discos del año aparecen en altas posiciones unas creaciones llamadas bien Strawberry Jam, bien Person Pitch, incluso ambas, perpetradas por Animal Collective y Panda Bear, respectivamente. Que al final resultan ser más o menos los mismos responsables bajo distintos nombres. Pero el caso es que me he bajado comprado ansioso estos discos y tengo la sensación de que me han estafado. Puesto que las listas no se publicaron el 28 de diciembre, me cuesta explicar estos hechos. ¿Podría usted, oh maestro, iluminar con su sabiduría a este pobre y estulto siervo?

- Mi amado discípulo, ¿es que no hay forma de que un viejo y ajado maestro pervierta a las vestales media hora sin que lo abrumen con dudas existenciales? Supongo que los dioses piensan que los óleos corporales siempre pueden esperar… Toma mi ejemplo y concluye, querido aprendiz, que duro camino es el de la sabiduría, uno nunca sabe si le gustará transitarlo o no, tan sólo lo emprende para acercarse más a la verdad…

- Disculpe mi intromisión, admirado maestro, pero no veía claro el término de esta bacanal. Ya he comprobado en mis propias carnes lo dura que puede ser la sabiduría. Con dos sabios distintos. ¡Que le zurzan a la música! ¿Ha dicho vestales?

- ¡Por Apolo! ¡Guárdate eso, discípulo impetuoso, que me espantas las felatrices! Devuelve tus humores a zonas más dadas al logos y continuemos. Efectivamente, la primera vez que los escuché me pareció que un puñado de jóvenes desbocados habían llevado demasiado lejos el “in vino veritas” pero, ¿estafado? Cuéntame, hijo, por qué.

- No me salga con latinajos, que estamos, oh alto sabio, ya en el siglo XXI. ¿Cómo explicarlo? Diré que resulta difícil calificar eso como música. No cualquier cosa que suena en un, oh tú el iluminado, reproductor de CD’s es necesariamente música, como no es una oh novela cualquier taco de hojas encuadernadas.

- Incisivas palabras, veo que este cuatrimestre has has usado más el cincel y las losas de retórica que el anterior. Cierto es, mi aprendiz, que el devenir en las formas de las tonadas populares puede alumbrar engendros tales que Atenas entera se mese las barbas. No obstante, de cada ser debe observarse la esencia tras su apariencia, y ver si este simplemente busca la armonía con el presente o hay algo más allá, puesto que una forma novedosa sin contenido sería como si esta vasija ornamentada no contuviera una sabrosa libación… ¿Gustas, salao?

- Gracias, majo. ¿Quiere decir que, oh beodo entre los beodos, en realidad es la misma mierda de siempre pero con extraños sonidos propios del Hades en lugar de armoniosas liras? Está entonces, oh, de acuerdo con esa caterva de paganos que se atreven a compararlos con los mismísimos Beach Boys, que surfean con las nereidas bajo la protección de Apolo por los siglos de los siglos, hip, amén.

- Queridos discípulos, creo que hay que estar mucho más borracho que yo para decir tal cosa.

- ¿Más? Yo creí que estaba impartiendo, oh amadísimo maestro, una lección práctica sobre la cantidad de hidromiel que aún permite la erección y el habla, aunque no de forma simultánea. Mas no nos perdamos en los recovecos espirituosos del diálogo. Estuve pensando durante su incomprensible perorata sobre las formas de tres guiones más arriba que a lo mejor el problema es creer que cualquier cosa encuadernada debe ser una novela, cuando en realidad bien puede ser un poemario o un libro de recetas. Tal vez estos discos sean de un género distinto al acostumbrado. Tal vez sean, no novelas, sino ensayos sobre los límites de la música. Así, no habría que buscar personajes ni argumento, sólo la exposición de razonamientos, oh… qué resaca voya tener mañana, maldito Baco, juro que es la última vez.

- Sospecho que lo que hace grande una obra no son sus planteamientos, sino sus resultados, por mucho que estos estén en la base… pero respeta el desgastado hígado de tu maestro, mi cada vez más apuesto aprendiz, y únete al sarao de una vez. Deja tu toga, tiéndete en el diván y deja que mis sacerdotisas te deleiten, porque al final todo se reduce a esto, hijo mío, todo se reduce a esto…

El negociador (comic sin dibujos)

Por Timoteo | 8 agosto 2007

En un despacho del Santiago Bernabéu trabaja sin descanso un humilde currante dispuesto a todo por su club.

PEDJA: Hola, ¿está el Marca? Pues que se ponga. Sí, mira, es que tengo unas filtraciones que filtrar… ¿Habéis oído hablar de Kaka, el jugador del Milán? Sí, bueno, eso: Kaká. Pues estamos dispuestos a pagar la cláusula de rescisión.

Cuelga el teléfono y se frota las manos. Sonríe. Esto marcha.

Al día siguiente, en la mansión de Berlusconi.

SILVIO: ¿Pero a estos del Madrid qué les pasa? Tienen al mejor delantero del mundo, me lo venden por cuatro duros y ahora quieren dejarse una pasta en Kaká… me estoy poniendo tenso. (Pulsando el interfono) Daniele, llámame a unas pilinguis.

Minutos después suena el timbre.

DANIELE (INTERFONO): Señor, aquí hay un par de personas que dicen tener cita con usted.

SILVIO: Sí, déjalas pasar. (Busca algo en su escritorio mientras se abre la puerta) Hola, precios… esto… ¿qué cojones…?

RAMÓN: Venimos a ofrecer 10 millones por Kaka.

SILVIO: ¿Por Kaká?

RAMÓN: Veo que es usted duro de pelar. 50 millones.

SILVIO: ¿Pero quién es usted?

RAMÓN: Ramón Calderón, presidente del Real Madrid. ¿No se enteró? Si gané el puesto gracias a un chanchullo con los votos por correo digno de la mafia. Se lo explico si tiene un ratito…

SILVIO: Es que estoy esperando a alguien.

RAMÓN: Por eso no se preocupe, Pedja puede hacer realidad todos sus deseos. Pedja, vete desnudando.

SILVIO: Oiga, que a mí me llaman Il Cavalieri. Soy un hombre recto.

PEDJA: Está bien: 100 millones y una noche con mi mujer. De todas formas, voy poniendo el culo en pompa por si se arrepiente.

SILVIO: …

RAMÓN: Es usted un fino estratega… un trillón de euros.

SILVIO: ¿Se ha vuelto loco?

RAMÓN: ¿A cuánto asciende la cláusula de rescisión, diablos?

SILVIO: No, mire, es que en Italia no hay de eso. El jugador se va si nosotros queremos. O si él nos lo pide de rodillas, lo tasamos a regañadientes.

RAMÓN: Pues ahí tiene a Pedja rodillas en tierra.

SILVIO: No es lo mismo. Aunque no tiene mal culo…

PEDJA: ¿No ve cómo al final…?

SILVIO: Quita, quita.

RAMÓN: ¿Pero usted qué demonios quiere? El Madrid entero por Kaka… ¡mi alma por Kaka!

SILVIO: ¿Su alma? Ya la entregó para ganar las elecciones.

De vuelta al cuartel general del Real Madrid.

RAMÓN: No entiendo qué es lo que hemos hecho mal.

PEDJA: Vamos, no se desanime, presi: el mercado de fichajes está lleno de jugadores deseosos de venir al Madrid.

RAMÓN: ¿De verdad? Empiezo a sospechar que nadie quiere jugar para mí. Es como cuando iba al colegio.

PEDJA: Oh, eso no es cierto. Mire, ahí tenemos a… esto… sí… a… Pepe. ¡Eso es, Pepe!

RAMÓN: ¿Pero a ése no le rechazamos hace nada?

PEDJA: Sí, salía demasiado barato. Como con Gabi Milito. ¿Qué prestigio puede aportar alguien que cuesta tres millones?

RAMÓN: Bueno, bueno. Mientras no se convierta en un Woodgate…

PEDJA: No, para eso ya nos hemos hecho con los servicios de Metzeler. Vacaciones pagadas en España no es una oferta fácil de rechazar.

RAMÓN: Ya… En fin, tú sabrás. Lo dejo en tus manos.

PEDJA: No se preocupe, presi, va a ser el fichaje del verano.

El (¿ex?) yugoslavo descuelga el teléfono

PEDJA: Hola, ¿está La Prensa? Pues que se ponga. Sí, mire, que se olvide de Kaka. Necesitamos imperiosamente un defensa y nos hemos fijado en Pepe. Además, aún no hemos fichado a nadie y nos sobra el dinero. ¿Lo ha apuntado todo?

Finalmente, el Real Madrid consiguió contratar al conocido defensa central Kléper Laveran Lima Ferreira, “Pepe” por treinta (30) millones de euros, unas diez veces su precio de mercado cuando desestimó su contratación.

A día de hoy, Pedja Mijatovic sigue ejerciendo como director deportivo del club.