Os odio, os odio tantísimo…

Por Nihilia | 20 diciembre 2007

¿Nunca han sentido odio irracional hacia algo? Yo sí, yo lo siento hacia

EL KIWI

kiwi

No, no es un cojón con patas, es la mascota nacional de Nueva de Zelanda. Los zoólogos lo consideran un ave, por aproximación, pero tampoco crean que les gusta demasiado que saquen el tema. Analicemos someramente su fisonomía:

Un redondel gordo para el tronco y otro redondel más chico para la cabeza, ahí, innovando, un par de patas porque la mayoría de bichos vienen con alguna de serie, que en su momento se pensó en otros par de redondeles, un pico esmirriado y un par de alas como por compromiso, porque ya le habían puesto el pico y les sabía mal dejarlo sin alas, pero lo que es servirle para volar, nanay de la China.

Vamos, que tampoco se rompieron la cabeza para hacerlo. Más bien pareciera que, cuando terminaron de montar todas las especies, tuvieran un momento IKEA, se encontraran con que les sobraban unas cuantas piezas y decidieran que sí, que de ahí todavía se sacaban un pollo.

Obviamente, a la luz de la soluciones de diseño que se tomaron, cualquiera piensa que eso que contaba el tal Darwin era un camelo de los gordos, y ahora los creacionistas están convencidos de que tienen razón. Aún recuerdo cómo pude ver a un predicador exhibiendo uno de ellos en una vitrina, en medio de una conferencia, mientras le espetaba a los fieles:

-Si las especies evolucionan gracias a la ley del más fuerte y la mutación más útil, entonces, ¿¡Cómo demonios explican ESTO!?

Los murmullos de estupefacción se extendían por toda la sala, los hombres fruncían el ceño ante tal abominación, las mujeres gritaban y se desmayaban de la impresión, un par de personas cedieron a la histeria y huyeron desesperadas, proclamando la llegada del apocalipsis. Al fondo, una niña ocultaba su carita entre los bucles dorados de su pelo, coronados por un enorme lacito rosa, mientras se preguntaba entre sollozos:

-¿Por qué nos odia tanto nuestro Dios?

No se apiaden de los kiwis. Háganlo por ella. Háganlo por Shiny McCorky, quien perdió a su padre y sus cinco madres, tres de ellas hermanas también, a manos de dos kiwis pandilleros cuando iban camino de la Iglesia. Tras un duro día de trabajo en la granja, la familia McCorky se cruzó con los dos ovíparos que, poseídos por la drogaína, confundieron los restos de paja en la honrada ropa de los McCorky con deliciosos gusanillos y la emprendieron a picotazos con la familia entera. Ninguno de los McCorky pudo defenderse, fascinados ante la repugnante fisonomía de los dos amagos de ave. De sus cuerpos sólo se encontró una llave y los cinturones de castidad de las señoras McCorky. Gente buena y trabajadora que no merecía tal fin.

Shiny McCorky

Háganlo por los McCorky. Háganlo por la joven Shiny McCorky, para que no pierda su fe y no abrace la prostitución. Háganlo por todos los McCorkys y todas las Shiny McCorky del mundo. Observen su mirada, ese abismo existencial, ese destello de maldad en lo más profundo de su ser y no lo duden: si alguna vez ven uno, piensen que su orondo cuerpo es una invitación a calzarse las Predator, empuñar el hierro del 15 o la pala de pelotari y deleitarse observándolos trazar una parábola en el aire. Señores de Greenpeace: no jueguen a ser Dios con los kiwis. Señores zoófilos: caben en una mano, no les digo ná.

A por ellos.

…y sin haberme fumado nada.

Por Nihilia | 15 noviembre 2007

No sé qué como mientras duermo que me deja un regusto pésimo. Menos mal que entre los placeres de la cama se encuentra, también, el del picoteo furtivo. De madrugada, con toda la vigilancia inconsciente, no es difícil deslizarse en la oscuridad y dar buena cuenta de algún suculento manjar que todos rechazaron rematar, ya fuese por conservar la línea o por mantener la compostura.

Una verdadera lástima que aquella noche la nevera estuviese en cuadro. Las perspectivas eran poco sugerentes, a no ser que me poseyera el espíritu del Bulli y consiguiese mezclar, de forma relativamente indolora al paladar, algo de mostaza de la última Nochevieja (ahora la llamamos “Napalm”), dos sobres de ketchup y una lata de anchoas. Tuve que conformarme con poner fin a un mísero cartón de leche. P´al coleto, maldito. Ya me estaba deshaciendo del cadáver cuando una voz tronó:

-¡Exijo se me aplique el Tercer Convenio de Ginebra, la mediación de una Potencia protectora y solicito una revisión de mi estado a la luz de la Declaración Universal de los Derechos Humanos!

Acerté a responder:

-¡Frschtz! –con la nariz. De nuevo:

-¡Exijo se me aplique el Tercer Convenio de Ginebra, la mediación de una…!

Cerré de un portazo el armario de la basura. Me restregué los ojos para quitarme el aturdimiento y me abalancé sobre envase que tenía más a mano. Lo leí, aparté la mirada un momento y volví a leerlo. Ponía exactamente lo mismo. Mierda, estoy despierto. Abrí con cautela y eché un vistazo:

-¡Groar! ¡Groar! ¡Groar! –cerré rápidamente.

Pues sí, ahora no cabe duda… Efectivamente: la basura ha cobrado consciencia de sí misma y exige que se le aplique el derecho internacional… Definitivamente, tengo una vida rara. ¡Bienvenida paranoia!

-¡En esta casa no se negocia con basura!

-¡Groar!¡Groar!¡Groar!

Ni caso. La basura comenzó a embestir una y otra vez las puertas del armario. ¿Cómo me meto en estas situaciones?

-¡Vale, vale! ¡Voy a abrir! ¡Sepárate de la puerta medio palmo! Y… y… ¡Y mantén las pieles de plátano a la vista!

-Grrrrrrrr…

Abrí lentamente la portezuela:

-¡Exijo se me aplique el Convenio Tercero de Ginebra y la mediación de…!

-Que sí, que sí, que ya te he escuchado y, francamente, no he entendido ni papa, pero…

-¡Exijo que se me…!

-¡¿Pero te quieres callar…?! A ver si te lo explico: eres la jodida basura. Debo ser yo que estoy como unas maracas, así que no pienso hacer nada por ti. Simplemente, mañana, antes de ir a mi psiquiatra para que me drogue durante un mes, te sacaré de casa y te reunirás con el resto de tus congéneres.

-¡Jamás! ¡No claudicaré! ¡Como nosotras decimos: “La mierda siempre flota”!

-¡¿Pero qué…?! ¡A ver, eres basura, aunque quisiese no te puedo aplicar los derechos HUMANOS!

-Pero yo… -me miró implorante desde abajo, con sus dos enormes ojos de envase de yogur a punto de romper en llanto… yo tengo sentimientos.

-¡¿Qué…?! ¡¡No!! ¡¡No tienes!! ¡No puedes! ¡Eres la basura!

-Pues no decías lo mismo cuando leías a Asimov…

Coño. Ahí me ha pillado.

-Bueno, está bien. Qué es lo que pides.

-Tan sólo un par de legítimas peticiones, mi estimado interlocutor, no sin antes felicitarle por tan acertada decisión. Dignifiquémonos usted y yo tomando en consideración, en primer lugar, todas las enmiendas y protocolos adicionales que se han ido sumado durante las sucesivas revisiones de un texto que, como usted sabrá provienen del intento de normalizar el Derecho Internacional Humanitario ya desde 1864, y en especial el relativo al trato de los prisioneros de guerra aprobado en 1929…

Y por eso, chicas, no he bajado la basura.

Relevo generacional

Por Timoteo | 30 septiembre 2007

Tras la celebración del Eurobasket 2007 organizado en España, La Sexta se ha percatado de que para sus próximas retransmisiones debe reducir costos, pues la millonaria inversión realizada para adquirir los derechos de emisión del evento no ha sido cubierta. Con esta premisa ha comenzado una reducción en la plantilla que ya se ha cobrado sus dos primeras víctimas.

Andrés Montes, el carismático locutor, será sustituido por un mono con un teclado programado. El primate será entrenado para reconocer a los jugadores y pulsar una tecla asociada, que tendrá la cara del jugador para facilitar la labor del entrenador. Al pulsar la tecla sonará la coletilla que Montes emplea para cada jugador. Así el público podrá seguir disfrutando de los originales apodos del presentador, tales como Mr. Catering Calderón, Suma y Sigue Jiménez o Gladiator Reyes sin que se narre lo que sucede en la cancha.

El segundo afectado es Willy, quien, siguiendo la lógica de Groucho Marx, será reemplazado por un niño de cinco años con capacidad para realizar preguntas de la misma altura intelectual y similares conocimientos de idiomas. Por supuesto el niño estará provisto de unos tirantes blancos y cuantas prendas considere necesarias para conseguir un aspecto extravagante.

El negociador (comic sin dibujos)

Por Timoteo | 8 agosto 2007

En un despacho del Santiago Bernabéu trabaja sin descanso un humilde currante dispuesto a todo por su club.

PEDJA: Hola, ¿está el Marca? Pues que se ponga. Sí, mira, es que tengo unas filtraciones que filtrar… ¿Habéis oído hablar de Kaka, el jugador del Milán? Sí, bueno, eso: Kaká. Pues estamos dispuestos a pagar la cláusula de rescisión.

Cuelga el teléfono y se frota las manos. Sonríe. Esto marcha.

Al día siguiente, en la mansión de Berlusconi.

SILVIO: ¿Pero a estos del Madrid qué les pasa? Tienen al mejor delantero del mundo, me lo venden por cuatro duros y ahora quieren dejarse una pasta en Kaká… me estoy poniendo tenso. (Pulsando el interfono) Daniele, llámame a unas pilinguis.

Minutos después suena el timbre.

DANIELE (INTERFONO): Señor, aquí hay un par de personas que dicen tener cita con usted.

SILVIO: Sí, déjalas pasar. (Busca algo en su escritorio mientras se abre la puerta) Hola, precios… esto… ¿qué cojones…?

RAMÓN: Venimos a ofrecer 10 millones por Kaka.

SILVIO: ¿Por Kaká?

RAMÓN: Veo que es usted duro de pelar. 50 millones.

SILVIO: ¿Pero quién es usted?

RAMÓN: Ramón Calderón, presidente del Real Madrid. ¿No se enteró? Si gané el puesto gracias a un chanchullo con los votos por correo digno de la mafia. Se lo explico si tiene un ratito…

SILVIO: Es que estoy esperando a alguien.

RAMÓN: Por eso no se preocupe, Pedja puede hacer realidad todos sus deseos. Pedja, vete desnudando.

SILVIO: Oiga, que a mí me llaman Il Cavalieri. Soy un hombre recto.

PEDJA: Está bien: 100 millones y una noche con mi mujer. De todas formas, voy poniendo el culo en pompa por si se arrepiente.

SILVIO: …

RAMÓN: Es usted un fino estratega… un trillón de euros.

SILVIO: ¿Se ha vuelto loco?

RAMÓN: ¿A cuánto asciende la cláusula de rescisión, diablos?

SILVIO: No, mire, es que en Italia no hay de eso. El jugador se va si nosotros queremos. O si él nos lo pide de rodillas, lo tasamos a regañadientes.

RAMÓN: Pues ahí tiene a Pedja rodillas en tierra.

SILVIO: No es lo mismo. Aunque no tiene mal culo…

PEDJA: ¿No ve cómo al final…?

SILVIO: Quita, quita.

RAMÓN: ¿Pero usted qué demonios quiere? El Madrid entero por Kaka… ¡mi alma por Kaka!

SILVIO: ¿Su alma? Ya la entregó para ganar las elecciones.

De vuelta al cuartel general del Real Madrid.

RAMÓN: No entiendo qué es lo que hemos hecho mal.

PEDJA: Vamos, no se desanime, presi: el mercado de fichajes está lleno de jugadores deseosos de venir al Madrid.

RAMÓN: ¿De verdad? Empiezo a sospechar que nadie quiere jugar para mí. Es como cuando iba al colegio.

PEDJA: Oh, eso no es cierto. Mire, ahí tenemos a… esto… sí… a… Pepe. ¡Eso es, Pepe!

RAMÓN: ¿Pero a ése no le rechazamos hace nada?

PEDJA: Sí, salía demasiado barato. Como con Gabi Milito. ¿Qué prestigio puede aportar alguien que cuesta tres millones?

RAMÓN: Bueno, bueno. Mientras no se convierta en un Woodgate…

PEDJA: No, para eso ya nos hemos hecho con los servicios de Metzeler. Vacaciones pagadas en España no es una oferta fácil de rechazar.

RAMÓN: Ya… En fin, tú sabrás. Lo dejo en tus manos.

PEDJA: No se preocupe, presi, va a ser el fichaje del verano.

El (¿ex?) yugoslavo descuelga el teléfono

PEDJA: Hola, ¿está La Prensa? Pues que se ponga. Sí, mire, que se olvide de Kaka. Necesitamos imperiosamente un defensa y nos hemos fijado en Pepe. Además, aún no hemos fichado a nadie y nos sobra el dinero. ¿Lo ha apuntado todo?

Finalmente, el Real Madrid consiguió contratar al conocido defensa central Kléper Laveran Lima Ferreira, “Pepe” por treinta (30) millones de euros, unas diez veces su precio de mercado cuando desestimó su contratación.

A día de hoy, Pedja Mijatovic sigue ejerciendo como director deportivo del club.