Entrevista desde el fin del mundo

Por Nihilia | 8 agosto 2008

Al final, y nunca mejor dicho, sucedió. Las últimas palabras de la humanidad fueron “¿el sitio de este tornillo es el suelo?” y después, el silencio. De acuerdo, quizás hubiera unos instantes de dolor atroz entre lo uno y lo otro, pero nada realmente importante, una vez que la humanidad entera ha quedado reducida a pura energía vagando en el vacío.

Para nuestra sorpresa, las consciencias de los seres humanos “sobrevivieron” a la catástrofe, si es que tal término puede aplicarse al estado de existencia en el que ahora nos encontramos. Siempre que el término “ahora” pueda ser aplicado en este espacio inerte en el que vagamos. Si el término “espacio” pudiese… Ustedes ya me entienden. Para disipar éstas y otras dudas, hemos conseguido realizar una entrevista con el máximo responsable del LHC, que pueden ustedes leer antes incluso de que se haya realizado aunque, desde luego, no gracias a lo “acertado” de las teorías de cierto alemán desquiciado. Ahora la palabra “Einstein” se utiliza como sinónimo de zumbado.

Buenos di… buenas tar… ¡Saludos! Bueno, al final, ¿qué fue? ¿Un agujero negro, un “strangelet”, el decaimiento del protón o el vacío cuántico?

Hans.

¿Hans?

Sí, Hans, el becario. Se le olvidó llevarse una.

¿Tenían ustedes un becario haciendo los cálculos de seguridad? ¿Creían que, recién salido de la Universidad, estaría preparado?

Hombre, algo sospechamos cuando le vimos contar con los dedos, pero como era sobrino del presidente, pues ya sabe usted como son estas cosas.

Pues se van a poner contentos el resto cuando lo descubran.

¿Y qué van a hacer? ¿Hacerle el vacío? Ja, ja, ja, ja…

¿Se está usted haciendo el gracioso?

Ehm… no.

No están ustedes en posición de de hacer muchos chascarrillos.

Lo entiendo…

Saben ustedes los científicos que son el colectivo más odiado de toda esta… todo este… cosa.

No se crea, los historiadores están encantados, dicen que ya creían que se iban a perder el final de la película.

Pues al final ha resultado ser una de las malas, de esas con científicos locos jugando a ser Dios y cargándose todo el mundo en el proceso.

Es verdad, al final las películas de serie B resultaron ser la única aportación relevante de la cultura para el ser humano. Si tan sólo hubiésemos sido un poco más frikis…

Supongo que ya no tiene importancia.

No, supongo que no.

Gilipollas.

¿Perdón?

Nada, que no me podía quedar sin llamárselo.

No pasa nada, muchos de nosotros ya lo estamos confundiendo con nuestro nombre.

Eso está bien. Bueno, y ¿tienen ustedes algún dato sobre dónde estamos?

En realidad la noción de ahora no sería demasiado correcta, ni tampoco la de “donde”.

No me repita información que eso ya lo he dicho yo antes.

De acuerdo, pues son las “nunca” y estamos atrapados en “nada”.

Creo que voy a partirle la cara.

No pretendía vacilarle, quería decir no nos encontramos en ningún…

Prepárese que voy.

Lo que intento expli- oinch.

Qué a gusto se queda uno.

Ezo no eda nezezadio.

Qué sabran ustedes los científicos lo que es necesario. Bueno, para ir terminando, ¿alguna idea sobre cómo pasar el resto de la eternidad?

 Zí, en dealidad zí. Unoz cuantoz de miz codegaz y yo mizmo eztamoz elabodando un pdoyezto que noz pedmitidá avediguad la eztruztura ezazta de ezte univedzo y…

No siga, por favor.

¡Pedo zi ez muy intedezante! Mide, mide, zi ze obzedva la auzenzia de colizionez entde padtículaz de etza peculiadidaz pdotocózmica…

Le pido que se calle y deje de escupirme.

¡Zi me deja ezplicadme lo encontdadá apazionande! Ze zupone que la auzenzia de dimenzionez de ezte univedzo…

Nada. Que no cambiaremos nunca. 

El LHC y la teoría del ¡Zacatrás!

Por Nihilia | 6 agosto 2008

Por cuestiones legales que no viene al caso relatar, he de comenzar esta entrada desmintiendo los rumores de que los chicos de La Hora Chanante vayan a destruir éste o cualquier otro universo en un futuro próximo. Según sus abogados, si en un breve plazo de tiempo el mundo se acabase, la responsabilidad recaería única y exclusivamente sobre los científicos a cargo del Gran Colisionador de Hadrones. Llamadme desconfiado, pero nombre para destruir el universo no le falta, no.

A estas alturas ya todo el mundo debe saber qué es el LHC. Un acelerador y colisionador de partículas fundamentales que recreará las condiciones del Big Bang y que, según algunos científicos, puede confirmar la Teoría del ¡Zacatrás!. El cumplimiento de la Teoría del ¡Zacatrás! implicaría la total destrucción de nuestro planeta, o del universo entero, los científicos no ven la necesidad de ponerse de acuerdo en este punto, y supondría la constatación de dos grandes postulados:

1. El universo es finito.

2.Y el ser humano gilipollas.

Es el precio por saber qué es la masa, amigos.